Antya 18: El rescate del Señor en el mar

En su Amṛta-pravāha-bhāṣya, Śrīla Bhaktivinoda Ṭhākura da un resumen del Capítulo Dieciocho. Un atardecer de luna llena de otoño, Śrī Caitanya Mahāprabhu caminaba por la orilla del mar cerca del templo de Āiṭoṭā. Confundiendo el mar con el río Yamunā, Se tiró al agua, con la esperanza de ver los pasatiempos acuáticos de Kṛṣṇa con Śrīmatī Rādhārāṇī y las demás gopīs. Las olas, sin embargo, Le arrastraron hasta el templo de Konārka, donde un pescador, pensando que el cuerpo del Señor era un pez muy grande, Le atrapó en su red y Le llevó a la orilla. Śrī Caitanya Mahāprabhu estaba inconsciente, y Su cuerpo manifestaba transformaciones extraordinarias. Nada más tocar el cuerpo del Señor, el pescador se volvió loco de amor extático por Kṛṣṇa, pero, asustado de su propia locura, se creyó poseído por un fantasma. Fue en busca de un exorcista, pero, en el camino se encontró en la playa con Svarūpa Dāmodara Gosvāmī y los demás devotos, que buscaban al Señor por todas partes. Tras unas preguntas, Svarūpa Dāmodara comprendió que el pescador había atrapado en su red al Señor Śrī Caitanya Mahāprabhu. Como el pescador temía haber sido poseído por un fantasma, Svarūpa Dāmodara le dio una palmada y cantó Hare Kṛṣṇa, con lo cual se tranquilizó inmediatamente. A continuación, cuando los devotos cantaron el mahā-mantra Hare Kṛṣṇa en voz alta, Śrī Caitanya Mahāprabhu recobró la conciencia externa. Entonces Le llevaron de vuelta a Su morada.

CC Antya 18.1 En la claridad de la luna de otoño, Śrī Caitanya Mahāprabhu confundió el mar con el río Yamunā. Muy afligido por la separación de Kṛṣṇa, echó a correr y Se tiró al mar, permaneciendo inconsciente en el agua toda la noche. Por la mañana, fue encontrado por Sus devotos personales. Que Śrī Caitanya Mahāprabhu, el hijo de madre Śacī, nos proteja con Sus pasatiempos trascendentales.
CC Antya 18.2 ¡Toda gloria a Śrī Caitanya Mahāprabhu! ¡Toda gloria a Nityānanda Prabhu! ¡Toda gloria a Advaita Ācārya! ¡Y toda gloria a todos los devotos de Śrī Caitanya Mahāprabhu!
CC Antya 18.3 De ese modo, mientras vivía en Jagannātha Purī, Śrī Caitanya Mahāprabhu flotaba día y noche en un océano de separación de Kṛṣṇa.
CC Antya 18.4 Una noche de otoño, bajo la claridad de la luna llena, Śrī Caitanya Mahāprabhu paseó toda la noche con Sus devotos.
CC Antya 18.5 Iba de jardín en jardín, viendo los pasatiempos del Señor Kṛṣṇa y escuchando y recitando canciones y versos del rāsa-līlā.
CC Antya 18.6 Cantaba y danzaba con amor extático, y a veces, en Su éxtasis emocional, imitaba la danza rāsa.
CC Antya 18.7 Con la locura del éxtasis, a veces echaba a correr sin rumbo, y a veces caía y rodaba por el suelo. Otras veces quedaba completamente inconsciente.
CC Antya 18.8 Como en anteriores ocasiones, cuando Svarūpa Dāmodara o Él mismo recitaban un verso acerca del rāsa-līlā, Él lo explicaba personalmente.
CC Antya 18.9 De ese modo, explicó el significado de todos los versos del rāsa-līlā. A veces estaba muy triste, y a veces muy feliz.
CC Antya 18.10 Para explicar en detalle todos esos versos y todas las transformaciones del cuerpo del Señor, se necesitaría un libro mucho más grande.
CC Antya 18.11 Por eso, para no aumentar el tamaño del libro, no he escrito acerca de todos los pasatiempos del Señor, pues los llevó a cabo a cada instante, día por día, durante doce años.
CC Antya 18.12 Como antes he indicado, sólo estoy haciendo un breve resumen de las enloquecidas palabras y transformaciones corporales del Señor.
CC Antya 18.13 Si Ananta, con Sus mil capuchas, tratase de narrar un solo día de los pasatiempos de Śrī Caitanya Mahāprabhu, Le resultaría imposible completar Su relato.
CC Antya 18.14 Si el experto escriba de los semidioses, Gaṇeśa, el hijo del Señor Śiva, tratase durante millones de milenios de narrar completamente un día de los pasatiempos del Señor, no lograría encontrarles límite.
CC Antya 18.15 El propio Señor Kṛṣṇa Se maravilla al ver las transformaciones extáticas de Sus devotos. Si Kṛṣṇa mismo no puede medir los límites de esas emociones, ¿quién podría hacerlo?
CC Antya 18.16-17 Kṛṣṇa mismo no puede entender completamente las condiciones, la evolución, la felicidad y la desdicha y los sentimientos de amor extático de Sus devotos. Por esa razón, para saborear plenamente esas emociones, asume el papel de devoto.
CC Antya 18.18 El amor extático por Kṛṣṇa hace danzar a Kṛṣṇa y a Sus devotos, y él mismo se une a la danza. De ese modo, los tres danzan juntos en un mismo lugar.
CC Antya 18.19 Quien desea describir las transformaciones de amor extático por Kṛṣṇa es como un enano que trata de atrapar la Luna en el cielo.
CC Antya 18.20 Del mismo modo en que el viento no puede llevarse más que una gota de agua del océano, la entidad viviente no puede tocar más que una partícula del océano del amor por Kṛṣṇa.
CC Antya 18.21 Interminables olas se levantan a cada instante en ese océano de amor. ¿Cómo podría entender sus límites una insignificante entidad viviente?
CC Antya 18.22 Sólo una persona al nivel de Svarūpa Dāmodara Gosvāmī puede saber perfectamente lo que siente el Señor Śrī Caitanya Mahāprabhu al saborear Su amor por Kṛṣṇa.
CC Antya 18.23 La entidad viviente común, al narrar los pasatiempos de Śrī Caitanya Mahāprabhu, se purifica en contacto con una gota de ese gran océano.
CC Antya 18.24 De ese modo recitaron todos los versos que tratan de la danza rāsa-līlā. El último verso que recitaron correspondía a los pasatiempos en el agua.
CC Antya 18.25 «Como el independiente jefe de una manada de elefantes entra en el agua con sus elefantas, Kṛṣṇa, que es trascendental a los principios védicos de moralidad, entró en las aguas del Yamunā con las gopīs. Su pecho, al frotarse contra los senos de las gopīs, había aplastado Su collar de flores y lo había teñido con polvo de kuṅkuma rojo. Atraídos por la fragancia de ese collar, los abejorros zumbaban y seguían a Kṛṣṇa como seres celestiales de Gandharvaloka. De ese modo, el Señor Kṛṣṇa alivió la fatiga de la danza rāsa.»
CC Antya 18.26 Cuando pasaba así cerca del templo de Āiṭoṭā, Śrī Caitanya Mahāprabhu, de pronto, vio el mar.
CC Antya 18.27 Iluminadas por el brillo de la Luna, las altas olas del mar resplandecían como las aguas del río Yamunā.
CC Antya 18.28 Confundiendo el mar con el Yamunā, el Señor echó a correr y Se tiró al agua, sin que los otros llegasen a verle.
CC Antya 18.29 Al caer al mar quedó inconsciente, y no entendía donde estaba. A veces Se hundía bajo las olas, y a veces flotaba por encima de ellas.
CC Antya 18.30 Las olas Le arrastraban como a un pedazo de madera seca. ¿Quién puede entender esta representación dramática de Śrī Caitanya Mahāprabhu?
CC Antya 18.31 Manteniendo al Señor a veces sumergido y a veces a flote, las olas Le llevaron hacia el templo de Koṇārka.
CC Antya 18.32 El Señor Kṛṣṇa llevó a cabo pasatiempos con las gopīs en las aguas del Yamunā, y Śrī Caitanya Mahāprabhu Se sumergió completamente en esos pasatiempos.
CC Antya 18.33 Mientras tanto, Svarūpa Dāmodara y los demás devotos habían perdido de vista a Śrī Caitanya Mahāprabhu. Asombrados, se pusieron a buscarle, preguntando: «¿Dónde ha ido el Señor?».
CC Antya 18.34 Śrī Caitanya Mahāprabhu Se había ido corriendo a la velocidad de la mente. Nadie había llegado a verle, y nadie tenía idea de Su paradero.
CC Antya 18.35 «¿Se ha ido al templo de Jagannātha?, ¿o ha caído, en Su locura, en algún jardín?
CC Antya 18.36 «Tal vez ha ido al templo de Guṇḍicā, o al lago Narendra, o al Caṭaka-parvata. O tal vez haya ido al templo de Koṇārka.»
CC Antya 18.37 Mientras hablaban así los devotos buscaban al Señor por todas partes. Finalmente, con mucha más gente, llegaron a la orilla del mar.
CC Antya 18.38 Cuando pasó la noche, y todavía estaban buscando al Señor, todos concluyeron: «Esta vez, el Señor Śrī Caitanya Mahāprabhu ha desaparecido».
CC Antya 18.39 Debido a la separación del Señor, todos se sentían como si hubiesen perdido la vida misma. Los devotos llegaron a la conclusión de que había sucedido alguna desgracia. No podían pensar en otra cosa.
CC Antya 18.40 «Un familiar o amigo íntimo siempre teme que le haya sucedido algo malo a la persona amada.»
CC Antya 18.41 Cuando llegaron a la orilla del mar, se detuvieron a deliberar. Entonces, algunos fueron a buscar a Śrī Caitanya Mahāprabhu por Caṭaka-parvata.
CC Antya 18.42 Svarūpa Dāmodara fue hacia el Este con otros devotos, buscando al Señor por la playa y en el agua.
CC Antya 18.43 Todos estaban abrumados, casi inconscientes de tristeza, pero, debido al amor extático, continuaban yendo por todas partes en busca del Señor.
CC Antya 18.44 Mientras recorrían la playa, vieron a un pescador que se acercaba con la red al hombro. Riendo, llorando, danzando y cantando, repetía sin cesar el santo nombre: «Hari, Hari».
CC Antya 18.45 Al ver el comportamiento del pescador, todos quedaron asombrados. Entonces, Svarūpa Dāmodara Gosvāmī le pidió información.
CC Antya 18.46 «Mi querido pescador —dijo—, ¿por qué te comportas de ese modo? ¿Has visto a alguien por aquí? ¿Cuál es la causa de tu comportamiento? Dínoslo, por favor.»
CC Antya 18.47 El pescador contestó: «No he visto a nadie por aquí, pero, al echar la red al agua, atrapé un cuerpo muerto.
CC Antya 18.48 «Lo levanté con mucho cuidado, creyendo que era un gran pez, pero, cuando vi que era un cadáver, en mi mente sentí mucho miedo.
CC Antya 18.49 «Tratando de dejar libre la red, toqué el cuerpo, y, nada más tocarlo, un fantasma entró en mi corazón.
CC Antya 18.50 «Yo temblaba de miedo y lloraba. Me fallaba la voz, y todos los vellos del cuerpo se me erizaron.
CC Antya 18.51 «El cadáver que he encontrado era un fantasma, no sé si de un brāhmaṇa difunto o de un hombre corriente, pero es un fantasma que, nada más mirarlo, entra en el cuerpo.
CC Antya 18.52 «El cuerpo de ese fantasma es muy largo, entre cinco y siete codos. Las piernas y los brazos miden cerca de tres codos de largo cada uno.
CC Antya 18.53 «Tiene todas las articulaciones separadas, y la piel completamente suelta. No es posible verlo y seguir con vida en el cuerpo.
CC Antya 18.54 «Ese fantasma ha tomado la forma de un cadáver, pero tiene los ojos abiertos. A veces emite los sonidos “goṅ-goṅ”, y a veces queda inconsciente.
CC Antya 18.55 «He visto a ese fantasma con mis propios ojos, y ahora estoy poseído. ¿Quién va a cuidar de mi esposa e hijos si yo muero?
CC Antya 18.56 «De verdad que no es fácil hablar de ese fantasma, pero yo voy a buscar un exorcista y le preguntaré si me puede librar de él.
CC Antya 18.57 «Yo paso la noche solo, matando peces en lugares apartados, pero, como recuerdo el himno al Señor Nṛsiṁha, los fantasma no me tocan.
CC Antya 18.58 «Ese fantasma, en cambio, me ataca con fuerza redoblada cuando canto el mantra a Nṛsiṁha. Sólo de ver la forma del fantasma, mi mente se llena de temor.
CC Antya 18.59 «No os acerquéis allí. Os lo prohibo. Si vais, ese fantasma os atrapará a todos.»
CC Antya 18.60 Al escuchar esto, Svarūpa Dāmodara comprendió todo lo ocurrido. Con dulces palabras, dijo lo siguiente al pescador.
CC Antya 18.61 «Yo soy un exorcista famoso —dijo—, y sé cómo liberarte de ese fantasma». Entonces cantó unos mantras y puso la mano sobre la cabeza del pescador.
CC Antya 18.62 Dio tres palmadas al pescador y dijo: «Ahora el fantasma se ha ido. No tengas miedo». Con esas palabras tranquilizó al pescador.
CC Antya 18.63 El pescador estaba afectado por el amor extático, pero también sentía miedo. De ese modo, estaba agitado por partida doble. Sin embargo, ahora que sus temores habían desaparecido, se comportaba de un modo un poco más normal.
CC Antya 18.64 Svarūpa Dāmodara dijo al pescador: «Mi querido señor, la persona que tú crees un fantasma, no es un fantasma, sino la Suprema Personalidad de Dios, Śrī Kṛṣṇa Caitanya Mahāprabhu.
CC Antya 18.65 «Debido al amor extático, el Señor cayó al mar, y tú Le has atrapado en tu red y Le has rescatado.
CC Antya 18.66 «El simple hecho de tocarle, ha despertado tu amor latente por Kṛṣṇa, pero, como creías que era un fantasma, tenías mucho miedo de Él.
CC Antya 18.67 «Ahora que se te ha pasado el susto y tu mente se ha calmado, dime dónde está el Señor, por favor».
CC Antya 18.68 El pescador contestó: «He visto al Señor muchas veces, pero a quien yo he encontrado no es Él. Ese cuerpo está muy deformado».
CC Antya 18.69 Svarūpa Dāmodara dijo: «Con el amor por Dios, el cuerpo del Señor se transforma. A veces se Le separan las articulaciones de los huesos y Su cuerpo se alarga mucho».
CC Antya 18.70 Al escuchar esto, el pescador se sintió muy feliz. Llevando consigo a todos los devotos, les mostró a Śrī Caitanya Mahāprabhu.
CC Antya 18.71 El Señor yacía en el suelo, con el cuerpo alargado y descolorido por efecto del agua. Estaba cubierto de arena de la cabeza a los pies.
CC Antya 18.72 El cuerpo del Señor se había alargado, y la piel Le colgaba suelta y floja. Levantarle y recorrer con Él la larga distancia que había hasta Su morada habría sido imposible.
CC Antya 18.73 Los devotos Le cambiaron la ropa interior mojada por una seca. Después tendieron al Señor sobre una prenda de vestir y Le limpiaron la arena del cuerpo.
CC Antya 18.74 Todos ellos hicieron saṅkīrtana, cantando en voz alta el santo nombre de Kṛṣṇa al oído del Señor.
CC Antya 18.75 Algún tiempo después, el sonido del santo nombre entró en el oído del Señor, quien inmediatamente Se levantó, emitiendo un fuerte sonido.
CC Antya 18.76 Tan pronto como Se levantó, Sus huesos recobraron su posición normal. En un estado de conciencia semi-externa, el Señor miraba de un lado a otro.
CC Antya 18.77 En todo momento el Señor estaba en uno de estos tres estados de conciencia: interna, externa y semi-externa.
CC Antya 18.78 Cuando el Señor estaba profundamente absorto en la conciencia interna pero, no obstante, manifestaba cierta conciencia externa, los devotos daban a ese estado el nombre de ardha-bāhya, conciencia semi-externa.
CC Antya 18.79 En esa conciencia semi-externa, Śrī Caitanya Mahāprabhu hablaba como un loco. Los devotos podían escuchar claramente Sus palabras dirigidas al cielo.
CC Antya 18.80 «Al ver el río Yamunā —dijo—, fui a Vṛndāvana. Allí vi al hijo de Nanda Mahārāja disfrutando de Sus pasatiempos en el agua.
CC Antya 18.81 «El Señor Kṛṣṇa estaba en el agua del Yamunā en compañía de Śrīmatī Rādhārāṇī y las gopīs. Realizaban Sus pasatiempos con una actitud de gran diversión.
CC Antya 18.82 «Yo veía el pasatiempo desde la orilla del Yamunā en compañía de las gopīs. Una gopī mostraba a otras los pasatiempos de Rādhā y Kṛṣṇa en el agua.
CC Antya 18.83 «Las gopīs dejaron sus alhajas y ropas de seda en manos de sus amigas, y se cubrieron con una prenda de fina tela blanca. El Señor Kṛṣṇa, llevando con Él a Sus amadas gopīs, Se bañaba y disfrutaba de divertidos pasatiempos en las aguas del Yamunā.
CC Antya 18.84 «¡Queridas amigas, mirad los divertidos pasatiempos del Señor Kṛṣṇa en el agua! Las inquietas palmas de las manos de Kṛṣṇa parecen flores de loto. Es como el jefe de un grupo de elefantes enloquecidos, y las gopīs que Le acompañan son como elefantas.
CC Antya 18.85 «Cuando comenzaron los pasatiempos en el agua, todos se pusieron a salpicarse agua hacia atrás y hacia adelante. En medio de aquel tumultuoso chapoteo, no era posible determinar qué grupo perdía y cuál ganaba. La intensidad de la batalla aumentaba por momentos y parecía no tener fin.
CC Antya 18.86 «Las gopīs eran como relámpagos fijos, y Kṛṣṇa como una nube negruzca. El relámpago salpicaba agua a la nube, y la nube al relámpago. Como sedientos pájaros cātaka, los ojos de las gopīs bebían jubilosos la nectárea agua de la nube.
CC Antya 18.87 «Al principio de la batalla, se salpicaban agua uno al otro. Después lucharon mano a mano, cara a cara, pecho con pecho, diente con diente, y finalmente uña contra uña.
CC Antya 18.88 «Miles de manos salpicaban agua, y las gopīs veían a Kṛṣṇa con miles de ojos. Con miles de piernas se acercaban a Él, y Le besaban con miles de caras. Miles de cuerpos Le abrazaban. Las gopīs escuchaban Sus jocosas palabras con miles de oídos.
CC Antya 18.89 «Kṛṣṇa arrastró a Rādhārāṇī por la fuerza y La llevó a donde el agua La cubría hasta el cuello. Después la soltó donde el agua era muy profunda. Pero Ella Se agarró del cuello de Kṛṣṇa y flotó en el agua como una flor de loto arrancada por la trompa de un elefante.
CC Antya 18.90 «Kṛṣṇa Se expandió en tantas formas como gopīs había, y les quitó la ropa con que se cubrían. El agua del río Yamunā era clara como el cristal, y Kṛṣṇa Se sintió muy feliz de ver los resplandecientes cuerpos de las gopīs.
CC Antya 18.91 «Los tallos de loto, que eran amigos de las gopīs, las ayudaron ofreciéndoles hojas de loto. Con las olas del Yamunā, que son sus manos, los lotos empujaron sus hojas grandes y redondas sobre la superficie del agua para cubrir los cuerpos de las gopīs. Algunas gopīs se soltaron el cabello y, llevándolo hacia adelante, lo usaron como prenda para cubrirse la parte inferior del cuerpo, mientras se cubrían los senos con los corpiños de sus manos.
CC Antya 18.92 «Entonces tuvo lugar una pugna entre Kṛṣṇa y Rādhārāṇī, y todas las gopīs se escondieron en un macizo de flores de loto blancas. Con el cuerpo sumergido en el agua hasta el cuello, sólo la cara permanecía en la superficie, y no se distinguía entre las caras y las flores de loto.
CC Antya 18.93 «En ausencia de las demás gopīs, el Señor Kṛṣṇa Se tomó todas las libertades que quiso con Śrīmatī Rādhārāṇī. Cuando las gopīs se pusieron a buscar a Kṛṣṇa, Śrīmatī Rādhārāṇī, que tiene una inteligencia muy aguda y sabía donde estaban Sus amigas, inmediatamente Se mezcló entre ellas.
CC Antya 18.94 «En el agua flotaban muchas flores de loto blancas, y otras tantas flores de loto azules se les acercaron. A medida que se acercaban, las flores de loto blancas y azules chocaban entre sí y comenzaron a luchar unas con otras. Las gopīs que se encontraban en la orilla del Yamunā observaban muy divertidas.
CC Antya 18.95 «Cuando los erguidos senos de las gopīs, redondos como el cuerpo del ave cakravāka, salieron del agua en parejas separadas, las azules flores de loto de las manos de Kṛṣṇa se levantaron para cubrirlos.
CC Antya 18.96 «Las manos de las gopīs, como flores de loto rojas, salieron a pares del agua para detener a las flores azules. Las flores de loto azules trataban de robar los blancos pájaros cakravāka, y las flores de loto rojas trataban de protegerlos. Así se desató una lucha entre ambas.
CC Antya 18.97 «Las flores de loto azules y rojas son objetos inconscientes, mientras que los cakravākas son seres conscientes y vivos. Aun así, llevadas del amor extático, las flores de loto azul, probaban el sabor de los cakravākas. Es lo contrario de su comportamiento natural, pero, en el reino del Señor Kṛṣṇa esas contradicciones son uno de los principios de Sus pasatiempos.
CC Antya 18.98 «Las flores de loto azul son amigas del dios del Sol y, aunque viven junto a los cakravākas, suelen robarles. Las flores de loto rojas, sin embargo, florecen de noche, de modo que son enemigas o ajenas a los cakravākas. Pero en los pasatiempos de Kṛṣṇa, las flores de loto rojas, que son las manos de las gopīs, protegen a sus senos cakravākas. Se trata de una metáfora de contradicción.»
CC Antya 18.99 Śrī Caitanya Mahāprabhu continuó: «En Sus pasatiempos, Kṛṣṇa manifestó los dos ornamentos de la hipérbole y la analogía inversa. Su sabor trajo alegría a Mi mente y satisfizo plenamente Mis oídos y Mis ojos.
CC Antya 18.100 «Tras esos maravillosos pasatiempos, el Señor Śrī Kṛṣṇa fue a la orilla del río Yamunā, llevando consigo a Sus amadas gopīs. Entonces, las gopīs de la orilla ofrecieron servicio dando masaje a Kṛṣṇa y a las demás gopīs con aceite perfumado y ungiéndoles el cuerpo con pasta de frutas āmalakīs.
CC Antya 18.101 «Después se bañaron de nuevo, y, vestido con ropa seca, fueron a una pequeña casa hecha de joyas, donde la gopī Vṛndā se encargó de vestirlos con ropas de bosque, adornándolos con flores fragantes, hojas verdes y toda clase de ornamentos.
CC Antya 18.102 «En Vṛndāvana, los árboles y las enredaderas son maravillosos porque dan toda clase de frutas y flores durante todo el año. Las gopīs y sirvientas en los bosquecillos de Vṛndāvana recogieron esas frutas y flores y las llevaron ante Rādhā y Kṛṣṇa.
CC Antya 18.103 «Las gopīs pelaron todas las frutas y las pusieron en grandes bandejas sobre una plataforma en la cabaña hecha de joyas. Ordenaron las frutas en hileras, listas para ser comidas, y ante ellas prepararon un asiento.
CC Antya 18.104 «Entre las frutas había diversos tipos de cocos y mangos, bananas, frambuesas, frutas jack, dátiles, mandarinas, naranjas, moras, santarās, uvas, almendras y frutos secos de todo tipo.
CC Antya 18.105 «Había melones amarillos, kṣīrikās, frutas de palma, keśuras, frutas del agua, frutos de la flor de loto, frutas bel, pīlus, granadas y muchos otros. Algunos de ellos son conocidos con diferentes nombres en distintos lugares, pero en Vṛndāvana todos ellos se pueden encontrar siempre, en tantos miles de variedades que nadie podría contarlas.
CC Antya 18.106 «En casa, Śrīmatī Rādhārāṇī había hecho diversos tipos de dulces de leche y azúcar, como gaṅgājala, amṛtakeli, pīyūṣagranthi, karpūrakeli, sarapūrī, amṛti, padmacini y khaṇḍa-kṣīrisāra-vṛkṣa, y los había traído para Kṛṣṇa.
CC Antya 18.107 «Cuando Kṛṣṇa vio aquella comida tan bien preparada, muy feliz, Se sentó a merendar en el bosque. Después, cuando Śrīmatī Rādhārāṇī y Sus amigas gopīs hubieron tomado los remanentes, Rādhā y Kṛṣṇa Se acostaron juntos en la casa de joyas.
CC Antya 18.108 «Unas gopīs abanicaban a Rādhā y Kṛṣṇa, otras Les daban masaje en los pies, y otras Les daban a masticar hojas de betel. Cuando Rādhā y Kṛṣṇa Se durmieron, también las gopīs se acostaron. Cuando vi esto, Mi mente se sintió muy feliz.
CC Antya 18.109 «De pronto, vosotros hicisteis un gran tumulto y Me recogisteis y Me trajisteis aquí de vuelta. ¿Dónde está ahora el río Yamunā? ¿Dónde está Vṛndāvana? ¿Dónde están Kṛṣṇa y las gopīs? ¡Habéis roto la felicidad de Mi sueño!»
CC Antya 18.110 Con esas palabras, Śrī Caitanya Mahāprabhu recobró plenamente la conciencia externa. Al ver a Svarūpa Dāmodara Gosvāmī, el Señor le hizo la siguiente pregunta.
CC Antya 18.111 «¿Por qué Me has traído aquí?», preguntó. Svarūpa Dāmodara, entonces, Le contestó.
CC Antya 18.112 «Has confundido el mar con el río Yamunā —dijo—, y Te has tirado al agua. Las olas Te han traído hasta aquí.
CC Antya 18.113 «Este pescador Te atrapó con su red y Te rescató del agua. Por haberte tocado, ahora está loco de amor extático por Kṛṣṇa.
CC Antya 18.114 «Te hemos buscado durante toda la noche. Al escuchar a este pescador, hemos venido aquí y Te encontramos.
CC Antya 18.115 «Aunque en apariencia estabas inconsciente, eras testigo de los pasatiempos de Vṛndāvana. Para nosotros, verte inconsciente fue una gran agonía para nuestra mente.
CC Antya 18.116 «Sin embargo, cuando cantamos el santo nombre de Kṛṣṇa pasaste a un estado de semi-consciencia, y todos Te hemos escuchado hablar como un loco.»
CC Antya 18.117 Śrī Caitanya Mahāprabhu dijo: «En Mi sueño fui a Vṛndāvana, donde vi al Señor Kṛṣṇa en Su danza rāsa con todas las gopīs.
CC Antya 18.118 «Después de jugar en el agua, Kṛṣṇa disfrutó de una merienda. Comprendo, que, tras ver esto, ciertamente debo de haber hablado como un loco.»
CC Antya 18.119 A continuación, Svarūpa Dāmodara Gosvāmī llevó al Señor Śrī Caitanya Mahāprabhu a bañarse al mar; después, muy feliz, Le llevó de vuelta a casa.
CC Antya 18.120 He narrado así el episodio en que el Señor Śrī Caitanya Mahāprabhu cayó al mar. Todo el que escuche este pasatiempo alcanzará, sin duda, el refugio de los pies de loto de Śrī Caitanya Mahāprabhu.
CC Antya 18.121 Orando a los pies de loto de Śrī Rūpa y Śrī Raghunātha, siempre deseando su misericordia, yo, Kṛṣṇadāsa, narro el Śrī Caitanya-caritāmṛta, siguiendo sus pasos.