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SB 1.19.33

yeṣāṁ saṁsmaraṇāt puṁsāṁ
sadyaḥ śuddhyanti vai gṛhāḥ
kiṁ punar darśana-sparśa-
pāda-śaucāsanādibhiḥ
Palabra por palabra: 
yeṣām — de quien; saṁsmaraṇāt — mediante el recuerdo; puṁsām — de una persona; sadyaḥ — al instante; śuddhyanti — limpio; vai — ciertamente; gṛhāḥ — todas las casas; kim — qué; punaḥ — entonces; darśana — encuentro; sparśa — tocando; pāda — los pies; śauca — limpiando; āsana-ādibhiḥ — ofreciendo un asiento, etc.
Traducción: 
Por el simple hecho de recordarte, nuestras casas se santifican al instante. Y, ¿qué puede decirse del hecho de verte, tocarte, lavar tus santos pies y ofrecerte un asiento en nuestro hogar?
Significado: 

La importancia de los lugares sagrados de peregrinaje se debe a la presencia en ellos de grandes sabios y santos. Se dice que las personas pecaminosas van a los lugares sagrados y dejan allí sus pecados, los cuales se van acumulando. Pero la presencia de los grandes santos desinfecta el cúmulo de pecados, y de ese modo los lugares sagrados siguen estando santificados, por la gracia de los devotos y santos que están presentes en ellos. Si esos santos aparecen en los hogares de la gente mundana, sin duda que los pecados que esos disfrutadores mundanos han acumulado, se neutralizan. Por consiguiente, los hombres santos de hecho no buscan ningún bien personal con los casados. El único objetivo que persiguen esos santos es el de santificar las casas de aquellos, en virtud de lo cual los casados deben sentirse agradecidos cuando esos santos y sabios se aparecen a sus puertas. El casado que deshonra esas sagradas órdenes, es un gran ofensor. Por eso se estipula que el casado que no se postra de inmediato ante un santo, debe ayunar todo el día para neutralizar esa gran ofensa.