SB 1.5.17

tyaktvā sva-dharmaṁ caraṇāmbujaṁ harer
bhajann apakvo 'tha patet tato yadi
yatra kva vābhadram abhūd amuṣya kiṁ
ko vārtha āpto 'bhajatāṁ sva-dharmataḥ
Palabra por palabra: 
tyaktvā — habiendo renunciado; sva-dharmam — la ocupación propia de uno; caraṇa-ambujam — los pies de loto; hareḥ — de Hari (el Señor); bhajan — en el transcurso del servicio devocional; apakvaḥ — inmaduro; atha — en relación con; patet — cae; tataḥ — de ese lugar; yadi — si; yatra — después de lo cual; kva — qué clase de; — o (usado de manera sarcástica); abhadram — desfavorable; abhūt — ocurrirá; amuṣya — de él; kim — nada; kaḥ arthaḥ — qué interés; āptaḥ — obtenido; abhajatām — del no devoto; sva-dharmataḥ — estando dedicado al servicio propio de su ocupación.
Traducción: 
Aquel que ha renunciado a sus ocupaciones materiales para dedicarse al servicio devocional del Señor, puede que a veces caiga mientras se encuentra en una etapa inmadura, mas, sin embargo, no existe el peligro de que fracase. Por otra parte, un no devoto, aunque esté completamente dedicado a los deberes propios de su ocupación no gana nada.
Significado: 

En lo que respecta a los deberes de la humanidad, existen infinidad de ellos. Cada hombre tiene deberes obligatorios no sólo con sus padres, familiares, sociedad, país, la humanidad, otros seres vivientes, los semidioses, etc., sino también para con los grandes filósofos, poetas, científicos, etc. En las Escrituras se estipula que uno renuncie a todos esos deberes y se entregue al servicio del Señor. De manera que, si uno así lo hace, y logra el éxito en el desempeño del servicio devocional que le presta al Señor, ello es muy bueno. Pero a veces ocurre que uno se entrega al servicio del Señor movido por algún sentimiento temporal, y a la larga, debido a muchísimas otras razones, cae de la senda del servicio como resultado de alguna asociación poco recomendable. Hay muchísimos ejemplos de esto en las historias. Bharata Mahārāja se vio obligado a nacer como ciervo, debido a su íntimo apego a un ciervo. Al morir, pensó en ese ciervo, y, por eso, en el siguiente nacimiento se volvió un ciervo, aunque no olvidó el incidente de su nacimiento anterior. De manera similar, Citraketu también cayó, debido a las ofensas que cometió a los pies de Śiva. Pero a pesar de todo eso, aquí se le da mayor importancia al hecho de entregarse a los pies de loto del Señor, aún a pesar de que haya alguna posibilidad de caer, pues pese a que uno caiga de la senda de los deberes prescritos del servicio devocional, nunca se olvidará de los pies de loto del Señor. Una vez que uno se dedica al servicio devocional del Señor, continúa dicho servicio en cualquier circunstancia. En la Bhagavad-gītā se dice que incluso una pequeña cantidad de servicio devocional puede salvarlo a uno de la posición más peligrosa de todas. Existen muchos ejemplos de esto en la historia. Ajāmila es uno de ellos. En los primeros años de su vida, Ajāmila era un devoto, pero en su juventud cayó. Aun así, al final el Señor lo salvó.