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SB 10.3.34-35

varṣa-vātātapa-hima-
gharma-kāla-guṇān anu
sahamānau śvāsa-rodha-
vinirdhūta-mano-malau
śīrṇa-parṇānilāhārāv
upaśāntena cetasā
mattaḥ kāmān abhīpsantau
mad-ārādhanam īhatuḥ
Palabra por palabra: 
varṣa — la lluvia; vāta — fuerte viento; ātapa — intensa luz solar; hima — frío intenso; gharma — calor; kāla-guṇān anu — en el curso de las estaciones; sahamānau — soportando; śvāsa-rodha — con la práctica del yoga, controlando el aliento; vinirdhūta — la mente se purificó de todas las cosas sucias acumuladas en ella; manaḥ-malau — la mente quedó limpia, libre de contaminación material; śīrṇa — rechazadas, secas; parṇa — hojas de los árboles; anila — y aire; āhārau — comiendo; upaśāntena — pacífica; cetasā — con la mente perfectamente controlada; mattaḥ — de Mí; kāmān abhīpsantau — deseando pedir alguna bendición; mat — Mi; ārādhanam — adoración; īhatuḥ — ambos realizasteis.
Traducción: 
Mis queridos padres, vosotros soportasteis la lluvia, el viento, soles intensos, calores abrasadores y fríos terribles, padeciendo toda clase de incomodidades en el curso de las estaciones. Mediante el control de los aires del cuerpo con las prácticas yóguicas de prāṇāyāma, alimentándoos tan sólo de aire y de hojas secas caídas de los árboles, purificasteis vuestra mente de toda clase de suciedades. De ese modo, con el deseo de recibir Mi bendición, Me adorasteis con la mente serena.
Significado: 

A Vasudeva y Devakī no les resultó fácil lograr por hijo a la Suprema Personalidad de Dios, pues el Dios Supremo no acepta a cualquiera como padre o madre. Este verso nos muestra la forma en que Vasudeva y Devakī lograron que Kṛṣṇa fuese su hijo eterno. En nuestra vida, a la hora de engendrar buenos hijos, también tenemos que seguir los principios que se indican en estos versos. Está claro que no todos podemos ser padres de Kṛṣṇa, pero, por lo menos, debemos aspirar a engendrar unos buenos hijos, que sean de beneficio para la sociedad humana. En la Bhagavad-gītā se dice que, si los seres humanos no siguen la senda espiritual en sus vidas, aumentará la población varṇa-saṅkara, concebida al modo de los perros y los gatos, y el mundo entero será un verdadero infierno. Si la gente no practica el proceso de conciencia de Kṛṣṇa, la simple propaganda para contener el crecimiento de la población por medios artificiales no servirá de nada; la población aumentará, y será una población varṇa-saṅkara, de hijos no deseados. Es mejor enseñar a la gente a engendrar hijos, pero no como los cerdos y los perros, sino siguiendo pautas de vida controlada.

La vida humana no es para vivir como un cerdo o un perro, sino para la práctica de austeridad trascendental, tapo divyam. Se debe educar a todo el mundo en la práctica de austeridades, tapasya. Es muy probable que unas prácticas de tapasya como las de Pṛśni y Sutapā no estén a nuestro alcance, pero el śāstra nos ofrece la oportunidad de realizar tapasya con un método mucho más fácil: el movimiento de saṅkīrtana. No podemos aspirar a realizar tapasya para tener a Kṛṣṇa por hijo, pero, por el simple hecho de cantar el mahā-mantra Hare Kṛṣṇa (kīrtanād eva kṛṣṇasya), podemos purificarnos hasta el punto de liberarnos de la contaminación del mundo material (mukta-saṅgaḥ) e ir de regreso al hogar, de vuelta a Dios (paraṁ vrajet). Por todo ello, el movimiento para la conciencia de Kṛṣṇa está enseñando a la gente, no un método artificial para conseguir la felicidad, sino la senda que los śāstras recomiendan para alcanzar la verdadera felicidad: el canto del mantra Hare Kṛṣṇa. De ese modo podrán alcanzar la perfección en todos los aspectos de la existencia material.