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SB 3.8

SB 3.8.1 El gran sabio Maitreya Muni dijo a Vidura: La dinastía real del rey Pūru es digna de servir a los devotos puros, porque todos los descendientes de esa familia están consagrados a la Personalidad de Dios. Tú también has nacido en esa familia, y es maravilloso que por tu esfuerzo los pasatiempos trascendentales del Señor se estén volviendo más y más nuevos a cada momento.
SB 3.8.2 Permítaseme ahora comenzar a hablar acerca del Bhāgavata Purāa, que la Personalidad de Dios habló directamente a los grandes sabios, en beneficio de aquellos que están enredados en el padecimiento de extremas miserias para obtener muy poco placer.
SB 3.8.3 Hace algún tiempo, sintiendo interés por saber, Sanat-kumāra, el principal de los santos-niños, acompañado por otros grandes sabios, hizo preguntas tal como tú, acerca de las verdades relacionadas con Vāsudeva, el Supremo, a Śrī Saṅkarṣaṇa, que está situado en el fondo del universo.
SB 3.8.4 En esa ocasión, Śrī Saṅkarṣaṇa estaba meditando en Su Señor Supremo, que los eruditos consideran que es Śrī Vāsudeva, pero, por el avance de los eminentes sabios eruditos, abrió ligeramente Sus ojos de loto y comenzó a hablar.
SB 3.8.5 Los sabios descendieron desde los planetas más elevados hasta la región inferior a través del agua del Ganges, y, por lo tanto, sus cabellos estaban húmedos. Tocaron los pies de loto del Señor, que las hijas del rey-serpiente adoran con diversos enseres cuando desean buenos esposos.
SB 3.8.6 Los cuatro Kumāras, encabezados por Sanat-kumāra, todos los cuales conocían los pasatiempos trascendentales del Señor, glorificaron al Señor de una manera rítmica, con palabras selectas llenas de afecto y amor. En esos momentos, Śrī Saṅkarṣaṇa, con Sus miles de cuellos erguidos, comenzó a irradiar una refulgencia a través de las destellantes piedras de Sus cabezas.
SB 3.8.7 Śrī Saṅkarṣaṇa habló entonces el significado del Śrīmad-Bhāgavatam al gran sabio Sanat-kumāra, que ya había hecho el voto de la renunciación. Cuando Sāṅkhyāyana Muni hizo preguntas a Sanat-kumāra, éste también, a su vez, le explicó el Śrīmad-Bhāgavatam tal como lo había oído de Saṅkarṣaṇa.
SB 3.8.8 El gran sabio Sāṅkhyāyana era el principal de los trascendentalistas, y cuando estaba describiendo las glorias del Señor en términos del Śrīmad-Bhāgavatam, ocurrió que tanto mi maestro espiritual, Parāśara, como Bṛhaspati, lo oyeron.
SB 3.8.9 El gran sabio Parāśara, como se mencionó anteriormente, siendo así instruido por el gran sabio Pulastya, me recitó el principal de los Purāṇas [Bhāgavatam]. Yo también he de describir esto ante ti, mi querido hijo, en términos de lo que oí, debido a que tú siempre eres mi fiel seguidor.
SB 3.8.10 En ese entonces, cuando los tres mundos estaban sumergidos en el agua, Garbhodakaśāyī Viṣṇu estaba solo, yaciendo en Su lecho, la gran serpiente Ananta, y aunque parecía estar dormitando en Su propia potencia interna, libre de la acción de la energía externa, Sus ojos no estaban completamente cerrados.
SB 3.8.11 Al igual que la fuerza del fuego dentro de la leña, el Señor permaneció dentro del agua de la disolución, sumergiendo a todas las entidades vivientes en sus cuerpos sutiles. Yacía en la energía auto-vigorizada, denominada kāla.
SB 3.8.12 El Señor yació en Su potencia interna durante cuatro mil ciclos de yugas, y, en virtud de Su energía externa, parecía estar durmiendo en el agua. Cuando las entidades vivientes, activadas por la energía denominada kāla-śakti, salían para el desarrollo adicional de sus actividades fruitivas, Él vio que Su cuerpo trascendental tenía un color azulado.
SB 3.8.13 La modalidad material de la pasión agitó el tema sutil de la creación, en el cual el Señor tenía fija Su atención, y, de esa manera, la forma sutil de la creación brotó de Su abdomen.
SB 3.8.14 Brotando así, esta forma total de la actividad frutiva de las entidades vivientes adoptó la forma de un capullo de una flor de loto generada de la Personalidad de Viṣṇu, y por Su voluntad suprema lo iluminó todo, tal como el Sol, y secó las vastas aguas de la devastación.
SB 3.8.15 Śrī Viṣṇu, en la forma de Superalma, entró personalmente en esa flor de loto universal, y cuando fue así impregnada de todas las modalidades de la naturaleza material, se generó la personalidad de la sabiduría védica, a quien llamamos el nacido por sí solo.
SB 3.8.16 Brahmā, que nació de la flor de loto, no pudo ver el mundo, aunque estaba situado en el verticilo. Por lo tanto, dio vueltas alrededor de todo el espacio, y, mientras movía sus ojos en todas las direcciones, obtuvo cuatro cabezas, en función de las cuatro direcciones.
SB 3.8.17 Brahmā, situado en ese loto, no podía entender perfectamente la creación, ni el loto, ni a sí mismo. Al final del milenio, el aire de la devastación comenzó a mover el agua y el loto en grandes olas circulares.
SB 3.8.18 Brahmā, en su ignorancia, reflexionó: ¿Quién soy yo, que estoy situado encima de esta flor de loto? ¿De dónde ha brotado? Debe haber algo hacia abajo, y aquello de donde ha crecido el loto debe encontrarse dentro del agua.
SB 3.8.19 Brahmā, reflexionando de esa manera, entró en el agua a través del canal del tallo del loto. Pero a pesar de entrar en el tallo y acercarse al ombligo de Viṣṇu, no pudo encontrar la raíz.
SB 3.8.20 ¡Oh, Vidura! Mientras Brahmā indagaba así acerca de su existencia, le llegó su hora final, que es la rueda eterna que se encuentra en la mano de Viṣṇu, y que genera un temor en la mente de la entidad viviente, igual al temor a la muerte.
SB 3.8.21 Después, siendo incapaz de alcanzar el destino deseado, abandonó esa búsqueda y regresó de nuevo a la parte superior del loto. Así pues, controlando todos los objetivos, concentró su mente en el Señor Supremo.
SB 3.8.22 Al final de los cien años de Brahmā, cuando se completó su meditación, desarrolló el conocimiento requerido, y, como resultado de ello, pudo ver en su corazón al Supremo que se encuentra dentro de él, a quien antes no había podido ver ni con muchísimo esfuerzo.
SB 3.8.23 Brahmā pudo ver que sobre el agua había un gigantesco lecho blanco semejante a un loto, el cuerpo de Śeṣa-nāga, sobre el cual yacía sola la Personalidad de Dios. Toda la atmósfera estaba iluminada por los rayos de las joyas que adornaban la cabeza de Śeṣa-nāga, y esa iluminación disipaba toda la oscuridad de esas regiones.
SB 3.8.24 El brillo del cuerpo trascendental del Señor se burlaba de la belleza de la montaña de coral. A la montaña de coral la viste con gran hermosura el cielo nocturno, pero las ropas amarillas del Señor se burlaban de su belleza. En la cima de la montaña hay oro, pero el yelmo del Señor, adornado con joyas, se burlaba de él. Las cascadas, hierbas, etc., de la montaña, con un panorama de flores, parecen guirnaldas, pero el gigantesco cuerpo del Señor, y Sus manos y piernas, decorados con joyas, perlas, hojas de tulasī y collares de flores, se burlaban del paisaje de la montaña.
SB 3.8.25 Su cuerpo trascendental, ilimitado en largo y ancho, ocupaba los tres sistemas planetarios, superior, medio e inferior. Su cuerpo estaba autoiluminado por una ropa y una variedad sin paralelo, y estaba bien adornado.
SB 3.8.26 El Señor mostró Sus pies de loto, levantándolos. Sus pies de loto son la fuente de todas las recompensas que se alcanzan mediante el servicio devocional libre de contaminación material. Esas recompensas son para aquellos que Lo adoran con devoción pura. El esplendor de los rayos trascendentales de la uñas cual lunas de Sus pies y de Sus manos recordaba los pétalos de una flor.
SB 3.8.27 Él también apreció el servicio de los devotos, y eliminó sus aflicciones mediante Su hermosa sonrisa. El reflejo de Su cara, adornada con aretes, era muy agradable, debido a que deslumbraba con los rayos de Sus labios y con la belleza de Su nariz y de Sus cejas.
SB 3.8.28 ¡Oh, mi querido Vidura! La cintura del Señor estaba cubierta con tela amarilla que recordaba el polvo azafrán de la flor kadamba, y estaba rodeada por un cinturón bien adornado. Su pecho estaba adornado con la marca Śrīvatsa y un collar de ilimitado valor.
SB 3.8.29 Así como un árbol de sándalo se adorna con ramas y flores fragantes, el cuerpo del Señor estaba adornado con valiosas joyas y perlas. Él era el árbol situado por sí solo, el Señor de todos los demás seres del universo. Y así como un árbol de sándalo está cubierto por muchas serpientes, así mismo el cuerpo del Señor estaba cubierto por las cabezas de Ananta.
SB 3.8.30 Como una gran montaña, el Señor Se yergue como la morada de todas las entidades vivientes móviles e inmóviles. Es el amigo de las serpientes, pues Śrī Ananta es Su amigo. Así como una montaña tiene miles de picos de oro, así mismo al Señor se Le vio con los miles de cabezas de Ananta-nāga, que tienen yelmos de oro; y así como una montaña se encuentra a veces llena de joyas, así también Su cuerpo trascendental estaba totalmente adornado con valiosas joyas. Así como una montaña se sumerge a veces en el agua del océano, así mismo el Señor Se sumerge a veces en el agua de la devastación.
SB 3.8.31 Brahmā, mirando así al Señor en la forma de una montaña, concluyó que era Hari, la Personalidad de Dios. Vio que el collar de flores de Su pecho Le glorificaba con dulces canciones llenas de sabiduría védica, y se veía muy hermoso. Estaba protegido por la rueda Sudarśana de pelea, y ni siquiera el Sol, la Luna, el aire, el fuego, etc., podían tener acceso a Él.
SB 3.8.32 Cuando Brahmā, el autor del destino universal, vio al Señor de esa manera, lanzó simultáneamente una mirada sobre la creación. Brahmā vio el lago en el ombligo de Śrī Viṣṇu, y la flor de loto, así como también el agua devastadora, el aire que seca y el cielo. Todo se le hizo visible.
SB 3.8.33 Brahmā, sobrecargado así con la modalidad de la pasión, se sintió inclinado a crear, y después de ver las cinco causas de la creación que indicó la Personalidad de Dios, comenzó a ofrecer sus respetuosas reverencias en el sendero de la mentalidad creadora.