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SB 10.3.37-38

tadā vāṁ parituṣṭo 'ham
amunā vapuṣānaghe
tapasā śraddhayā nityaṁ
bhaktyā ca hṛdi bhāvitaḥ
prādurāsaṁ varada-rāḍ
yuvayoḥ kāma-ditsayā
vriyatāṁ vara ity ukte
mādṛśo vāṁ vṛtaḥ sutaḥ
Palabra por palabra: 
tadā — entonces (después de doce mil años celestiales); vām — con vosotros dos; parituṣṭaḥ aham — Yo Me sentí muy satisfecho; amunā — por esto; vapuṣā — en esta forma de Kṛṣṇa; anaghe — ¡oh, mi querida e intachable madre!; tapasā — con austeridad; śraddhayā — con fe; nityam — constantemente (ocupados); bhaktyā — con servicio devocional; ca — así como; hṛdi — en lo más profundo del corazón; bhāvitaḥ — firmemente establecido (en la determinación); prādurāsam — aparecí ante vosotros; vara-da-rāṭ — el mejor entre quienes pueden conceder bendiciones; yuvayoḥ — de vosotros dos; kāma-ditsayā — deseoso de satisfacer el deseo; vriyatām — os pedí que abrieseis vuestras mentes; varaḥ — para una bendición; ity ukte — ante esta petición; mādṛśaḥ — idéntico a Mí; vām — de vosotros dos; vṛtaḥ — fue pedido; sutaḥ — como hijo vuestro (queríais un hijo que fuese exactamente como Yo).
Traducción: 
¡Oh, intachable madre Devakī!, después de doce mil años celestiales, durante los cuales Me contemplasteis constantemente en lo más profundo del corazón, llenos de fe, de devoción y de austeridad, Yo Me sentí muy satisfecho con vosotros. Puesto que soy el supremo dispensador de bendiciones, aparecí ante vosotros en esta misma forma de Kṛṣṇa para ofreceros la bendición que deseaseis. Entonces expresasteis vuestro deseo de tener un hijo exactamente como Yo.
Significado: 

Doce mil años de los planetas celestiales no es demasiado tiempo para los que viven en el sistema planetario superior, aunque sí lo es para los habitantes de este planeta. Sutapā era hijo de Brahmā, y, como ya hemos visto en la Bhagavad-gītā (8-17), un día de Brahmā equivale, en nuestros cálculos, a muchos millones de años (sahasra-yuga-paryantam ahar yad brahmaṇo viduḥ). Debemos entender muy bien que, para tener a Kṛṣṇa por hijo, es necesario someterse a enormes austeridades. Para que la Suprema Personalidad de Dios sea uno de nosotros en el mundo material, son necesarias grandes penitencias, pero, si queremos ir de regreso a Kṛṣṇa (tyaktvā dehaṁ punar janma naiti mām eti so 'rjuna), sólo tenemos que entenderle y amarle. Sólo con que Le amemos, nos será muy fácil ir de regreso al hogar, de vuelta a Dios. Śrī Caitanya Mahāprabhu dijo: premā pum-artho mahān: El amor por Dios es el más grande logro que se pueda obtener.

Ya hemos explicado que la adoración del Señor pasa por tres etapas: jñāna, jñānamayī, y rati, amor. Sutapā y su esposa, Pṛśni, comenzaron sus actividades devocionales desde la base del conocimiento completo. Poco a poco fueron adquiriendo amor por la Suprema Personalidad de Dios, y, cuando ese amor maduró, el Señor Se manifestó en la forma de Viṣṇu, aunque entonces Devakī Le pidió que adoptase la forma de Kṛṣṇa. Para amar más a la Suprema Personalidad de Dios, deseamos que el Señor manifieste las formas de Kṛṣṇa o Rāma.

En la era actual todos hemos caído muy bajo, pero la Suprema Personalidad de Dios ha descendido en la forma de Caitanya Mahāprabhu para concedernos directamente amor por Dios. Así lo supieron apreciar los sirvientes directos de Śrī Caitanya Mahāprabhu. Rūpa Gosvāmī dijo:

namo mahā-vadānyāya
kṛṣṇa-prema-pradāya te
kṛṣṇaya kṛṣṇa-caitanya-
nāmne gaura-tviṣe namaḥ

Este verso explica que Śrī Caitanya Mahāprabhu es mahā-vadānya, la más generosa de las personas caritativas, pues Él pone a Kṛṣṇa a nuestra disposición, y lo hace de una forma tan sencilla que lo único que se necesita para tenerle es cantar el mahā-mantra Hare Kṛṣṇa. Por consiguiente, debemos aprovechar la bendición de Śrī Caitanya Mahāprabhu, de modo que, una vez purificados de toda la suciedad (ceto-darpaṇa-mārjanam) mediante el canto del mantra Hare Kṛṣṇa, podamos entender con mucha facilidad que Kṛṣṇa es el único objeto de amor (kīrtanād eva kṛṣṇasya mukta-saṅgaḥ paraṁ vrajet).

Así pues, no es necesario someterse a rigurosas penitencias durante miles de años; basta con aprender a amar a Kṛṣṇa y ocuparse siempre en Su servicio (sevonmukhe hi jihvādau svayam eva sphuraty adaḥ). Así resulta muy fácil ir de regreso al hogar, de vuelta a Dios. Si, en lugar de traer al Señor a este mundo porque deseamos un hijo o por cualquier otro motivo material, vamos de regreso al hogar, de vuelta a Dios, se nos revelará nuestra verdadera relación con el Señor, y nos ocuparemos eternamente en esa relación eterna. El canto del mantra Hare Kṛṣṇa nos permite recobrar gradualmente nuestra relación eterna con la Persona Suprema, para así alcanzar la perfección denominada svarūpa-siddhi. Debemos aprovechar esa bendición e ir de regreso al hogar, de vuelta a Dios. En relación con esto, Śrīla Narottama dāsa Ṭhākura dice en una canción: patita-pāvana-hetu tava avatāra: Caitanya Mahāprabhu apareció en forma de encarnación para liberar a todas las almas caídas, que somos nosotros, y concedernos directamente amor por Dios. Debemos aprovechar esa gran bendición de la gran Personalidad de Dios.