SB 1.13.26

gata-svārtham imaṁ dehaṁ
virakto mukta-bandhanaḥ
avijñāta-gatir jahyāt
sa vai dhīra udāhṛtaḥ
Palabra por palabra: 
gata-sva-artham — sin ser bien utilizado; imam — este; deham — cuerpo material; viraktaḥ — con indiferencia; mukta — estando liberado; bandhanaḥ — de toda obligación; avijñāta-gatiḥ — destino desconocido; jahyāt — uno debe abandonar ese cuerpo; saḥ — semejante persona; vai — ciertamente; dhīraḥ — imperturbable; udāhṛtaḥ — se dice que lo es.
Traducción: 
Se llama imperturbable a aquel que va a un lugar remoto y desconocido, y que, libre de todas las obligaciones, abandona el cuerpo material cuando el mismo se ha vuelto inservible.
Significado: 

Narottama dāsa Ṭhākura, un gran devoto y ācārya de la secta Gauḍīya Vaiṣṇava, ha cantado: “Mi Señor, simplemente he desperdiciado mi vida. Habiendo obtenido el cuerpo humano, no me he preocupado por adorar a Su Señoría, y, por ende, he ingerido veneno de buena gana”. En otras palabras, el cuerpo humano está especialmente hecho para cultivar conocimiento acerca del servicio devocional del Señor, sin el cual la vida se llena de ansiedades y condiciones desgraciadas. Por consiguiente, a aquel que ha arruinado su vida por haberla privado del cultivo de esas actividades, se le aconseja irse de casa y apartarse de amigos y familiares, y, libre así de todas la obligaciones para con la familia, la sociedad, el país, etc., abandonar el cuerpo en algún lugar desconocido, de modo que los demás no sepan dónde y cómo encontró la muerte. Dhīra significa “aquel que no se perturba ni siquiera cuando hay suficiente provocación”. Uno no puede abandonar la cómoda vida familiar, debido a la afectuosa relación que tiene con la esposa y los hijos. Este desmedido afecto por la familia obstruye la autorrealización, y si alguien de algún modo logra olvidar dicha relación, se lo llama imperturbable, o dhīra. Ése es, sin embargo, el sendero de la renunciación basado en una vida frustrada, pero la estabilización de esa clase de renunciación se logra únicamente por medio de la relación con auténticos santos y almas autorrealizadas, mediante lo cual uno puede dedicarse al amoroso servicio devocional del Señor. La sincera entrega a los pies de loto del Señor se vuelve posible, si se despierta el sentido trascendental de servir. Esto se logra por medio de la relación con devotos puros del Señor. Dhṛtarāṣṭra era lo suficientemente afortunado como para tener un hermano cuya sola compañía era una fuente de liberación para su frustrada vida.