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SB 3.21.19

ekaḥ svayaṁ sañ jagataḥ sisṛkṣayā-
dvitīyayātmann adhi-yogamāyayā
sṛjasy adaḥ pāsi punar grasiṣyase
yathorṇa-nābhir bhagavan sva-śaktibhiḥ
Palabra por palabra: 
ekaḥ — uno; svayam — Tú mismo; san — siendo; jagataḥ — los universos; sisṛkṣayā — con deseo de crear; advitīyayā — sin igual; ātman — en Ti mismo; adhi — controlando; yoga-māyayā — mediante yogamāyā; sṛjasi — Tú creas; adaḥ — estos universos; pāsi — Tú mantienes; punaḥ — de nuevo; grasiṣyase — Tú darás fin; yathā — como; ūrṇa-nābhiḥ — una araña; bhagavan — ¡oh, Señor!; sva-śaktibhiḥ — con su propia energía.
Traducción: 
Mi querido Señor, Tú solo creas los universos. ¡Oh, Personalidad de Dios!, Tú, deseando crear estos universos, los creas, los mantienes y de nuevo los retraes mediante Tus propias energías, que están bajo el control de Tu segunda energía, yogamāyā, tal como una araña, que crea una telaraña con su propia energía y de nuevo la retrae.
Significado: 

En este verso, dos palabras importantes anulan la teoría impersonalista de que todo es Dios. Aquí Kardama dice: «¡Oh, Personalidad de Dios!, Tú estás solo pero tienes diversas energías». Es también muy significativo el ejemplo de la araña. La araña es una entidad viviente individual que, mediante su energía, crea una telaraña sobre la cual juega; cuando así lo desea, reabsorbe la telaraña, dando fin así al juego. La araña no se vuelve impersonal cuando fabrica una telaraña con su saliva. Análogamente, la creación y manifestación de las energías materiales o espirituales no vuelven impersonal a su creador. La oración en sí sugiere que Dios tiene sentidos y puede escuchar las oraciones y cumplir los deseos del devoto. Por lo tanto, Él es sac-cid-ānanda-vigraha, la forma de bienaventuranza, conocimiento y eternidad.