CC Madhya 18.113

jīva, īśvara-tattva—kabhu nahe ‘sama’
jvalad-agni-rāśi yaiche sphuliṅgera ‘kaṇa’
Palabra por palabra: 
jīva — un ser vivo; īśvara-tattva — y la Suprema Personalidad de Dios; kabhu — en ningún momento; nahe — no; sama — iguales; jvalat-agni-rāśi — gran llama; yaiche — como; sphuliṅgera — de una chispa; kaṇa — parte fragmentaria.
Traducción: 
«La entidad viviente y la Absoluta Personalidad de Dios nunca deben considerarse iguales, del mismo modo que la chispa fragmentaria nunca puede considerarse la llama original.
Significado: 

SIGNIFICADO: Los sannyāsīs māyāvādīs se consideran a sí mismos Brahman, y, de forma superficial, hablan de sí mismos como si fuesen Nārāyaṇa. Los discípulos monistas de la escuela māyāvāda (conocidos con el nombre de smārta-brāhmaṇas) suelen ser brāhmaṇas casados que aceptan a los sannyāsīs māyāvādīs como encarnaciones de Nārāyaṇa; por esa razón, les ofrecen reverencias. Śrī Caitanya Mahāprabhu protestó de inmediato contra ese sistema no autorizado, mencionando en particular que el sannyāsī no es más que una parte fragmentaria del Supremo (cit-kaṇa jīva). En otras palabras, no es más que un ser vivo común y corriente. Él nunca es Nārāyaṇa, del mismo modo que una parte molecular de la luz del Sol nunca es el Sol mismo. La entidad viviente no es más que una parte fragmentaria de la Verdad Absoluta; por ello, la entidad viviente no puede llegar a ser la Suprema Personalidad de Dios en ninguna etapa de perfección. La escuela vaiṣṇava condena siempre ese punto de vista māyāvāda. Śrī Caitanya Mahāprabhu mismo protestó contra esa filosofía. Los māyāvādīs, cuando entran en la orden de sannyāsa y se consideran Nārāyaṇa, se envanecen tanto que ni siquiera entran en el templo de Nārāyaṇa a ofrecer reverencias, pues creen equivocadamente que ellos mismos son Nārāyaṇa. Los sannyāsīs māyāvādīs, aunque pueden ofrecer respetos a otros sannyāsīs y dirigirse a ellos tratándoles de Nārāyaṇa, nunca van a los templos de Nārāyaṇa a ofrecer reverencias. A esos sannyāsīs māyāvādīs se les condena siempre y se les califica de demonios. Los Vedas afirman claramente que las entidades vivientes son partes integrales subordinadas del Supremo. Eko bahūnāṁ yo vidadhāti kāmān: El Ser Supremo, Kṛṣṇa, mantiene a todas las entidades vivientes.