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SB 1.10.6

nādhayo vyādhayaḥ kleśā
daiva-bhūtātma-hetavaḥ
ajāta-śatrāv abhavan
jantūnāṁ rājñi karhicit
Palabra por palabra: 
na — nunca; ādhayaḥ — ansiedades; vyādhayaḥ — enfermedades; kleśāḥ — molestia debido al calor y frío excesivos; daiva-bhūta-ātma — todas debidas al cuerpo, al poder sobrenatural y a otros seres vivientes; hetavaḥ — a causa de; ajāta-śatrau — a aquel que no tiene enemigo alguno; abhavan — ocurrió; jantūnām — de los seres vivientes; rājñi — al Rey; karhicit — en ningún momento.
Traducción: 
Debido a que el Rey no tenía enemigo alguno, a los seres vivientes no les perturbaban en ningún momento las agonías mentales, las enfermedades, ni el calor o frío excesivos.
Significado: 

Ser no violento con los seres humanos y al mismo tiempo matar a los pobres animales o ser enemigo de ellos, es la filosofía de Satanás. En esta era se es hostil con los pobres animales, y, por ende, las pobres criaturas siempre están ansiosas. La reacción de los pobres animales se le está imponiendo a la fuerza a la sociedad humana, y, en consecuencia, siempre hay la tensión de guerra fría o caliente entre los hombres, en el ámbito individual, colectivo o nacional. En tiempos de Mahārāja Yudhiṣṭhira no existían diferentes naciones, aunque había diferentes Estados subordinados. El mundo entero estaba unido, y el gobernante supremo, siendo un rey tan preparado como Yudhiṣṭhira, mantenía a todos los habitantes libres de ansiedad, enfermedades y calor y frío excesivos. No sólo eran ellos económicamente prósperos, sino que también eran sanos, y no los perturbaba el poder sobrenatural, la enemistad de otros seres vivientes ni las agonías mentales y físicas. Hay un proverbio bengalí que dice que un mal rey arruina el reino, y una mala ama de casa arruina la familia. Esa verdad también se aplica aquí. Como el Rey era piadoso y obedecía al Señor y a los sabios, como no era enemigo de nadie y como era un reconocido agente del Señor, por lo cual Éste lo protegía, todos los ciudadanos que se hallaban bajo la protección del Rey se hallaban, por así decirlo, directamente protegidos por el Señor y Sus agentes autorizados. A menos que uno sea piadoso y el Señor lo reconozca, no puede hacer felices a aquellos que están bajo su cuidado. Entre el hombre y Dios y el hombre y la naturaleza existe plena cooperación, y esa cooperación consciente entre el hombre y Dios y el hombre y la naturaleza, tal como el rey Yudhiṣṭhira lo enseñó con el ejemplo, puede hacer que haya felicidad, paz y prosperidad en el mundo. La actitud de explotarse los unos a los otros, que es la costumbre de hoy en día, únicamente será causa de sufrimiento.