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CC Madhya 19.149

kṛṣṇa-bhakta—niṣkāma, ataeva ‘śānta’
bhukti-mukti-siddhi-kāmī—sakali ‘aśānta’
Palabra por palabra: 
kṛṣṇa-bhakta — un devoto del Señor Kṛṣṇa; niṣkāma — realmente libre de deseos; ataeva — por lo tanto; śānta — pacífico; bhukti — de disfrute material; mukti — de liberación de las actividades materiales; siddhi — de perfección en la práctica del yoga; kāmī — los que están deseosos; sakali — todos ellos; aśānta — no pacíficos.
Traducción: 
«El devoto del Señor Kṛṣṇa está libre de deseos, y debido a ello es pacífico. Los trabajadores fruitivos desean el disfrute material, los jñānīs desean la liberación, y los yogīs desean opulencia material; de modo que todos ellos están llenos de deseos de disfrute y no pueden alcanzar la paz.
Significado: 

SIGNIFICADO: El devoto del Señor Kṛṣṇa no tiene otro deseo que servir a Kṛṣṇa. Hasta quienes supuestamente están liberados están llenos de deseos. Los trabajadores fruitivos desean mejores condiciones de vida, y los jñānīs quieren ser uno con el Supremo. Los yogīs desean opulencia material, perfecciones yóguicas y magia. Todos esos no devotos están llenos de deseos de disfrute (kāmī). Como desean algo, no pueden lograr la paz.

En la Bhagavad-gītā (5.29), Kṛṣṇa da la fórmula para la paz:

bhoktāraṁ yajña-tapasāṁ sarva-loka-maheśvaram
suhṛdaṁ sarva-bhūtānāṁ jñātvā māṁ śāntim ṛcchati

Quien entiende que en el universo entero Kṛṣṇa es el disfrutador y beneficiario supremo de toda clase de sacrificios, penitencias y austeridades, las cuales deben llevarse a cabo únicamente para obtener Su servicio devocional; que Kṛṣṇa es el Ser Supremo, y, por tanto, el propietario de todos los mundos materiales; y que Kṛṣṇa es el único amigo que puede realmente hacer bien a todas las entidades vivientes (suhṛdaṁ sarva-bhūtānām), quien entiende esos tres principios en relación con Kṛṣṇa, queda inmediatamente libre de deseos (niṣkāma) y alcanza la paz. El kṛṣṇa-bhakta sabe que su amigo y protector en todo sentido es Kṛṣṇa, el cual puede hacer cualquier cosa por Su devoto. Kṛṣṇa dice: kaunteya pratijānīhi na me bhaktaḥ praṇaśyati: «¡Oh, hijo de Kuntī!, declara abiertamente que Mi devoto jamás perece». Como Kṛṣṇa ofrece esta seguridad, el devoto vive en Kṛṣṇa y no tiene ningún deseo de beneficio personal. La base de la vida del devoto es Kṛṣṇa, el bien completo en persona. ¿Por qué debería aspirar el devoto a algo bueno para sí mismo? Su única ocupación es complacer al Supremo ofreciéndole todo el servicio posible. El kṛṣṇa-bhakta no tiene ningún deseo de beneficio personal. Está completamente protegido por el Supremo. Avaśya rakṣibe kṛṣṇa viśvāsa pālana. Bhaktivinoda Ṭhākura dice que no desea nada, porque Kṛṣṇa le protegerá en toda circunstancia. No se trata de que espera que Kṛṣṇa vaya a ayudarle, simplemente depende de Kṛṣṇa del mismo modo que un niño depende de sus padres. El niño no sabe que debe esperar el servicio de sus padres, pero, no obstante, siempre recibe su protección. Eso se denomina niṣkāma (ausencia de deseos).

Los karmīs, los jñānīs y los yogīs, aunque con sus actividades vean cumplidos sus deseos, nunca se sienten satisfechos. Un karmī puede trabajar arduamente para conseguir un millón de dólares, pero, tan pronto como ha conseguido el millón de dólares, desea otro millón. Para los karmīs, los deseos no tienen fin. El karmī, cuanto más tiene, más desea. Los jñānīs no pueden liberarse de los deseos porque su inteligencia es poco profunda. Quieren fundirse en la refulgencia del Brahman, pero, aunque consigan elevarse hasta ese nivel, no pueden encontrar satisfacción allí. Son muchos los jñānīs y sannyāsīs que, después de adoptar la orden de sannyāsa y abandonar el mundo por considerarlo falso, regresan al mundo para ocuparse en política o filantropía, o para abrir escuelas y hospitales. Eso significa que no pudieron alcanzar el verdadero Brahman (brahma satyam). Tienen que descender al plano material para ocuparse en actividades filantrópicas. Así, vuelven a cultivar deseos, y, una vez que esos deseos se agotan, desean algo distinto. Por lo tanto, los jñānīs no pueden ser niṣkāma, no pueden estar libres de deseos. Tampoco los yogīs pueden estar libres de deseos, pues desean perfecciones yóguicas a fin de manifestar alguna proeza mágica y obtener popularidad. La gente se reúne en torno a esos yogīs, y ellos desean siempre mayor adulación. Por abusar sus poderes místicos, terminan por caer de nuevo al plano material. A ellos no les es posible llegar a ser niṣkāma y estar libres de deseos.

La conclusión es que sólo los devotos, que están satisfechos con el simple hecho de servir al Señor, pueden llegar a estar realmente libres de deseos. Por eso Caitanya Mahāprabhu dice en este verso: kṛṣṇa-bhakta niṣkāma. El kṛṣṇa-bhakta, el devoto de Kṛṣṇa, está satisfecho con Kṛṣṇa, y por ello no hay posibilidad de que caiga.