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SB 3.8.17

tasmād yugānta-śvasanāvaghūrṇa-
jalormi-cakrāt salilād virūḍham
upāśritaḥ kañjam u loka-tattvaṁ
nātmānam addhāvidad ādi-devaḥ
Palabra por palabra: 
tasmāt — desde allí; yuga-anta — al final del milenio; śvasana — el aire de la devastación; avaghūrṇa — debido al movimiento; jala — agua; ūrmi-cakrāt — de entre el círculo de olas; salilāt — del agua; virūḍham — situado sobre ellos; upāśritaḥ — teniendo el refugio de; kañjam — flor de loto; u — asombrado; loka-tattvam — el misterio de la creación; na — no; ātmānam — él mismo; addhā — perfectamente; avidat — podía entender; ādi-devaḥ — el primer semidiós.
Traducción: 
Brahmā, situado en ese loto, no podía entender perfectamente la creación, ni el loto, ni a sí mismo. Al final del milenio, el aire de la devastación comenzó a mover el agua y el loto en grandes olas circulares.
Significado: 

Brahmā estaba perplejo en relación con su creación, el loto y el mundo, aunque trató de entender todo ello durante un milenio, lo cual se encuentra más allá de todo cálculo en el sistema de los años solares de los seres humanos. Por consiguiente, nadie puede conocer el misterio de la creación y la manifestación cósmica simplemente mediante la especulación mental. El ser humano tiene una capacidad tan limitada, que, sin la ayuda del Supremo, difícilmente puede entender el misterio de la voluntad del Señor, en términos de la creación, permanencia y destrucción.