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Antya 2: El castigo de Haridāsa el Menor

En su Amṛta-pravāha-bhāṣya, Śrīla Bhaktivinoda Ṭhākura explica de la siguiente manera el significado de este capítulo. Kṛṣṇadāsa Kavirāja Gosvāmī, el autor del Śrī Caitanya-caritāmṛta, deseó explicar los encuentros directos de Śrī Caitanya Mahāprabhu, los encuentros con personas a las que Él había dotado de poder, y Su manifestación āvirbhāva. De ese modo narró las glorias de Nṛsiṁhānanda y otros devotos. Había un devoto, Bhagavān Ācārya, excepcionalmente fiel a los pies de loto de Śrī Caitanya Mahāprabhu. Sin embargo, su hermano, Gopāla Bhaṭṭācārya, disertaba sobre el comentario impersonalista (māyāvāda). Śrīla Svarūpa Dāmodara Gosvāmī, el secretario de Śrī Caitanya Mahāprabhu, prohibió a Bhagavān Ācārya continuar escuchando ese comentario. Más tarde, cuando Haridāsa el Menor, siguiendo la orden de Bhagavān Ācārya, fue a recoger una donación de Mādhavī-devī, cometió una ofensa por hablar íntimamente con una mujer pese a estar en la orden de vida de renuncia. Debido a ello, Śrī Caitanya Mahāprabhu rechazó a Haridāsa el Menor, y, a pesar de todos los ruegos de los devotos más importantes, el Señor no Le aceptó de nuevo. Un año después de este incidente, Haridāsa el Menor fue a la confluencia del Ganges y el Yamunā y se suicidó. En su cuerpo espiritual, sin embargo, continuó cantando canciones devocionales, y Śrī Caitanya Mahāprabhu las escuchaba. Cuando los vaiṣṇavas de Bengala fueron a ver a Śrī Caitanya Mahāprabhu, Svarūpa Dāmodara y otros devotos tuvieron noticia de estos incidentes.

CC Antya 2.1 Ofrezco respetuosas reverencias a los pies de loto de mi maestro espiritual y de todos los demás preceptores en la senda del servicio devocional. Ofrezco respetuosas reverencias a todos los vaiṣṇavas y a los Seis Gosvāmīs, Śrīla Rūpa Gosvāmī, Śrīla Sanātana Gosvāmī, Raghunātha dāsa Gosvāmī, Jīva Gosvāmī y a sus compañeros. Ofrezco respetuosas reverencias a Śrī Advaita Ācārya Prabhu, a Śrī Nityānanda Prabhu, a Śrī Caitanya Mahāprabhu, y a todos Sus devotos, encabezados por Śrīvāsa Ṭhākura. Ofrezco a continuación reverencias respetuosas a los pies de loto del Señor Kṛṣṇa, de Śrīmatī Rādhārāṇī y de todas las gopīs, comenzando por Lalitā y Viśakhā.
CC Antya 2.2 ¡Toda gloria a Śrī Caitanya Mahāprabhu! ¡Toda gloria a Nityānanda Prabhu! ¡Toda gloria a Advaita Ācārya! ¡Y toda gloria a todos los devotos de Śrī Caitanya Mahāprabhu!
CC Antya 2.3 En Su encarnación de Śrī Caitanya Mahāprabhu, el Señor Śrī Kṛṣṇa descendió para liberar a todos los seres vivos de los tres mundos, desde Brahmaloka a Pātālaloka. Él provocó su liberación de tres maneras.
CC Antya 2.4 En algunos lugares, el Señor liberó a las almas caídas encontrándose directamente con ellas, en otros, dotando de poder a un devoto puro, y en otros, manifestándose Él mismo ante alguien.
CC Antya 2.5-6 Śrī Caitanya Mahāprabhu liberó a la mayor parte de las almas caídas encontrándose directamente con ellas. A otros los liberó entrando en el cuerpo de grandes devotos, como por ejemplo Nakula Brahmacārī. Y a otros los liberó apareciéndose ante ellos, como en el caso de Nṛsiṁhananda Brahmacārī. «Yo liberaré a las almas caídas»: esa afirmación caracteriza a la Suprema Personalidad de Dios.
CC Antya 2.7 Cuando Śrī Caitanya Mahāprabhu estaba personalmente presente en este mundo, todos los que se encontraron con Él, aunque fuera una sola vez, quedaron completamente satisfechos y se volvieron espiritualmente avanzados.
CC Antya 2.8 Los devotos de Bengala iban cada año a Jagannātha Purī para ver a Śrī Caitanya Mahāprabhu; tras estar con Él, regresaban a Bengala.
CC Antya 2.9 Del mismo modo, la gente que venía a Jagannātha Purī desde diversas provincias de la India se sentía plenamente satisfecha después de ver los pies de loto de Śrī Caitanya Mahāprabhu.
CC Antya 2.10 Habitantes de todo el universo, incluyendo las siete islas, los nueve khaṇḍas, los planetas de los semidioses, Gandharvaloka y Kinnaraloka, iban allí en forma de seres humanos.
CC Antya 2.11 Habiendo visto al Señor, todos ellos se volvían vaiṣṇavas. Llenos de amor extático por Dios, cantaban el mantra Hare Kṛṣṇa y danzaban.
CC Antya 2.12 De ese modo, mediante encuentros directos, Śrī Caitanya Mahāprabhu liberó a los tres mundos. Algunas personas, sin embargo, estaban enredadas en actividades materiales y no pudieron ir.
CC Antya 2.13 Como los habitantes de algunas regiones del universo no habían podido verle, Śrī Caitanya Mahāprabhu, para liberarles, entró personalmente en el cuerpo de algunos devotos puros.
CC Antya 2.14 De ese modo dotó de poder a ciertos seres vivientes [Sus devotos puros], manifestando en ellos Su propia devoción, de tal manera que, con sólo verles, la gente de todos los demás países se volvían devotos.
CC Antya 2.15 De ese modo, Śrī Caitanya Mahāprabhu liberó los tres mundos en su totalidad, no sólo con Su presencia en persona, sino también dotando de poder a otros. Explicaré brevemente cómo dotó de poder a un ser viviente en Bengala.
CC Antya 2.16 En Āmbuyā-muluka vivía una persona llamada Nakula Brahmacārī, que era un devoto perfectamente puro, muy avanzado en el servicio devocional.
CC Antya 2.17 Deseando liberar a todos los habitantes de Bengala, Śrī Caitanya Mahāprabhu entró en el corazón de Nakula Brahmacārī.
CC Antya 2.18 A partir de entonces, Nakula Brahmacārī era como un poseído por un fantasma. A veces reía, a veces lloraba, a veces danzaba y a veces cantaba como un loco.
CC Antya 2.19 Manifestaba continuamente transformaciones corporales de amor trascendental. De ese modo lloraba, temblaba, quedaba aturdido, sudaba, danzaba lleno de amor por Dios y emitía sonidos como los de las nubes.
CC Antya 2.20 Su cuerpo brillaba con el lustre de Śrī Caitanya Mahāprabhu, y mostraba Su misma absorción en el amor extático por Dios. La gente venía de todas las provincias de Bengala para ver esas manifestaciones.
CC Antya 2.21 A todo el que se cruzaba con él, le aconsejaba que cantase los santos nombres Hare Kṛṣṇa. De ese modo, al verle, la gente se sentía sobrecogida de amor por Dios.
CC Antya 2.22 Śivānanda Sena oyó decir que Śrī Caitanya Mahāprabhu había entrado en el cuerpo de Nakula Brahmacārī; entonces, con dudas en la mente, fue a verle.
CC Antya 2.23 Deseando comprobar la autenticidad de Nakula Brahmacārī, esperó fuera, pensando lo siguiente.
CC Antya 2.24-25 «Si Nakula Brahmacārī me llama personalmente y sabe cuál es el mantra que yo adoro, entenderé que ha sido inspirado por la presencia de Śrī Caitanya Mahāprabhu.» Pensando de ese modo, esperó a una cierta distancia.
CC Antya 2.26 Había una gran multitud, unos yendo y otros viniendo. En verdad, la multitud era tan grande que algunos ni siquiera podían ver a Nakula Brahmacārī.
CC Antya 2.27 En su estado de inspiración, Nakula Brahmacārī dijo: «Śivānanda Sena está esperando cerca de aquí. Dos o cuatro de vosotros id a llamarle».
CC Antya 2.28 Unas personas empezaron entonces a correr en todas las direcciones, gritando: «¡Śivānanda! ¡Quien sea Śivānanda, que venga, por favor! ¡Nakula Brahmacārī te llama!».
CC Antya 2.29 Al escuchar esas llamadas, Śivānanda Sena acudió rápidamente, ofreció reverencias a Nakula Brahmacārī, y se sentó cerca de él.
CC Antya 2.30 Nakula Brahmacārī dijo: «Sé que tienes dudas. Ahora escucha con gran atención esta demostración.
CC Antya 2.31 «Tú cantas el Gaura-gopāla mantra, formado por cuatro sílabas. Ahora, por favor, abandona las dudas que han morado en ti.»
CC Antya 2.32 A partir de entonces, en la mente de Śivānanda Sena hubo la absoluta confianza de que Nakula Brahmacārī estaba lleno de la presencia de Śrī Caitanya Mahāprabhu. Śivānanda Sena le ofreció entonces respeto y servicio devocional.
CC Antya 2.33 De ese modo debemos entender las inconcebibles potencias de Śrī Caitanya Mahāprabhu. Ahora, por favor, escuchad cómo se produce Su aparición [āvirbhāva].
CC Antya 2.34-35 Śrī Caitanya Mahāprabhu Se aparecía siempre en cuatro lugares: en el templo de la casa de madre Śacī, en el lugar donde danzaba Śrī Nityānanda Prabhu, en casa de Śrīvāsa Paṇḍita durante el canto en congregación, y en casa de Rāghava Paṇḍita. Se aparecía debido a la atracción que sentía por el amor de Sus devotos. Ésa es Su característica natural.
CC Antya 2.36 Śrī Caitanya Mahāprabhu Se apareció a Nṛsiṁhānanda Brahmacārī y comió sus ofrendas. Por favor, escuchad acerca de esto con atención.
CC Antya 2.37 Śivānanda Sena tenía un sobrino llamado Śrīkānta Sena, que, por la gracia de Śrī Caitanya Mahāprabhu, era sumamente afortunado.
CC Antya 2.38 Un año, Śrīkānta Sena fue solo a Jagannātha Purī con un intenso deseo de ver al Señor.
CC Antya 2.39 Al ver a Śrīkānta Sena, Śrī Caitanya Mahāprabhu le otorgó Su misericordia sin causa. Śrīkānta Sena pasó casi dos meses junto a Śrī Caitanya Mahāprabhu en Jagannātha Purī.
CC Antya 2.40 Cuando estaba a punto de regresar a Bengala, el Señor le dijo: «Prohibe a los devotos de Bengala venir a Jagannātha Purī este año.
CC Antya 2.41 «Este año iré Yo personalmente a Bengala y veré allí a todos los devotos, comenzando por Advaita Ācārya.
CC Antya 2.42 «Por favor, informa a Śivānanda Sena de que, en el mes de pauṣa (diciembre-enero), ciertamente iré a su casa.
CC Antya 2.43 «Jagadānanda está allí, y Me hará ofrendas de comida. Di a todos que nadie debe venir a Jagannātha Purī este año.»
CC Antya 2.44 Cuando Śrīkānta Sena regresó a Bengala y comunicó el mensaje, todos los devotos se sintieron muy complacidos.
CC Antya 2.45 Advaita Ācārya estaba a punto de partir hacia Jagannātha Purī con los demás devotos, pero, al escuchar el mensaje, esperó. Śivānanda Sena y Jagadānanda también se quedaron, esperando la llegada de Śrī Caitanya Mahāprabhu.
CC Antya 2.46 Cuando llegó el mes de pauṣa, Jagadānanda y Śivānanda reunieron toda clase de artículos para recibir al Señor. Cada día esperaban hasta el anochecer la llegada del Señor.
CC Antya 2.47 Pero cuando pasó el mes y Śrī Caitanya Mahāprabhu no había venido, Jagadānanda y Śivānanda Sena se sintieron muy desdichados.
CC Antya 2.48-49 De improviso llegó Nṛsiṁhānanda, y Jagadānanda y Śivānanda le ofrecieron un asiento a su lado. Al verles tan tristes, Nṛsiṁhānanda preguntó: «¿Por qué os veo tan desalentados?».
CC Antya 2.50 Śivānanda Sena le dijo entonces: «Śrī Caitanya Mahāprabhu prometió que vendría. ¿Por qué no ha venido entonces? ».
CC Antya 2.51 Al escuchar esto, Nṛsiṁhānanda Brahmacārī contestó: «Por favor, estad tranquilos. Os aseguro que dentro de tres días Le traeré aquí».
CC Antya 2.52 Śivānanda y Jagadānanda sabían de la influencia y el amor por Dios de Nṛsiṁhānanda Brahmacārī. Por esa razón, quedaron convencidos de que él, ciertamente, traería a Śrī Caitanya Mahāprabhu.
CC Antya 2.53 Su verdadero nombre era Pradyumna Brahmacārī. El nombre de Nṛsiṁhānanda se lo había dado personalmente el Señor Gaurasundara.
CC Antya 2.54 Tras pasar dos días meditando, Nṛsiṁhānanda Brahmacārī dijo a Śivānanda Sena: «Ya he traído a Śrī Caitanya Mahāprabhu hasta la aldea de Pāṇihāṭi.
CC Antya 2.55 «Mañana al mediodía vendrá a tu casa. Por favor, trae toda clase de ingredientes para cocinar. Yo personalmente cocinaré y Le ofreceré la comida.
CC Antya 2.56 «De ese modo, Le traeré aquí muy pronto. Ten la seguridad de que te estoy diciendo la verdad. No tengas duda.
CC Antya 2.57 «Date prisa en traer todos los ingredientes, pues quiero empezar a cocinar inmediatamente. Por favor, haz lo que digo.»
CC Antya 2.58 Nṛsiṁhānanda Brahmacārī dijo a Śivānanda: «Por favor, tráeme los ingredientes que quiero para cocinar». De ese modo, Śivānanda Sena le llevó inmediatamente todo lo que pidió.
CC Antya 2.59 Nṛsiṁhānanda Brahmacārī comenzó por la mañana temprano y cocinó toda clase de platos. Entre otras preparaciones, había verduras, pasteles y arroz dulce.
CC Antya 2.60 Cuando terminó de cocinar, trajo platos distintos para Jagannātha y para Śrī Caitanya Mahāprabhu.
CC Antya 2.61 También ofreció platos separados para Nṛsiṁhadeva, su Deidad venerable. De ese modo, dividió toda la comida en tres partes. Después, fuera del templo, se sentó a meditar en el Señor.
CC Antya 2.62 En su meditación, vio a Śrī Caitanya Mahāprabhu que venía rápidamente, Se sentaba y Se comía las tres ofrendas, sin dejar remanentes.
CC Antya 2.63 Al ver que Caitanya Mahāprabhu Se lo estaba comiendo todo, Pradyumna Brahmacārī estaba sobrecogido de éxtasis trascendental. Las lágrimas brotaban de sus ojos. Sin embargo, se mostró consternado, diciendo: «¡Ay de mí!, ¡ay de mí!, mi querido Señor, ¿qué estás haciendo? ¡Te estás acabando la comida de todos!
CC Antya 2.64 «Mi querido Señor, Tú eres uno con Jagannātha; por lo tanto, no tengo objeción a que Te comas Su ofrenda. Pero, ¿por qué tocas la ofrenda del Señor Nṛsiṁhadeva?
CC Antya 2.65 «Creo que Nṛsiṁhadeva no pudo comer nada hoy, y por lo tanto, está ayunando. Si el amo ayuna, ¿cómo puede vivir el sirviente?»
CC Antya 2.66 Al ver que Śrī Caitanya Mahāprabhu Se lo comía todo, Nṛsiṁha Brahmacārī sentía el corazón lleno de júbilo, pero, pensando en el Señor Nṛsiṁhadeva, se mostró disgustado externamente.
CC Antya 2.67 Śrī Caitanya Mahāprabhu es la Suprema Personalidad de Dios mismo. Por lo tanto, no hay diferencia entre Él, el Señor Jagannātha y el Señor Nṛsiṁhadeva.
CC Antya 2.68 Pradyumna Brahmacārī tenía un profundo deseo de entender este hecho. Por esa razón, Śrī Caitanya Mahāprabhu se lo reveló mediante una demostración práctica.
CC Antya 2.69 Tras comer todas las ofrendas, Śrī Caitanya Mahāprabhu partió hacia Pāṇihāṭi. Allí, en casa de Rāghava, Se sintió muy satisfecho de ver los diversos tipos de verduras y hortalizas que habían cocinado.
CC Antya 2.70 Śivānanda dijo a Nṛsiṁhānanda: «Te veo desalentado. ¿A qué se debe?».
Nṛsiṁhānanda contestó: «Mira cómo Se comporta tu Señor Śrī Caitanya Mahāprabhu.
CC Antya 2.71 «Él solo Se ha comido las ofrendas de las tres Deidades. Debido a ello, Jagannātha y Nṛsiṁhadeva han quedado en ayunas.»
CC Antya 2.72 Al escuchar esas palabras, Śivānanda Sena no sabía bien si Nṛsiṁhānanda Brahmacārī hablaba de ese modo debido al amor extático o porque ésa era la realidad.
CC Antya 2.73 Ante la perplejidad de Śivānanda Sena, Nṛsiṁhānanda Brahmacārī le dijo: «Trae más alimentos. Voy a cocinar de nuevo para el Señor Nṛsiṁhadeva».
CC Antya 2.74 Śivānanda Sena trajo de nuevo los ingredientes para cocinar, y Pradyumna Brahmacārī volvió a cocinar y ofreció la comida a Nṛsiṁhadeva.
CC Antya 2.75 Al año siguiente, Śivānanda fue a Jagannātha Purī con todos los demás devotos a ver los pies de loto de Śrī Caitanya Mahāprabhu.
CC Antya 2.76 Un día, en presencia de todos los devotos, el Señor Se puso a hablar de estos episodios en relación con Nṛsiṁhānanda Brahmacārī y alabó sus cualidades trascendentales.
CC Antya 2.77 El Señor dijo: «El año pasado, en el mes de pauṣa, Nṛsiṁhānanda Me dio a comer toda clase de dulces y guisos de hortalizas; eran unas preparaciones tan buenas como ninguna que Yo hubiese probado antes».
CC Antya 2.78 Al escuchar esto, todos los devotos quedaron asombrados, y Śivānanda vio así confirmada la realidad de lo ocurrido.
CC Antya 2.79 De ese modo, Śrī Caitanya Mahāprabhu solía comer todos los días en el templo de Śacīmātā, y también visitaba la casa de Śrīvāsa Ṭhākura cuando se hacía kīrtana.
CC Antya 2.80 De forma similar, estaba presente siempre que danzaba Nityānanda Prabhu, y Se aparecía de forma regular en casa de Rāghava.
CC Antya 2.81 Grande es la influencia que el amor de Sus devotos tiene en el Señor Gaurasundara. Por eso, allí donde hay devoción pura por el Señor, el Señor aparece personalmente, sometido a ese amor, y Sus devotos Le ven.
CC Antya 2.82 Por la influencia del amor de Śivānanda Sena, Śrī Caitanya Mahāprabhu fue allí una y otra vez. ¿Quién podrá calcular los límites de su amor?
CC Antya 2.83 De este modo he explicado la aparición de Śrī Caitanya Mahāprabhu. Todo el que escucha acerca de estos hechos puede entender la opulencia trascendental del Señor.
CC Antya 2.84 En Jagannātha Purī, gozando de la compañía de Śrī Caitanya Mahāprabhu, vivía Bhagavān Ācārya, que era ciertamente un caballero, un sabio erudito y un gran devoto.
CC Antya 2.85 Estaba completamente absorto en pensamientos de relación fraternal con Dios. Como era la encarnación de un pastorcillo de vacas, sus tratos con Svarūpa Dāmodara Gosvāmī eran muy amistosos.
CC Antya 2.86 Él buscó el refugio de los pies de loto de Śrī Caitanya Mahāprabhu con plena entrega. A veces invitaba al Señor a comer a su casa.
CC Antya 2.87 Bhagavān Ācārya cocinaba en casa gran variedad de platos de arroz y hortalizas, y llevaba a comer solamente al Señor.
CC Antya 2.88 El padre de Bhagavān Ācārya, que se llamaba Śatānanda Khān, era un experto estadista, mientras que Bhagavān Ācārya no sentía el menor interés por la administración del estado. En verdad, prácticamente se hallaba en la orden de vida de renuncia.
CC Antya 2.89 El hermano de Bhagavān Ācārya, que se llamaba Gopāla Bhaṭṭācārya, había estado estudiando la filosofía vedānta en Benarés, y había regresado a casa de Bhagavān Ācārya.
CC Antya 2.90 Bhagavān Ācārya llevó a su hermano a ver a Śrī Caitanya Mahāprabhu, pero el Señor, sabiendo que Gopāla Bhaṭṭācārya era un filósofo māyāvādī, no Se sintió muy feliz con el encuentro.
CC Antya 2.91 Śrī Caitanya Mahāprabhu no Se siente nada feliz de recibir a quienes no son devotos puros de Kṛṣṇa. Siendo Gopāla Bhaṭṭācārya un erudito māyāvādī, el Señor no sentía ninguna alegría de verle. Pese a todo, y como Gopāla Bhaṭṭācārya era familiar de Bhagavān Ācārya, Śrī Caitanya Mahāprabhu fingió estar complacido de verle.
CC Antya 2.92 Bhagavān Ācārya dijo a Svarūpa Dāmodara: «Mi hermano menor, Gopāla, ha regresado a casa tras concluir sus estudios de filosofía vedānta».
CC Antya 2.93 Bhagavān Ācārya pidió a Svarūpa Dāmodara Gosvāmī que escuchase a Gopāla comentar el Vedānta, pero Svarūpa Dāmodara, con cierta irritación debida al amor, dijo lo siguiente.
CC Antya 2.94 «Por relacionarte con Gopāla, has perdido la inteligencia, y por eso estás deseoso de escuchar la filosofía māyāvāda.
CC Antya 2.95 «El vaiṣṇava que escucha el Śārīraka-bhāṣya, el comentario māyāvāda del Vedānta-sūtra, abandona la actitud consciente de Kṛṣṇa de que el Señor es el amo y la entidad viviente Su sirviente. En lugar de ello, se considera a sí mismo el Señor Supremo.
CC Antya 2.96 «La filosofía māyāvāda juega con las palabras de tal manera que, al leer el comentario māyāvāda del Vedānta-sūtra, hasta un devoto muy elevado que haya aceptado a Kṛṣṇa como su vida misma cambia de parecer.»
CC Antya 2.97 A pesar de la protesta de Svarūpa Dāmodara, Bhagavān Ācārya continuó: «Todos nosotros estamos firmemente establecidos a los pies de loto de Kṛṣṇa de todo corazón. Por lo tanto, el Śārīraka-bhāṣya no puede cambiar nuestra mente».
CC Antya 2.98 Svarūpa Dāmodara contestó: «Aun así, cuando escuchamos la filosofía māyāvāda, escuchamos que Brahman es conocimiento y que el universo de māyā es falso, pero no obtenemos ninguna comprensión espiritual.
CC Antya 2.99 «El filósofo māyāvādī trata de establecer que la entidad viviente es un producto de la imaginación, y que la Suprema Personalidad de Dios Se halla bajo la influencia de māyā. Al escuchar esa clase de comentario, al devoto se le rompen el corazón y la vida.»
CC Antya 2.100 De ese modo, Bhagavān Ācārya, muy avergonzado y con temor, guardó silencio. Al día siguiente pidió a Gopāla Bhaṭṭācārya que regresase a su distrito de procedencia.
CC Antya 2.101 Un día, Bhagavān Ācārya invitó a Śrī Caitanya Mahāprabhu a almorzar a su casa. Para ello, estaba preparando arroz y varios tipos de platos de hortalizas.
CC Antya 2.102 Un devoto llamado Choṭa Haridāsa solía cantar para Śrī Caitanya Mahāprabhu. Bhagavān Ācārya le llamó a su casa y le dijo lo siguiente.
CC Antya 2.103 «Por favor, ve a casa de la hermana de Śikhi Māhiti. Pídele, de parte mía, una māna de arroz blanco, y tráemelo.»
CC Antya 2.104 La hermana de Śikhi Māhiti se llamaba Mādhavī-devī. Era una señora mayor siempre ocupada en austeridades. Era muy avanzada en el servicio devocional.
CC Antya 2.105 Śrī Caitanya Mahāprabhu afirmaba que, en el pasado, había sido una compañera de Śrīmatī Rādhārāṇī. En todo el mundo, tres personas y media eran devotos íntimos de Śrī Caitanya Mahāprabhu.
CC Antya 2.106 Las tres personas eran Svarūpa Dāmodara Gosvāmī, Rāmānanda Rāya y Śikhi Māhiti, y la otra media persona era la hermana de Śikhi Māhiti.
CC Antya 2.107 Haridāsa el Menor, después de pedirle el arroz, se lo llevó a Bhagavān Ācārya, quien, al ver su buena calidad, se sintió muy complacido.
CC Antya 2.108 Con gran afecto, Bhagavān Ācārya cocinó diversos tipos de verduras y otras preparaciones caras a Śrī Caitanya Mahāprabhu. También se procuró remanentes de la comida del Señor Jagannātha y, para ayudar en la digestión, jengibre molido y lima con sal.
CC Antya 2.109 Al mediodía, Śrī Caitanya Mahāprabhu vino a comer las ofrendas de Bhagavān Ācārya. Apreciando, en primer lugar, la excelente calidad del arroz, hizo la siguiente pregunta.
CC Antya 2.110 «¿Dónde has conseguido este arroz tan bueno?», preguntó el Señor.
Bhagavān Ācārya contestó: «Se lo he pedido a Mādhavī-devī».
CC Antya 2.111 Cuando Śrī Caitanya Mahāprabhu preguntó quién se había encargado de pedir y traer el arroz, Bhagavān Ācārya mencionó el nombre de Haridāsa el Menor.
CC Antya 2.112 Alabando la calidad del arroz, Śrī Caitanya Mahāprabhu tomó prasādam. Después, cuando regresó a Su morada, dio la siguiente orden a Govinda, Su asistente personal.
CC Antya 2.113 «A partir de hoy, no permitas venir aquí a Chotā Haridāsa.»
CC Antya 2.114 Cuando le dijeron que tenía prohibido acercarse a Śrī Caitanya Mahāprabhu, Haridāsa el Menor se sintió muy triste. Nadie entendía la razón de aquella orden.
CC Antya 2.115 Haridāsa ayunó tres días seguidos. Entonces, Svarūpa Dāmodara Gosvāmī y otros devotos íntimos fueron a ver a Śrī Caitanya Mahāprabhu para preguntarle.
CC Antya 2.116 «¿Qué gran ofensa ha cometido Haridāsa el Menor? ¿Por qué le has prohibido venir a Tu puerta? Ya lleva tres días ayunando.»
CC Antya 2.118 «Los sentidos se fijan con tanta fuerza a los objetos de su disfrute que, en verdad, una estatua de madera con forma de mujer atrae la mente hasta de una gran persona santa.
CC Antya 2.119 »“Un hombre nunca debe sentarse muy cerca de una mujer, aunque sea su madre, su hermana o su hija, pues los sentidos son tan fuertes que pueden atraer incluso a una persona avanzada en conocimiento.”
SIGNIFICADO: Este verso aparece en la Manu-saṁhitā (2.215) y en el Śrīmad Bhāgavatam (9.19.17).
CC Antya 2.120 «Hay muchas personas que no poseen casi nada y que adoptan la orden de vida de renuncia como los monos. Van de un lado a otro dedicándose a complacer los sentidos y hablando íntimamente con mujeres.»
CC Antya 2.121 Después de decir esto, Śrī Caitanya Mahāprabhu entró en Su habitación. Al verle tan enfadado, todos los devotos guardaron silencio.
CC Antya 2.122 Al día siguiente, los devotos fueron todos juntos a ver a Śrī Caitanya Mahāprabhu para presentar a Sus pies de loto una súplica en favor de Haridāsa el Menor.
CC Antya 2.123 «La ofensa de Haridāsa es pequeña —dijeron—. Por lo tanto, ¡oh, Señor!, Te rogamos que seas misericordioso con él. Ya ha recibido suficiente lección. En el futuro, no volverá a caer en esa ofensa.»
CC Antya 2.124 Śrī Caitanya Mahāprabhu dijo: «Mi mente no está bajo mi control. A ella no le gusta ver que una persona en la orden de vida de renuncia habla íntimamente con mujeres.
CC Antya 2.125 «Andad a ocuparos de vuestros asuntos y olvidaos de esta conversación inútil. Si volvéis a hablarme de ese modo, Me iré, y no Me veréis más aquí.»
CC Antya 2.126 Al escuchar esto, todos los devotos se taparon los oídos con las manos, se levantaron y fueron a cumplir con sus respectivos deberes.
CC Antya 2.127 Śrī Caitanya Mahāprabhu también salió para cumplir con Sus deberes del mediodía. Nadie podía entender Sus pasatiempos.
CC Antya 2.128 Al día siguiente, todos los devotos fueron a ver a Śrī Paramānanda Purī y le pidieron que calmase al Señor.
CC Antya 2.129 Paramānanda Purī fue entonces, solo, a la morada de Śrī Caitanya Mahāprabhu. El Señor, tras ofrecerle reverencias, le invitó, con gran respeto, a sentarse a Su lado.
CC Antya 2.130 El Señor preguntó: «¿Qué Me ordenas? Dime qué te trae por aquí». Paramānanda Purī entonces presentó al Señor una súplica pidiéndole que mostrase Su gracia a Haridāsa el Menor.
CC Antya 2.131 Al escuchar aquel ruego, Śrī Caitanya Mahāprabhu contestó: «Mi querido señor, escúchame, por favor. Es mejor que te quedes aquí con todos los vaiṣṇavas.
CC Antya 2.132 «Por favor, dame permiso para ir a Ālālanātha. Viviré allí Yo solo; únicamente Govinda vendrá conmigo.»
CC Antya 2.133 Dicho esto, el Señor llamó a Govinda. Tras ofrecer reverencias a Paramānanda Purī, Se levantó dispuesto a marcharse.
CC Antya 2.134 Sin perder un instante, Paramānanda Purī Gosāñi fue ante Él y, con gran humildad, Le convenció de que tomase asiento en Su habitación.
CC Antya 2.135 Paramānanda Purī dijo: «Mi querido Señor Caitanya, Tú eres la independiente Personalidad de Dios. Puedes hacer lo que quieras. ¿Quién puede imponerte algo?
CC Antya 2.136 «Todas Tus actividades son para el bien de la gente. Nosotros no podemos entenderlas, pues Tus intenciones son profundas y graves.»
CC Antya 2.137 Con estas palabras, Paramānanda Purī Gosāñi se marchó a su casa. Entonces, todos los devotos fueron a ver a Haridāsa el Menor.
CC Antya 2.138 Svarūpa Dāmodara Gosāñi dijo: «Por favor, Haridāsa, escúchanos, pues todos te queremos bien. Por favor, cree en lo que te decimos.
CC Antya 2.139 «Ahora mismo, Śrī Caitanya Mahāprabhu persiste en Su enfado porque es la Suprema Personalidad de Dios independiente. Sin embargo, es seguro que en determinado momento será misericordioso, pues Su corazón está lleno de bondad.
CC Antya 2.140 «El Señor persiste, y, si tú continúas insistiendo, Su persistencia aumentará. Es mejor que te bañes y tomes prasādam. A su debido tiempo, Su ira se calmará por sí sola.
CC Antya 2.141 Con estas palabras, Svarūpara Dāmodara Gosvāmī animó a Haridāsa a que se bañara y tomara prasādam. Cuando le hubo tranquilizado, regresó a su casa.
CC Antya 2.142 Cuando Śrī Caitanya Mahāprabhu iba a ver al Señor Jagannātha al templo, Haridāsa Le veía desde lejos, sin acercarse.
CC Antya 2.143 Śrī Caitanya Mahāprabhu es el océano de misericordia. ¿Quién puede entenderle? Cuando castiga a Sus queridos devotos, ciertamente lo hace para restablecer los principios de la religión o del deber.
CC Antya 2.144 Este ejemplo suscitó en todos los devotos una mentalidad de temor, de modo que dejaron de hablar con mujeres incluso en sueños.
CC Antya 2.145 Haridāsa el Menor pasó de ese modo un año entero. Sin embargo, Śrī Caitanya Mahāprabhu no mostró el menor signo de misericordia hacia él.
CC Antya 2.146 Así, al final de una noche, tras ofrecer respetuosas reverencias a Śrī Caitanya Mahāprabhu, Haridāsa el Menor partió hacia Prayāga sin decir nada a nadie.
CC Antya 2.147 Haridāsa el Menor había tomado la decisión definitiva de obtener el refugio de los pies de loto de Śrī Caitanya Mahāprabhu. Para ello entró en las profundas aguas de la Triveṇī, la confluencia del Ganges y el Yamunā en Prayāga, y de ese modo abandonó su vida.
CC Antya 2.148 Inmediatamente después de cometer suicidio de ese modo, fue a ver a Śrī Caitanya Mahāprabhu en su cuerpo espiritual y recibió la misericordia del Señor. Sin embargo, permanecía invisible.
CC Antya 2.149 En un cuerpo espiritual semejante al de un gandharva, Haridāsa el Menor, aunque no era visible, cantaba por la noche para que Śrī Caitanya Mahāprabhu le escuchase. Sin embargo, nadie más que el Señor lo sabía.
CC Antya 2.150 Un día, Śrī Caitanya Mahāprabhu preguntó a los devotos: «¿Dónde está Haridāsa? Ahora podéis traerle aquí».
CC Antya 2.151 Los devotos contestaron: «Una noche, al cabo de un año completo, Haridāsa el Menor se levantó y se marchó. Nadie sabe dónde ha ido».
CC Antya 2.152 Mientras escuchaba los lamentos de los devotos, Śrī Caitanya Mahāprabhu sonreía dulcemente. Todos los devotos estaban muy asombrados.
CC Antya 2.153-154 Un día, Jagadānanda, Svarūpa, Govinda, Kāśīśvara, Śaṅkara, Dāmodara y Mukunda fueron a bañarse al mar. Entonces escucharon a Haridāsa cantando desde un lugar lejano como si les llamase con su voz original.
CC Antya 2.155 Nadie podía verle, pero le escuchaban cantar con una voz muy dulce. Todos los devotos, comenzando con Govinda, hicieron la siguiente conjetura.
CC Antya 2.156 Haridāsa debe de haberse suicidado bebiendo veneno; por ese acto pecaminoso, ahora se ha convertido en un fantasma brāhmaṇa.
CC Antya 2.157 «No podemos ver su forma material —dijeron—, pero aun así escuchamos su dulce canto. Por lo tanto, debe de haberse convertido en un fantasma».
Svarūpa Dāmodara, sin embargo, protestó: «Esa deducción es falsa.
CC Antya 2.158 «Haridāsa el Menor cantó el mantra Hare Kṛṣṇa durante toda su vida y sirvió al Señor Supremo Śrī Caitanya Mahāprabhu. Además, Le es muy querido al Señor y ha muerto en un lugar sagrado.
CC Antya 2.159 «Haridāsa no puede haberse degradado; debe de haber alcanzado la liberación. Es un pasatiempo de Śrī Caitanya Mahāprabhu. Más adelante lo entenderéis.»
CC Antya 2.160 Un devoto regresó a Navadvīpa procedente de Prayāga y contó a todos los detalles del suicidio de Haridāsa el Menor.
CC Antya 2.161 Explicó que, después de tomar la decisión, Haridāsa el Menor había entrado en las aguas de la confluencia del Yamunā y el Ganges. Al escuchar esos detalles, Śrīvāsa Ṭhākura y los demás devotos se sorprendieron mucho.
CC Antya 2.162 A fin de año, Śivānanda Sena fue a Jagannātha Purī, como de costumbre, acompañado por los demás devotos. Llenos de felicidad, fueron a ver a Śrī Caitanya Mahāprabhu.
CC Antya 2.163 Cuando Śrīvāsa Ṭhākura preguntó a Śrī Caitanya Mahāprabhu: «¿Dónde está Haridāsa el Menor?», el Señor contestó: «Es seguro que toda persona obtiene los resultados de sus actividades fruitivas».
CC Antya 2.164 Śrīvāsa Ṭhākura explicó entonces los detalles de la decisión de Haridāsa y de su entrada en las aguas de la confluencia del Ganges y el Yamunā.
CC Antya 2.165 Cuando Śrī Caitanya Mahāprabhu escuchó esos detalles, sonrió con actitud complacida y dijo: «Ése es el único proceso de expiación para quien mira a las mujeres con intenciones sensuales».
CC Antya 2.166 Entonces, Svarūpa Dāmodara Gosvāmī y los demás devotos llegaron a la conclusión de que Haridāsa, por haberse suicidado en la confluencia de los ríos Ganges y Yamunā, finalmente debía de haber alcanzado el refugio de los pies de loto de Śrī Caitanya Mahāprabhu.
CC Antya 2.167 De ese modo, Śrī Caitanya Mahāprabhu, el hijo de madre Śacī, lleva a cabo Sus pasatiempos, que satisfacen enormemente el oído y la mente de los devotos puros que los escuchan.
CC Antya 2.168 Este episodio manifiesta la misericordia de Śrī Caitanya Mahāprabhu, Su enseñanza de que los sannyāsīs deben permanecer en la orden de vida de renuncia, y el profundo apego que sentían por Él Sus devotos fieles.
CC Antya 2.169 También pone de manifiesto las glorias de los lugares sagrados y muestra cómo acepta el Señor a Su devoto fiel. De ese modo, con un solo pasatiempo, el Señor cumplió cinco o siete objetivos.
CC Antya 2.170 Los pasatiempos de Śrī Caitanya Mahāprabhu son como el néctar, y son profundos como el océano. La gente común no puede entenderlos, pero el devoto sobrio sí puede.
CC Antya 2.171 Por favor, escucha los pasatiempos de Śrī Caitanya Mahāprabhu con fe y confianza. No argumentes, pues con argumentos obtendrás el resultado contrario.
CC Antya 2.172 Orando a los pies de loto de Śrī Rūpa y Śrī Raghunātha, siempre deseando su misericordia, yo, Kṛṣṇadāsa, narro el Śrī Caitanya-caritāmṛta siguiendo sus pasos.