Antya 8: Rāmacandra Purī critica al Señor

En su Amṛta-pravāha-bhāṣya, Śrīla Bhaktivinoda Ṭhākura da el siguiente resumen del Capítulo Octavo. El capítulo relata la historia de los tratos del Señor con Rāmacandra Purī. A pesar de ser discípulo de Mādhavendra Purī, Rāmacandra Purī cayó bajo la influencia de áridos māyāvādīs, lo cual le llevó a criticar a Mādhavendra Purī. Debido a ello, Mādhavendra Purī le acusó de ser un ofensor y le rechazó. Rechazado por su maestro espiritual, Rāmacandra Purī no tenía otra preocupación que buscar defectos en los demás y darles consejos conforme a la árida filosofía māyāvāda. Por esa razón, no era muy respetuoso con los vaiṣṇavas, y más tarde se degradó tanto que llegó a criticar a Śrī Caitanya Mahāprabhu por lo que comía. Al escuchar sus críticas, Śrī Caitanya Mahāprabhu comenzó a comer menos, pero, cuando Rāmacandra Purī se marchó de Jagannātha Purī, el Señor volvió a Su conducta habitual.

CC Antya 8.1 Ofrezco respetuosas reverencias a Śrī Caitanya Mahāprabhu, que redujo Su comida por temor a las críticas de Rāmacandra Purī.
CC Antya 8.2 ¡Toda gloria a Śrī Caitanya Mahāprabhu, la encarnación del océano de misericordia! Sus pies de loto son adorados por semidioses como el Señor Brahmā y el Señor Śiva.
CC Antya 8.3 ¡Toda gloria a Nityānanda Prabhu, el más grande de los mendicantes, que ató el mundo entero con un nudo de amor extático por Dios!
CC Antya 8.4 ¡Toda gloria a Advaita Prabhu, la encarnación de la Suprema Personalidad de Dios! Él indujo a Kṛṣṇa a descender, y de ese modo liberó el mundo entero.
CC Antya 8.5 ¡Toda gloria a todos los devotos, con Śrīvāsa Ṭhākura a la cabeza! Śrī Kṛṣṇa Caitanya Mahāprabhu es su vida misma.
CC Antya 8.6 De ese modo, en Jagannātha Purī Śrī Caitanya Mahāprabhu disfrutaba de diversos pasatiempos con Sus devotos en las olas del amor por Kṛṣṇa.
CC Antya 8.7 Un sannyāsī llamado Rāmacandra Purī Gosāñi vino entonces a visitar a Paramānanda Purī y a Śrī Caitanya Mahāprabhu.
CC Antya 8.8 Paramānanda Purī ofreció respetos a los pies de Rāmacandra Purī, y Rāmacandra Purī le dio un fuerte abrazo.
CC Antya 8.9 También Śrī Caitanya Mahāprabhu ofreció reverencias a Rāmacandra Purī; éste, a su vez, Le abrazó, y de ese modo recordó a Kṛṣṇa.
CC Antya 8.10 Los tres hablaron de Kṛṣṇa durante un tiempo; a continuación, Jagadānanda vino y ofreció una invitación a Rāmacandra Purī.
CC Antya 8.11 Trajeron para servir una gran cantidad de remanentes de comida del Señor Jagannātha. Después de comer suntuosamente, Rāmacandra Purī comenzó a buscar defectos a Jagadānanda Paṇḍita.
CC Antya 8.12 Al terminar de comer, Rāmacandra Purī dijo: «Mi querido Jagadānanda, escucha, por favor. Come lo que ha quedado».
CC Antya 8.13 Con gran afán, Rāmacandra Purī hizo sentarse a Jagadānanda Paṇḍita y le sirvió prasādam personalmente.
CC Antya 8.14 Animándole una y otra vez, Rāmacandra Purī le sirvió suntuosamente, pero cuando Jagadānanda se hubo lavado las manos y la boca, Rāmacandra Purī comenzó a criticarle.
CC Antya 8.15 «He oído —dijo— que los seguidores de Caitanya Mahāprabhu comen más de lo necesario. Ahora he visto directamente que es cierto.
CC Antya 8.16 «Los excesos con la comida rompen los principios regulativos del sannyāsī, pues, cuando un sannyāsī come demasiado, su renunciación se destruye.»
CC Antya 8.17 Era característico de Rāmacandra Purī que primero hacía comer a alguien más de lo necesario y a continuación le criticaba.
CC Antya 8.18 En el pasado, Rāmacandra Purī había ido al lugar en que Mādhavendra Purī atravesaba la última fase de su vida.
CC Antya 8.19 Mādhavendra Purī cantaba el santo nombre de Kṛṣṇa, y a veces exclamaba: «¡Oh, mi Señor!, no he logrado refugio en Mathurā».
CC Antya 8.20 Rāmacandra Purī era tan necio que, sin el menor reparo, se atrevió a instruir a su maestro espiritual.
CC Antya 8.21 «Si gozas de bienaventuranza trascendental plena —le dijo—, ahora sólo debes recordar el Brahman. ¿A qué viene ese llanto?.»
CC Antya 8.22 Al escuchar esa instrucción, Mādhavendra Purī, muy enfadado, le reprendió diciendo: «¡Fuera de aquí, sinvergüenza pecador!
CC Antya 8.23 «¡Oh, mi Señor Kṛṣṇa!, no he logrado llegar a Ti, ni he logrado Tu morada, Mathurā. Me estoy muriendo en mi propia desdicha, y ahora este sinvergüenza viene a causarme más dolor.
CC Antya 8.24 «¡Aparta tu cara de mi vista! Vete a donde mejor te parezca. Si muero viendo tu cara, no alcanzaré el destino de mi vida.
CC Antya 8.25 «Me muero sin alcanzar el refugio de Kṛṣṇa, y por ello me siento muy desdichado. Y ahora este condenado necio sinvergüenza viene a instruirme sobre el Brahman.»
CC Antya 8.26 De ese modo, Rāmacandra Purī fue puesto en evidencia por Mādhavendra Purī. Por la ofensa cometida, poco a poco se manifestaron en él los deseos materiales.
CC Antya 8.27 Quien está apegado al árido conocimiento especulativo no tiene relación con Kṛṣṇa. Su ocupación es criticar a los vaiṣṇavas. Así se sitúa en el plano de la crítica.
CC Antya 8.28 Īśvara Purī, el maestro espiritual de Śrī Caitanya Mahāprabhu, ofreció servicio a Mādhavendra Purī, limpiándole el excremento y la orina con su propia mano.
CC Antya 8.29 Īśvara Purī recitaba constantemente el santo nombre y los pasatiempos del Señor Kṛṣṇa para que Mādhavendra Purī los escuchase. De ese modo ayudó a Mādhavendra Purī a recordar el santo nombre y los pasatiempos del Señor Kṛṣṇa en el momento de la muerte.
CC Antya 8.30 Complacido con Īśvara Purī, Mādhavendra Purī le abrazó y le dio la bendición de que sería un gran devoto y amante de Kṛṣṇa.
CC Antya 8.31 De ese modo, Īśvara Purī llegó a ser como un océano de amor extático por Kṛṣṇa, mientras que Rāmacandra Purī se convirtió en un árido especulador que criticaba a todo el mundo.
CC Antya 8.32 Īśvara Purī recibió la bendición de Mādhavendra Purī, mientras que Rāmacandra Purī recibió una reprimenda. De ese modo, esas dos personas, Īśvara Purī y Rāmacandra Purī, son el ejemplo perfecto de lo que significa ser el objeto de la bendición o el castigo de una gran personalidad. Con esos dos ejemplos, Mādhavendra Purī instruyó al mundo entero.
CC Antya 8.33 Su Divina Gracia Mādhavendra Purī, el maestro espiritual del mundo entero, repartió de ese modo amor extático por Kṛṣṇa. Mientras se iba del mundo material, recitó el siguiente verso.
CC Antya 8.34 «¡Oh, mi Señor! ¡Oh, amo misericordioso! ¡Oh, señor de Mathurā! ¿Cuándo Te veré de nuevo? Porque no Te veo, mi agitado corazón está lleno de inquietud. ¡Oh, amado, más que amado!, ¿qué voy a hacer ahora?».
CC Antya 8.35 En ese verso, Mādhavendra Purī enseña la manera de obtener amor extático por Kṛṣṇa. Al sentir separación por Kṛṣṇa, el devoto se sitúa en el plano espiritual.
CC Antya 8.36 Mādhavendra Purī sembró en el mundo material la semilla del amor extático por Kṛṣṇa, y a continuación partió. De esa semilla, más tarde creció un gran árbol en la forma de Śrī Caitanya Mahāprabhu.
CC Antya 8.37 He aprovechado para narrar el episodio de la partida de este mundo de Mādhavendra Purī. A todo el que escuche ese relato se le debe considerar muy afortunado.
CC Antya 8.38 De ese modo, Rāmacandra Purī se quedó en Jagannātha Purī. Como es costumbre en quienes siguen la orden de vida de renuncia, pasaba un tiempo en un lugar y luego se iba.
CC Antya 8.39 Nunca se podía saber dónde iba a comer Rāmacandra Purī, pues a veces se presentaba hasta sin haber sido invitado. No obstante, él era muy puntilloso en tomar nota de las comidas de los demás.
CC Antya 8.40 Invitar a Śrī Caitanya Mahāprabhu costaba 320 kauḍis [conchas pequeñas]. Así se pagaba el almuerzo de tres personas, contando a Śrī Caitanya Mahāprabhu y, a veces, a Kāśīśvara y Govinda.
CC Antya 8.41 El Señor almorzaban cada día en un sitio distinto, y, si alguien estaba dispuesto a pagar un almuerzo, el precio estaba establecido en sólo cuatro paṇas.
CC Antya 8.42 Rāmacandra Purī se preocupó de recoger toda clase de información acerca de Śrī Caitanya Mahāprabhu, desde Sus principios regulativos a Su comida, sueño y movimientos.
CC Antya 8.43 Como lo único que le interesaba era buscar defectos, no podía entender las cualidades trascendentales de Śrī Caitanya Mahāprabhu. Su única preocupación era buscar defectos, pero no conseguía encontrar ninguno.
CC Antya 8.44 Finalmente, encontró un defecto. «¿Cómo puede comer tantos dulces una persona en la orden de vida de renuncia? —dijo—. A quien come dulces, le es muy difícil controlar los sentidos.»
CC Antya 8.45 De ese modo, Rāmacandra Purī blasfemó públicamente contra Śrī Caitanya Mahāprabhu; pese a ello, no dejó de visitar al Señor a diario.
CC Antya 8.46 Cuando iba a verle, el Señor le ofrecía reverencias respetuosas, considerándole condiscípulo de Su maestro espiritual. El empeño de Rāmacandra Purī, en cambio, era buscar defectos al Señor.
CC Antya 8.47 Śrī Caitanya Mahāprabhu sabía que Rāmacandra Purī Le criticaba ante todo el mundo, pero, siempre que Rāmacandra Purī venía a verle, el Señor le presentaba Sus respetos con gran esmero.
CC Antya 8.48 Un día, Rāmacandra Purī se presentó en la casa de Śrī Caitanya Mahāprabhu por la mañana. Al ver que había muchas hormigas, dijo algo para criticar al Señor.
CC Antya 8.49 «La noche pasada, aquí hubo azúcar cande —dijo—. Por eso hay hormigas por todas partes. ¡Ay de mí! ¡Un sannyāsī, un renunciante, y está apegado al placer de los sentidos!» Tras decir esto, se levantó y se fue.
CC Antya 8.50 Śrī Caitanya Mahāprabhu había oído rumores acerca de la blasfemia de Rāmacandra Purī. Ahora escuchaba con Sus propios oídos sus fantasiosas acusaciones.
CC Antya 8.51 Las hormigas suelen andar indiscriminadamente por todas partes, pero Rāmacandra Purī, buscando defectos imaginarios, criticó a Śrī Caitanya Mahāprabhu so pretexto de que había llevado dulces a Su habitación.
CC Antya 8.52 Cuando escuchó esa crítica, Śrī Caitanya Mahāprabhu Se mostró dudoso y preocupado, de modo que llamó a Govinda y le dio la siguiente instrucción.
CC Antya 8.53 «De hoy en adelante la norma será que sólo tomaré la cuarta parte de un pote de prasādam del Señor Jagannātha y el equivalente a cinco gaṇḍās de hortalizas.
CC Antya 8.54 «Si Me traes más de lo que te he dicho, no volverás a verme aquí.»
CC Antya 8.55 Govinda transmitió el mensaje a todos los devotos. Cuando lo escucharon, se sintieron como si un rayo les hubiera golpeado la cabeza.
CC Antya 8.56 Todos los devotos condenaron a Rāmacandra Purī, diciendo: «Ese pecador ha venido aquí y nos ha quitado la vida».
CC Antya 8.57-58 Ese día, un brāhmaṇa ofreció una invitación a Śrī Caitanya Mahāprabhu. Cuando Govinda sólo aceptó el equivalente a cinco gaṇḍās de verduras y un cuarto de pote de arroz, el brāhmaṇa, desolado, comenzó a lamentarse: «¡Ay de mí! ¡Ay de mí!», golpeándose la cabeza con la mano.
CC Antya 8.59 Śrī Caitanya Mahāprabhu comió sólo la mitad del arroz y las verduras, y Govinda tomó el resto.
CC Antya 8.60 De ese modo, Śrī Caitanya Mahāprabhu y Govinda comieron solamente la mitad de lo que necesitaban. Debido a ello, todos los demás devotos se abstuvieron de comer.
CC Antya 8.61 Śrī Caitanya Mahāprabhu ordenó a Govinda y Kāśīśvara: «Vosotros podéis aceptar caridad en otro sitio para llenaros el estómago».
CC Antya 8.62 De ese modo, los días pasaban llenos de tristeza. Al enterarse de lo que ocurría, Rāmacandra Purī fue a ver a Śrī Caitanya Mahāprabhu.
CC Antya 8.63 Śrī Caitanya Mahāprabhu ofreció reverencias a Rāmacandra Purī, adorando sus pies. Entonces, con una sonrisa, Rāmacandra Purī habló al Señor.
CC Antya 8.64 Rāmacandra Purī aconsejó: «No está bien que un sannyāsī se dé a la complacencia de los sentidos. De una u otra forma debe comer sólo lo necesario.
CC Antya 8.65 «He oído que estás comiendo la mitad de lo que solías. En verdad, Te veo delgado. Pero tampoco esa árida renunciación es la religión del sannyāsī.
CC Antya 8.66 «El sannyāsī come lo necesario para mantener el cuerpo, pero no se complace en la satisfacción material de los sentidos. De ese modo, el sannyāsī se vuelve perfecto en su progreso en el conocimiento espiritual.
CC Antya 8.67-68 «[El Señor Kṛṣṇa dijo:] “Mi querido Arjuna, no se puede practicar el yoga místico si se come más de lo necesario o se ayuna sin necesidad, si se duerme y se sueña demasiado o no se duerme lo suficiente. Hay que comer y disfrutar de los sentidos lo necesario, hay que esforzarse por cumplir con los propios deberes y hay que regular el sueño y la vigilia. Quien así lo haga, podrá liberarse de los sufrimientos materiales mediante la práctica del yoga místico.”»
CC Antya 8.69 Śrī Caitanya Mahāprabhu dijo entonces con humildad: «Yo soy como un niño ignorante, y soy como tu discípulo. Soy muy afortunado de que Me instruyas».
CC Antya 8.70 Al escuchar eso, Rāmacandra Purī se levantó y se fue. Por diversas fuentes llegó a saber también que los devotos de Śrī Caitanya Mahāprabhu estaban comiendo la mitad de lo habitual.
CC Antya 8.71 Al día siguiente, Paramānanda Purī y otros devotos fueron a ver a Śrī Caitanya Mahāprabhu con gran humildad y sumisión.
CC Antya 8.72 Paramānanda Purī dijo: «Por naturaleza, a mi hermano espiritual Rāmacandra Purī le gusta mucho criticar. Si Tú dejas de comer por lo que él diga, ¿cuál es el beneficio?
CC Antya 8.73 «Rāmacandra Purī primero te hace comer todo lo que quieras, y, si no comes más de lo necesario, él pone todo su empeño en hacerte comer más. Ése es su modo de ser.
CC Antya 8.74 «De ese modo, después de hacerte comer más de lo necesario, te critica directamente, diciendo: “¡Cuánto comes! ¿Guardas mucho dinero en tus arcas?
CC Antya 8.75 «“Además, si haces comer tanto a los sannyāsīs, arruinas sus principios religiosos. Está bien claro que no has hecho el menor progreso.”
CC Antya 8.76 «La principal ocupación de Rāmacandra Purī es enterarse de cuánto comen los demás y cómo se organizan en la vida cotidiana.
CC Antya 8.77 «Los dos tipos de actividades que se rechazan en las Escrituras reveladas constituyen su vida cotidiana.
CC Antya 8.78 «“Se debe ver que, debido al contacto de la naturaleza material con la entidad viviente, el universo actúa de modo uniforme. Por lo tanto, no se deben alabar ni criticar las características o las actividades de los demás.”
CC Antya 8.79 «De las dos reglas, Rāmacandra Purī sigue la primera, ya que nunca alaba a nadie, pero, aunque sabe bien que la segunda es más importante, la pasa por alto y se dedica a criticar a los demás.
CC Antya 8.80 «“Entre una norma anterior y una posterior, la posterior es más importante.”
CC Antya 8.81 «A quien le gusta criticar, no tiene en cuenta las buenas cualidades, aunque las haya a cientos, sino que se las ingenia como sea para señalar un defecto en esas cualidades.
CC Antya 8.82 «Por lo tanto, no se deben seguir los principios de Rāmacandra Purī. No obstante, yo tengo que hablar en su contra, pues nuestro corazón sufre por su culpa.
CC Antya 8.83 «¿Por qué has dejado de comer normalmente debido a las críticas de Rāmacandra Purī? Por favor, acepta invitaciones como antes. Esto es lo que todos nosotros te pedimos».
CC Antya 8.84 Śrī Caitanya Mahāprabhu contestó: «¿Por qué estáis tan enfadados con Rāmacandra Purī? Él presenta los principios naturales de la vida de sannyāsa. ¿A qué vienen esas acusaciones?
CC Antya 8.85 «Es una gran ofensa que un sannyāsī se entregue a la satisfacción de la lengua. El deber del sannyāsī es comer solamente lo necesario para mantener unidos cuerpo y alma.»
CC Antya 8.86 Aunque todos rogaron fervientemente a Śrī Caitanya Mahāprabhu que tomase una comida completa, Él siguió negándose. Al contrario, respondió a sus ruegos aceptando la mitad de lo que solía.
CC Antya 8.87 El precio de la comida necesaria para invitar a Śrī Caitanya Mahāprabhu se estableció en dos paṇas de kauḍis [160 conchas]. Con eso comían dos devotos, y a veces tres.
CC Antya 8.88 Cuando el Señor era invitado por un brāhmaṇa en cuya casa no era adecuado que aceptase la invitación, el brāhmaṇa pagaba dos paṇas de caracolas para comprar el prasādam.
CC Antya 8.89 Cuando Le invitaba un brāhmaṇa en cuya casa era adecuado aceptar una invitación, el brāhmaṇa compraba parte del prasādam y cocinaba el resto en casa.
CC Antya 8.90-91 Cuando Le invitaban Gadādhara Paṇḍita, Bhagavān Ācārya o Sārvabhauma Bhaṭṭācārya, Śrī Caitanya Mahāprabhu no tenía independencia, incluso si ya había aceptado alguna invitación para aquel día. Aceptaba sus invitaciones conforme ellos lo deseasen.
CC Antya 8.92 Śrī Caitanya Mahāprabhu en realidad descendió para dar felicidad a los devotos. Por ello, Se comportaba del modo más adecuado al momento y las circunstancias.
CC Antya 8.93 Debido a Su completa independencia, Śrī Caitanya Mahāprabhu a veces Se comportaba como un hombre común, y a veces manifestaba Su opulencia divina.
CC Antya 8.94 Śrī Caitanya Mahāprabhu a veces aceptaba a Rāmacandra Purī como Su maestro y Se consideraba su sirviente, mientras que otras veces, sin preocuparse por él, no le daba más consideración que a una brizna de paja.
CC Antya 8.95 Śrī Caitanya Mahāprabhu actuaba del mismo modo que la Suprema Personalidad de Dios, más allá de las restricciones de la inteligencia de nadie. Hacía todo lo que quería, pero todas Sus actividades eran muy hermosas.
CC Antya 8.96 De ese modo, Rāmacandra Purī pasó unos días en Nīlācala [Jagannātha Purī]. Luego se marchó a visitar otros lugares sagrados de peregrinaje.
CC Antya 8.97 Los devotos veían a Rāmacandra Purī como un gran peso en la cabeza. Cuando se fue de Jagannātha Purī, todos se sintieron muy felices, como si de pronto se les hubiera caído de la cabeza una gran carga de piedra.
CC Antya 8.98 Tras su partida, volvió la felicidad. Śrī Caitanya Mahāprabhu aceptó invitaciones como solía y dirigió el canto y la danza en congregación. Todos los demás comenzaron a tomar prasādam sin impedimentos.
CC Antya 8.99 Si a una persona la rechaza su maestro espiritual, cae tan bajo que, como Rāmacandra Purī, comete ofensas incluso contra la Suprema Personalidad de Dios.
CC Antya 8.100 Śrī Caitanya Mahāprabhu consideró a Rāmacandra Purī Su maestro espiritual, y por ello no tuvo en cuenta Sus ofensas. Sin embargo, el carácter de Rāmacandra Purī fue para todos una lección acerca del resultado de ofender al maestro espiritual.
CC Antya 8.101 La naturaleza de Śrī Caitanya Mahāprabhu está llena de néctar. Escuchar hablar de ella es agradable para el oído y la mente.
CC Antya 8.102 Yo escribo sobre la naturaleza de Śrī Caitanya Mahāprabhu. ¡Oh, lectores!, por favor, escuchad con atención, pues de ese modo recibiréis fácilmente el amor extático por los pies de loto del Señor Śrī Kṛṣṇa.
CC Antya 8.103 Orando a los pies de loto de Śrī Rūpa y Śrī Raghunātha, siempre deseando su misericordia, yo, Kṛṣṇadāsa, narro el Śrī Caitanya-caritāmṛta, siguiendo sus pasos.