SB 10.4.3

sa talpāt tūrṇam utthāya
kālo 'yam iti vihvalaḥ
sūtī-gṛham agāt tūrṇaṁ
praskhalan mukta-mūrdhajaḥ
Palabra por palabra: 
saḥ — él (el rey Kaṁsa); talpāt — de la cama; tūrṇam — a toda prisa; utthāya — levantarse; kālaḥ ayam — he aquí a mi muerte, el tiempo supremo; iti — de ese modo; vihvalaḥ — obsesionado; sūtī-gṛham — a la sala en que había tenido lugar el parto; agāt — fue; tūrṇam — sin demora; praskhalan — soltándose; mukta — se había abierto; mūrdha-jaḥ — el cabello de su cabeza.
Traducción: 
Kaṁsa saltó inmediatamente de la cama, pensando: «¡He aquí a Kāla, el supremo factor tiempo, que ha nacido para matarme!». Obsesionado con esta idea, sin siquiera peinarse, Kaṁsa acudió inmediatamente al lugar en que había nacido el niño.
Significado: 

Es significativa la palabra kālaḥ. Aunque el niño había nacido para matar a Kaṁsa, Kaṁsa pensó que ningún momento sería más adecuado para matar a aquel niño y así salvarse. Kāla es, en realidad, el nombre que recibe la Suprema Personalidad de Dios cuando adviene con la intención única de matar. Cuando Kṛṣṇa adoptó la forma universal, Arjuna Le preguntó: «¿Quién eres Tú?», y el Señor Se presentó diciendo que era kāla, la personificación de la muerte. Es ley natural que, tan pronto como hay un aumento indeseable de población, kāla se manifiesta, y la Suprema Personalidad de Dios dispone la destrucción en masa de la población por medio de la guerra, la peste, el hambre, etc. Cuando eso ocurre, hasta los líderes políticos ateos van la iglesia, la mezquita o el templo para pedir la protección de Dios o de los dioses y dicen sumisamente: «Si Dios así lo desea». Antes de que se llegue a esos extremos, no hacen el más mínimo caso a Dios; no se interesan en conocer a Dios ni saber cuáles son Sus deseos, pero, cuando aparece kāla, dicen: «Si Dios así lo desea». La muerte no es más que un aspecto del supremo kāla, la Suprema Personalidad de Dios. En el momento de la muerte, los ateos tienen que humillarse ante ese kāla supremo, y la Suprema Personalidad de Dios les arrebata todas sus posesiones (mṛtyuḥ sarva-haraś cāham) y les obliga a recibir otro cuerpo (tathā dehāntara-prāptiḥ). Esto no lo saben los ateos, o, si lo saben, lo pasan por alto para poder continuar con su vida normal. El movimiento para la conciencia de Kṛṣṇa está tratando de enseñarles que, aunque durante unos años hagan el papel de grandes protectores, de grandes vigilantes, cuando la muerte, kāla, se manifieste, tendrán que recibir otro cuerpo conforme a las leyes de la naturaleza. Pero ellos, en su ignorancia, pierden el tiempo en su inútil ocupación de perros guardianes, y no tratan de alcanzar la misericordia de la Suprema Personalidad de Dios. Aprāpya māṁ nivartante mṛtyu-saṁsāra-vartmani, dicen claramente las Escrituras: Sin conciencia de Kṛṣṇa, nos condenamos a permanecer en el ciclo de nacimientos y muertes, sin saber lo que nuestra próxima vida nos deparará.