Antya 16: El Señor Śrī Caitanya Mahāprabhusaborea el néctar de los labios del Señor Śrī Kṛṣṇa

En su Amṛta-pravāha-bhāṣya, Śrīla Bhaktivinoda Ṭhākura resume el Capítulo Dieciséis. Cuando los devotos bengalíes del Señor volvieron a ir a Jagannātha Purī, un caballero llamado Kālidāsa, tío de Raghunātha dāsa Gosvāmī, fue con ellos a ver a Śrī Caitanya Mahāprabhu. Kālidāsa había probado los remanentes de la comida de todos los vaiṣṇavas de Bengala, incluido Jhaḍu Ṭhākura. Debido a ello, recibió el refugio de Śrī Caitanya Mahāprabhu en Jagannātha Purī. Kavi-karṇapūra recibió de Śrī Caitanya Mahāprabhu la iniciación en el mahā-mantra Hare Kṛṣṇa cuando sólo tenía siete años. Más tarde llegó a ser el más grande poeta de todos los ācāryas vaiṣṇavas.

Mientras comía los remanentes denominados vallabha-bhoga, Śrī Caitanya Mahāprabhu explicó las glorias de esos remanentes de la comida del Señor y dio ese prasādam a todos los devotos. De ese modo, todos ellos saborearon el adharāmṛta, el néctar de los labios del Señor Śrī Kṛṣṇa.

CC Antya 16.1 Ofrezco respetuosas reverencias a Śrī Caitanya Mahāprabhu, que después de saborear personalmente el néctar del amor extático por Kṛṣṇa enseñó a Sus devotos a saborearlo también. De ese modo les iluminó acerca del amor extático por Kṛṣṇa para iniciarles en el conocimiento trascendental.
CC Antya 16.2 ¡Toda gloria a Śrī Caitanya Mahāprabhu! ¡Toda gloria al Señor Nityānanda! ¡Toda gloria a Advaita Ācārya! ¡Y toda gloria a todos los devotos del Señor!
CC Antya 16.3 De ese modo, Śrī Caitanya Mahāprabhu permaneció en Jagannātha Purī en compañía de Sus devotos, siempre inmerso en el amor extático devocional.
CC Antya 16.4 Al siguiente año, como de costumbre, los devotos de Bengala fueron a Jagannātha Purī y, como en años anteriores, Śrī Caitanya Mahāprabhu Se reunió con ellos.
CC Antya 16.5 Con los devotos de Bengala vino un hombre de bien llamado Kālidāsa. Nunca decía nada que no fuera el santo nombre de Kṛṣṇa.
CC Antya 16.6 Aunque era un devoto muy avanzado, Kālidāsa era muy sencillo y liberal. Mientras llevaba a cabo sus tareas cotidianas, cantaba el santo nombre de Kṛṣṇa.
CC Antya 16.7 A veces, cuando, como diversión, jugaba a los dados, mientras los lanzaba cantaba Hare Kṛṣṇa.
CC Antya 16.8 Kālidāsa era tío de Raghunātha dāsa Gosvāmī. Durante toda su vida, incluso en la vejez, siempre trató de comer los remanentes de la comida de los vaiṣṇavas.
CC Antya 16.9 No había un vaiṣṇava en Bengala de quien Kālidāsa no hubiera comido los remanentes.
CC Antya 16.10 Iba a visitar a todos los vaiṣṇavas nacidos en familias brāhmaṇas, tanto si eran neófitos como si eran devotos avanzados, y les obsequiaba con comestibles de primera calidad.
CC Antya 16.11 Después pedía a esos vaiṣṇavas los remanentes de la comida. Si no le daban nada, se escondía.
CC Antya 16.12 Al terminar de comer, los vaiṣṇavas tiraban sus platos de hojas; Kālidāsa, entonces, salía de su escondite, recogía las hojas y lamía los restos.
CC Antya 16.13 También llevaba regalos a casa de los vaiṣṇavas nacidos en familias śūdras. Después se escondía y, de ese modo, comía los remanentes de comida que desechaban.
CC Antya 16.14 Había un gran vaiṣṇava llamado Jhaḍu Ṭhākura, que pertenecía a la casta bhūṅimāli. Kālidāsa fue a su casa a llevarle unos mangos.
CC Antya 16.15 Kālidāsa regaló los mangos a Jhaḍu Ṭhākura y le ofreció reverencias respetuosas. También ofreció reverencias respetuosas a la esposa del Ṭhākura.
CC Antya 16.16 Cuando Kālidāsa llegó a casa de Jhaḍu Ṭhākura, encontró a esa persona santa en compañía de su esposa. A su vez, Jhaḍu Ṭhākura, tan pronto como vio a Kālidāsa, le ofreció reverencias respetuosas.
CC Antya 16.17 Tras conversar con Kālidāsa durante un tiempo, Jhaḍu Ṭhākura se dirigió a él con palabras dulces.
CC Antya 16.18 «Yo pertenezco a una casta baja, y tú eres una visita muy respetable, ¿cómo puedo servirte?
CC Antya 16.19 «Si me lo permites, te enviaré un poco de comida a la casa de un brāhmaṇa, y allí podrás tomar prasādam. Si lo haces así, me sentiré muy a gusto.»
CC Antya 16.20 Kālidāsa contestó: «Mi querido señor, por favor, concédeme tu misericordia. He venido a verte, aunque soy muy bajo y pecaminoso.
CC Antya 16.21 «Sólo con verte, me he purificado. Tengo una gran deuda contigo, pues ahora mi vida es un éxito.
CC Antya 16.22 «Mi querido señor, tengo un deseo. Por favor, sé misericordioso conmigo; ten la bondad de poner tus pies sobre mi cabeza, de modo que pueda tocarla el polvo de tus pies.»
CC Antya 16.23 Jhaḍu Ṭhākura contestó: «No te corresponde a ti pedirme eso. Yo pertenezco a una familia de muy baja casta, mientras que tú eres un caballero rico y respetable».
CC Antya 16.24 Kālidāsa entonces recitó unos versos, que Jhaḍu Ṭhākura se sintió muy feliz de escuchar.
CC Antya 16.25 «“Una persona puede ser muy erudita en las Escrituras sánscritas, pero si no se ocupa en servicio devocional puro, no se le debe considerar Mi devoto. Otro, en cambio, puede haber nacido en familia de comedores de perros, pero, si es un devoto puro, libre de la motivación de disfrutar de las actividades fruitivas o la especulación mental, Me es muy querido. A esa persona debe brindársele pleno respeto, y todo lo que ofrezca debe aceptarse, pues esos devotos, en verdad, son tan dignos de adoración como Yo.”
CC Antya 16.26 «“Una persona puede haber nacido en una familia brāhmaṇa y tener las doce cualidades brahmínicas, pero si, a pesar de poseer todas esas cualidades, no está consagrado a los pies de loto del Señor Kṛṣṇa, cuyo ombligo tiene forma de flor de loto, no está a la altura del caṇḍāla que ha dedicado su mente, sus palabras, actividades, riquezas y vida al servicio del Señor. El simple hecho de haber nacido en familia brāhmaṇa o de tener cualidades brahmínicas no es suficiente. Es necesario llegar a ser un devoto puro del Señor. Así pues, si un śva-paca, un caṇḍāla, es devoto, se libera, no solamente a sí mismo, sino también a toda su familia, mientras que un brāhmaṇa que no es devoto, sino que simplemente tiene cualidades brahmínicas, no puede purificarse ni siquiera a sí mismo, y mucho menos a su familia.”
CC Antya 16.27 «“Mi querido Señor, todo el que lleva siempre en la lengua Tu santo nombre es más excelso que un brāhmaṇa iniciado. Esa persona es gloriosa, aunque haya nacido en una familia de comedores de perros y aunque desde el punto de vista material sea, por ello, el más bajo de los hombres. Ése es el maravilloso poder del canto del santo nombre del Señor. Cuando alguien canta el santo nombre, debe entenderse que ya ha realizado toda clase de austeridades. Ha estudiado todos los Vedas, ha celebrado todos los grandes sacrificios que en ellos se mencionan, y se ha bañado en todos los lugares sagrados de peregrinaje. Él es el verdadero ārya.”»
CC Antya 16.28 Al escuchar estas citas de la Escritura revelada Śrīmad-Bhāgavatam, Jhaḍu Ṭhākura contestó: «Sí, eso es verdad, pues es lo que los śāstras dicen. Sin embargo, es verdad en el caso de alguien que es realmente avanzado en la devoción por Kṛṣṇa.
CC Antya 16.29 «Puede que otros hayan alcanzado esa posición, pero yo no poseo ese poder espiritual. Pertenezco a una clase baja y no tengo ni una pizca de devoción por Kṛṣṇa.»
CC Antya 16.30 Kālidāsa ofreció de nuevo reverencias a Jhaḍu Ṭhākura y le pidió permiso para irse. El santo Jhaḍu Ṭhākura le acompañó mientras se iba.
CC Antya 16.31 Tras despedirse de Kālidāsa, Jhaḍu Ṭhākura regresó a casa, dejando las huellas de sus pies claramente visibles en muchos sitios.
CC Antya 16.32 Kālidāsa se ungió el cuerpo con el polvo de aquellas huellas. Después se escondió cerca de la casa de Jhaḍu Ṭhākura.
CC Antya 16.33 Al regresar a casa, Jhaḍu Ṭhākura vio los mangos que Kālidāsa le había regalado. En su mente, los ofreció a Kṛṣṇa-candra.
CC Antya 16.34 Después, la esposa de Jhaḍu Ṭhākura sacó los mangos de su envoltorio de hojas y corteza de banano, y se los ofreció a Jhaḍu Ṭhākura, quien se puso a comerlos y a chuparlos.
CC Antya 16.35 Al terminar de comer, dejó las semillas en la hoja de banano, y su esposa, tras servir a su esposo, comió también ella.
CC Antya 16.36 Al terminar de comer, envolvió las semillas en las hojas y corteza de banano, recogió los restos y los tiró a la fosa de los desperdicios.
CC Antya 16.37 Kālidāsa lamió la corteza de banano y las semillas y pieles de mango, y, mientras las lamía, se sintió sobrecogido de júbilo de amor extático.
CC Antya 16.38 De ese modo, Kālidāsa comía los remanentes de comida de todos los vaiṣṇavas que vivían en Bengala.
CC Antya 16.39 Cuando Kālidāsa visitó Jagannātha Purī, Nīlācala, Śrī Caitanya Mahāprabhu Se mostró muy misericordioso con él.
CC Antya 16.40 Śrī Caitanya Mahāprabhu visitaba todos los días el templo de Jagannātha, y, cuando lo hacía, Govinda, Su sirviente personal, Le acompañaba, llevando Su cántaro de agua.
CC Antya 16.41 Al norte del Siṁha-dvāra, detrás de la puerta, hay veintidós escalones que llevan al templo; al pie de los escalones hay una canaleta.
CC Antya 16.42 Śrī Caitanya Mahāprabhu solía lavarse allí los pies antes de entrar en el templo a ver al Señor Jagannātha.
CC Antya 16.43 Śrī Caitanya Mahāprabhu ordenó a Su sirviente personal, Govinda, que nadie recogiese el agua con que Se había lavado los pies.
CC Antya 16.44 La orden del Señor era muy estricta, de modo que ningún ser vivo podía tomar el agua. Sin embargo, algunos de Sus devotos íntimos la tomaban con alguna estratagema.
CC Antya 16.45 Un día en que Śrī Caitanya Mahāprabhu Se estaba lavando los pies en ese lugar, Kālidāsa llegó y abrió la mano para recoger el agua.
CC Antya 16.46 Kālidāsa se llenó la mano de agua y la bebió, y así lo volvió a hacer una segunda y una tercera vez. Śrī Caitanya Mahāprabhu, entonces, le prohibió beber más.
CC Antya 16.47 «Nunca vuelvas a hacer eso. He satisfecho tu deseo en la medida de lo posible.»
CC Antya 16.48 Śrī Caitanya Mahāprabhu es la sublime y omnisciente Suprema Personalidad de Dios, de modo que sabía que Kālidāsa, en el fondo del corazón, tenía plena fe en los vaiṣṇavas.
CC Antya 16.49 Debido a esa cualidad, Śrī Caitanya Mahāprabhu le satisfizo con una misericordia que nadie más podía obtener.
CC Antya 16.50 En la parte sur, más allá de los veintidós escalones y por encima de ellos, hay una Deidad del Señor Nṛsiṁhadeva. Está a la izquierda según se suben los escalones que llevan al templo.
CC Antya 16.51 En el camino al templo, Śrī Caitanya Mahāprabhu ofrecía reverencias al Señor Nṛsiṁha presentándole el lado izquierdo de Su cuerpo. Una y otra vez, mientras ofrecía reverencias, recitaba los siguientes versos.
CC Antya 16.52 «“Ofrezco respetuosas reverencias a Ti, Señor Nṛsiṁhadeva. Tú eres quien da placer a Mahārāja Prahlāda, y Tus uñas cortan el pecho de Hiraṇyakaśipu como un cincel la piedra.
CC Antya 16.53 «“El Señor Nṛsiṁhadeva está aquí, y también está allí, en el lado opuesto. Allí donde voy, veo al Señor Nṛsiṁhadeva. Él está fuera y dentro de mi corazón. Por ello, me refugio en el Señor Nṛsiṁhadeva, la Suprema Personalidad de Dios original.”»
CC Antya 16.54 Tras ofrecer reverencias al Señor Nṛsiṁhadeva, Śrī Caitanya Mahāprabhu visitó el templo del Señor Jagannātha. Después regresó a Su morada, cumplió con Sus deberes del mediodía y almorzó.
CC Antya 16.55 A la puerta estaba Kālidāsa, que esperaba los remanentes de la comida de Śrī Caitanya Mahāprabhu. Sabiéndolo, Mahāprabhu hizo una seña a Govinda.
CC Antya 16.56 Govinda entendía todas las señas de Śrī Caitanya Mahāprabhu, de modo que, inmediatamente, entregó a Kālidāsa los remanentes de la comida de Śrī Caitanya Mahāprabhu.
CC Antya 16.57 Comer los remanentes de la comida de los vaiṣṇavas tiene tanto valor que Śrī Caitanya Mahāprabhu Se vio inducido a ofrecer a Kālidāsa Su misericordia suprema.
CC Antya 16.58 Por eso, sin más aversión ni vacilación, tratad de comer los remanentes de la comida de los vaiṣṇavas, pues de ese modo podréis alcanzar el objetivo que deseáis en la vida.
CC Antya 16.59 Los remanentes de la comida ofrecida al Señor Kṛṣṇa se llaman mahā-prasādam. Cuando han sido probados por un devoto, esos remanentes mahā-prasādam se elevan a mahā-mahā-prasādam.
CC Antya 16.60 El polvo de los pies de un devoto, el agua que ha lavado los pies de un devoto, y los remanentes de comida dejados por un devoto son tres sustancias muy poderosas.
CC Antya 16.61 Quien ofrece servicio a esas tres sustancias alcanza el objetivo supremo del amor extático por Kṛṣṇa. Esto se proclama en alta voz, una y otra vez, en todas las Escrituras reveladas.
CC Antya 16.62 Así pues, mis queridos devotos, escuchadme, por favor, pues insisto una y otra vez: por favor, tened fe en esas tres sustancias y ofreced servicio sin vacilación.
CC Antya 16.63 Con esas tres sustancias se alcanza el objetivo supremo de la vida, el amor extático por Kṛṣṇa. Ésa es la mayor misericordia del Señor Kṛṣṇa. La prueba de ello es el propio Kālidāsa.
CC Antya 16.64 De ese modo, Śrī Caitanya Mahāprabhu vivió en Jagannātha Purī, Nīlācala, y, de forma invisible, otorgó una gran misericordia a Kālidāsa.
CC Antya 16.65 Ese año, Śivānanda Sena trajo consigo a su esposa y a su hijo menor, Purī dāsa.
CC Antya 16.66 Śivānanda Sena llevó a su hijo a ver a Śrī Caitanya Mahāprabhu en Su morada. Una vez allí, hizo que el hijo ofreciera reverencias respetuosas a los pies de loto del Señor.
CC Antya 16.67 Una y otra vez, Śrī Caitanya Mahāprabhu pidió al niño que cantase el nombre de Kṛṣṇa, pero el niño no pronunciaba el santo nombre.
CC Antya 16.68 Aunque Śivānanda Sena hizo grandes esfuerzos porque su hijo pronunciase el santo nombre de Kṛṣṇa, el niño se negaba.
CC Antya 16.69 Śrī Caitanya Mahāprabhu dijo: «He hecho que el mundo entero aceptase el santo nombre de Kṛṣṇa. He hecho cantar el santo nombre hasta a los árboles y las inmóviles plantas.
CC Antya 16.70 «Pero a este niño no soy capaz de hacerle cantar el santo nombre de Kṛṣṇa.» Al escuchar esto, Svarūpa Dāmodara Gosvāmī dijo lo siguiente.
CC Antya 16.71 «Mi Señor —dijo—, Tú le has dado iniciación en el nombre de Kṛṣṇa, pero, una vez recibido el mantra, no lo dirá delante de todos.
CC Antya 16.72 «Este niño canta el mantra en la mente, pero no lo dice en voz alta. A mi modo de ver, ésa es su intención.»
CC Antya 16.73 Otro día, cuando Śrī Caitanya Mahāprabhu dijo al niño: «Recita, Mi querido Purī dāsa», el niño compuso el siguiente verso y lo recitó delante de todos.
CC Antya 16.74 «El Señor Śrī Kṛṣṇa es como una flor de loto azul para los oídos; es bálsamo para los ojos, un collar de gemas indranīla para el pecho, y de ornamentos universales para las doncellas gopīs de Vṛndāvana. ¡Gloria al Señor Śrī Hari, Kṛṣṇa!»
CC Antya 16.75 El niño compuso ese verso tan hermoso aunque sólo tenía siete años y no había recibido todavía educación. Todos estaban maravillados.
CC Antya 16.76 Ésa es la gloria de la misericordia sin causa de Śrī Caitanya Mahāprabhu, que ni siquiera los semidioses, comenzando por el Señor Brahmā, pueden evaluar.
CC Antya 16.77 Los devotos pasaron cuatro meses seguidos con Śrī Caitanya Mahāprabhu. Después, cuando el Señor se lo ordenó, regresaron a Bengala.
CC Antya 16.78 Mientras los devotos estuvieron en Nīlācala, Jagannātha Purī, Śrī Caitanya Mahāprabhu mantuvo la conciencia externa, pero, después de su partida, Su principal ocupación fue de nuevo la locura del amor extático por Kṛṣṇa.
CC Antya 16.79 Día y noche, Śrī Caitanya Mahāprabhu saboreaba directamente la belleza, la fragancia y el sabor de Kṛṣṇa, como si estuviese tocando a Kṛṣṇa con Sus propias manos.
CC Antya 16.80 Un día, cuando Śrī Caitanya Mahāprabhu fue a visitar el templo del Señor Jagannātha, el portero del Siṁha-dvāra se acercó a Él y Le ofreció reverencias respetuosas.
CC Antya 16.81 El Señor le preguntó: «¿Dónde está Kṛṣṇa, que es Mi vida misma? Por favor, muéstrame a Kṛṣṇa». Diciendo esto, tomó al portero de la mano.
CC Antya 16.82 El portero contestó: «El hijo de Mahārāja Nanda está aquí; por favor, ven conmigo, y Te lo mostraré».
CC Antya 16.83 El Señor Caitanya dijo al portero: «Tú eres Mi amigo. Por favor, muéstrame dónde está el Señor de Mi corazón». Tras decir esto, los dos fueron al lugar conocido con el nombre de Jagamohana, desde donde todos contemplan al Señor Jagannātha.
CC Antya 16.84 «¡Mira! —dijo el portero—. Aquí tienes a la mejor de las Personalidades de Dios. Desde aquí puedes ver al Señor hasta saciar plenamente Tus ojos.»
CC Antya 16.85 Śrī Caitanya Mahāprabhu Se ubicó detrás de la gran columna Garuḍa-stambha y contempló al Señor Jagannātha, pero, mientras Le miraba, vio que el Señor Jagannātha Se había vuelto el Señor Kṛṣṇa, con la flauta en los labios.
CC Antya 16.86 En su libro Gaurāṅga-stava-kalpavṛkṣa, Raghunātha dāsa Gosvāmī ha hecho una hermosa descripción de este episodio.
CC Antya 16.87 «“Portero, querido amigo, ¿dónde está Kṛṣṇa, el Señor de Mi corazón? Por favor, muéstramelo inmediatamente.” Con esas palabras, el Señor Śrī Caitanya Mahāprabhu habló al portero como un loco. El portero Le tomó de la mano y, sin perder un instante, Le contestó: “¡Ven, contempla a Tu amado!”. Que ese Señor Śrī Caitanya Mahāprabhu surja en mi corazón y me vuelva loco a mí también.»
CC Antya 16.88 En ese momento Le fue presentada al Señor Jagannātha la ofrenda de comida gopāla-vallabha-bhoga y se celebró ārati, con el sonido de la concha y el tintineo de las campanas.
CC Antya 16.89 Cuando el ārati terminó, se sacó fuera el prasādam, y los sirvientes del Señor Jagannātha fueron a ofrecer un poco a Śrī Caitanya Mahāprabhu.
CC Antya 16.90 Los sirvientes del Señor Jagannātha, tras ofrecer un collar de flores a Śrī Caitanya Mahāprabhu, Le ofrecieron también prasādam del Señor Jagannātha. El prasādam era tan bueno que con sólo su aroma, qué decir del sabor, la mente enloquecía.
CC Antya 16.91 Como era un prasādam cocinado con ingredientes muy costosos, el sirviente quiso dar un poco a Śrī Caitanya Mahāprabhu.
CC Antya 16.92 Śrī Caitanya Mahāprabhu probó un poco de prasādam. Govinda recogió el resto y lo lió en un extremo de su manto.
CC Antya 16.93 Śrī Caitanya Mahāprabhu Se sintió plenamente satisfecho, pues el prasādam Le supo millones de veces mejor que el néctar. Todos los vellos del cuerpo se Le erizaron, y de Sus ojos brotaron lágrimas constantemente.
CC Antya 16.94 Śrī Caitanya Mahāprabhu reflexionó: «¿De dónde le ha venido este sabor al prasādam? Ciertamente, se debe a que Kṛṣṇa lo ha tocado con el néctar de Sus labios».
CC Antya 16.95 Al darse cuenta de esto, Śrī Caitanya Mahāprabhu sintió una emoción de amor extático por Kṛṣṇa, pero, al ver a los sirvientes del Señor Jagannātha, Se contuvo.
CC Antya 16.96 El Señor decía una y otra vez: «Sólo por una gran fortuna podemos entrar en contacto con una partícula de los remanentes de la comida ofrecida al Señor».
Los sirvientes del templo de Jagannātha preguntaron: «¿Qué significa eso?».
CC Antya 16.97 Śrī Caitanya Mahāprabhu contestó: «Al probar esta comida, Kṛṣṇa la ha transformado en néctar con Sus labios. Estos remanentes son mejores que el néctar celestial, y son difíciles de obtener hasta para semidioses como el Señor Brahmā.
CC Antya 16.98 «Los remanentes de Kṛṣṇa se llaman phelā. Todo el que reciba la más mínima parte de esos remanentes debe considerarse muy afortunado.
CC Antya 16.99 «Una persona normalmente afortunada no puede obtener esa misericordia. Sólo quienes han obtenido la misericordia plena de Kṛṣṇa pueden recibir esos remanentes.
CC Antya 16.100 «La palabra “sukṛti” se refiere a actividades piadosas llevadas a cabo por la misericordia de Kṛṣṇa. Quien es lo bastante afortunado como para obtener esa misericordia recibe los remanentes de la comida del Señor, y de ese modo se vuelve glorioso.»
CC Antya 16.101 Después de decir esto, Śrī Caitanya Mahāprabhu Se despidió de los sirvientes. Tras asistir a la siguiente ofrenda de comida al Señor Jagannātha, la ceremonia de upala-bhoga, regresó a Sus habitaciones.
CC Antya 16.102 Después de cumplir con Sus deberes del mediodía, Śrī Caitanya Mahāprabhu almorzó, pero constantemente recordaba los remanentes de la comida de Kṛṣṇa.
CC Antya 16.103 Śrī Caitanya Mahāprabhu llevó a cabo Sus actividades externas, pero Su mente rebosaba de amor extático. Con gran dificultad, trataba de controlar Su mente, constantemente sobrecogida de un éxtasis muy profundo.
CC Antya 16.104 Tras cumplir con Sus deberes vespertinos, Śrī Caitanya Mahāprabhu Se sentó con Sus devotos personales en un lugar apartado y, lleno de júbilo, habló con ellos de los pasatiempos de Kṛṣṇa.
CC Antya 16.105 Siguiendo las indicaciones de Śrī Caitanya Mahāprabhu, Govinda trajo el prasādam del Señor Jagannātha. El Señor envió un poco a Paramānanda Purī y a Brahmānanda Bhāratī.
CC Antya 16.106 Después, Śrī Caitanya Mahāprabhu compartió el prasādam con Rāmānanda Rāya, Sārvabhauma Bhaṭṭācārya, Svarūpa Dāmodara Gosvāmī y todos los demás devotos.
CC Antya 16.107 Mientras saboreaban la dulzura y la fragancia extraordinarias del prasādam, todos estaban asombrados.
CC Antya 16.108-109 Śrī Caitanya Mahāprabhu dijo: «Estos ingredientes —el azúcar, el alcanfor, la pimienta negra, el cardamomo, el clavo, la mantequilla, las especias y el regaliz—, son todos materiales. Todos hemos probado esas sustancias antes.
CC Antya 16.110 «Sin embargo —continuó el Señor—, en estos ingredientes hay sabores extraordinarios y fragancias fuera de lo común. Saboreadlas y comprobad la diferencia.
CC Antya 16.111 «Aparte del sabor, su misma fragancia complace a la mente y nos hace olvidar cualquier otra dulzura que no sea la suya propia.
CC Antya 16.112 «Por lo tanto, debemos entender que estos ingredientes comunes han sido tocados por el néctar espiritual de los labios de Kṛṣṇa, que les han transmitido todas sus cualidades espirituales.
CC Antya 16.113 «Una fragancia y un gusto fuera de lo común, que cautivan hasta el punto de hacer olvidar cualquier otra experiencia, son atributos de los labios de Kṛṣṇa.
CC Antya 16.114 «Obtener este prasādam ha sido posible sólo después de muchísimas actividades piadosas. Ahora saboreadlo con gran fe y devoción.»
CC Antya 16.115 Cantando en voz alta el santo nombre de Hari, todos ellos probaron el prasādam. Mientras lo saboreaban, su mente enloquecía con el éxtasis del amor.
CC Antya 16.116 Lleno de amor extático, Śrī Caitanya Mahāprabhu ordenó a Rāmānanda Rāya que recitase unos versos. Rāmānanda Rāya, entonces, dijo lo siguiente.
CC Antya 16.117 «“¡Oh, héroe de caridad!, por favor, entréganos el néctar de Tus labios. Ese néctar aumenta los deseos de disfrute lujurioso y disminuye la lamentación del mundo material. Por favor, danos el néctar de Tus labios, que son tocados por Tu flauta de trascendental sonido, pues ese néctar hace que los seres humanos olviden cualquier otro apego.”»
CC Antya 16.118 Al escuchar a Rāmānanda Rāya citar ese verso, Śrī Caitanya Mahāprabhu Se sintió muy satisfecho. Entonces, Él mismo recitó el siguiente verso, en el que Śrīmatī Rādhārāṇī Se expresa con gran ansiedad.
CC Antya 16.119 «“Mi querida amiga, el insuperable néctar de los labios de la Suprema Personalidad de Dios, Kṛṣṇa, sólo se puede obtener después de muchísimas actividades piadosas. Para las hermosas gopīs de Vṛndāvana, ese néctar acaba con el deseo de cualquier otro sabor. Madana-mohana siempre mastica un pan [hojas de betel] que supera al néctar del cielo. Él, ciertamente, está aumentando los deseos de Mi lengua.”»
CC Antya 16.120 Tras decir esto, Śrī Caitanya Mahāprabhu Se sintió sobrecogido de emociones de amor extático. Hablando como un loco, comenzó a explicar el significado de los dos versos.
CC Antya 16.121-122 «Mi querido amante —dijo el Señor Caitanya con la actitud de Śrīmatī Rādhārāṇī—, permite que describa algunas de las características de Tus trascendentales labios. Agitan la mente y el cuerpo de todos, aumentan los deseos de disfrute lujurioso, destruyen la carga de la felicidad y la lamentación materiales, y nos hacen olvidar todos los sabores materiales. El mundo entero cae bajo su control. Ellos acaban con la vergüenza, la religión y la paciencia, sobre todo en las mujeres. En verdad, inspiran locura en la mente de las mujeres. Tus labios aumentan la avidez de la lengua y, de ese modo, la atraen. Considerando todo esto, vemos que las actividades de Tus trascendentales labios siempre causan perplejidad.
CC Antya 16.123 «Mi querido Kṛṣṇa, como varón que eres, no es de extrañar que la atracción de Tus labios pueda perturbar la mente de las mujeres. Pero Me avergüenza decir que Tus desvergonzados labios a veces atraen también a Tu flauta, que también se considera masculina. A tu flauta le gusta beber el néctar de Tus labios, y, de ese modo, también él olvida todos los demás sabores.
CC Antya 16.124 «Por no hablar de los seres vivos conscientes, a veces hasta la materia inerte se vuelve consciente debido al contacto con Tus labios. Por tanto, Tus labios son grandes magos. Paradójicamente, aunque Tu flauta no es más que madera seca, Tus labios la hacen beber constantemente su néctar. Crean una mente y sentidos en la flauta de madera seca y le dan bienaventuranza trascendental.
CC Antya 16.125 «Esa flauta es un varón muy astuto que bebe una y otra vez el sabor de los labios de otro hombre. Proclama sus cualidades y dice a las gopīs: “¡Oh, gopīs, si tan orgullosas estáis de ser mujeres, venid y disfrutad de vuestra propiedad, el néctar de los labios de la Suprema Personalidad de Dios”.
CC Antya 16.126 «Entonces, la flauta, muy enfadada, Me dijo: “Olvídate de la vergüenza, el miedo y la religión, y ven a beber los labios de Kṛṣṇa. Con esa condición, renunciaré a mi apego por ellos. Sin embargo, si no dejas aparte Tu vergüenza y Tus temores, yo beberé continuamente el néctar de los labios de Kṛṣṇa. Estoy un poco asustado porque Tú también tienes derecho a beber ese néctar; en cuanto a los demás, pienso que no son más que paja.”
CC Antya 16.127 «El néctar de los labios de Kṛṣṇa, combinado con el sonido de Su flauta, atrae a todos en los tres mundos. Pero cuando las gopīs conservamos la paciencia por respeto a los principios religiosos, la flauta nos critica.
CC Antya 16.128 «El néctar de Tus labios y el sonido de Tu flauta se unen para aflojar nuestros cinturones y hacernos olvidar la vergüenza y la religión, incluso ante nuestros superiores. Como si nos agarraran por el cabello, nos llevan por la fuerza y nos entregan ante Ti para que seamos Tus sirvientas. Al escuchar acerca de estos incidentes, la gente se ríe de nosotras. De ese modo, hemos quedado completamente subordinadas a la flauta.
CC Antya 16.129 «Esa flauta no es más que una caña de bambú seca, pero actúa como nuestro amo y nos insulta de tantas formas que nos pone en una situación muy difícil. ¿Qué podemos hacer, más que tolerarlo? La madre de un ladrón no puede clamar pidiendo justicia cuando castigan a su hijo. Por eso, simplemente nos callamos.
CC Antya 16.130 «Así se comportan esos labios. Pero no es ésa su única injusticia. Todo lo que tocan esos labios, sea comida, bebida o betel, se vuelve como el néctar. Entonces recibe el nombre de kṛṣṇa-phelā, remanentes dejados por Kṛṣṇa.
CC Antya 16.131 «Los semidioses no pueden obtener una brizna de los remanentes de esa comida ni siquiera después de muchas oraciones. ¡Imagínate el orgullo de esos remanentes! Sólo una persona que haya realizado actos piadosos durante muchas vidas, hasta llegar a ser devota, puede obtener los remanentes de esa comida.
CC Antya 16.132 «El betel masticado por Kṛṣṇa no tiene precio, y los remanentes de ese betel masticado por Su boca se consideran la esencia del néctar. Cuando las gopīs toman esos remanentes, su boca se convierte en Su escupidera.
CC Antya 16.133 «Así pues, Mi querido Kṛṣṇa, abandona por favor todas esas estratagemas tan hábilmente tramadas. No trates de acabar con la vida de las gopīs con el sonido de Tu flauta. Con Tus bromas y Tus risas, estás siendo responsable de la muerte de muchas mujeres. Mejor harías en satisfacernos, dándonos la caridad del néctar de Tus labios.»
CC Antya 16.134 Mientras Śrī Caitanya Mahāprabhu hablaba de esta forma, Su humor cambió. Su enfado se calmó, pero la agitación de Su mente fue en aumento.
CC Antya 16.135 Śrī Caitanya Mahāprabhu continuó: «Ese néctar de los labios de Kṛṣṇa es supremamente difícil de obtener, pero, cuando se obtiene un poco, la vida es un éxito.
CC Antya 16.136 «Cuando una persona está capacitada para beber ese néctar, pero no lo bebe, esa persona es una desvergonzada, y su vida transcurre en vano.
CC Antya 16.137 «Hay personas que no merecen beber ese néctar pero, aun así, lo beben continuamente, mientras otros, que lo merecen, nunca lo obtienen y mueren de anhelo.
CC Antya 16.138 «Así pues, se debe entender que esa persona indigna ha obtenido el néctar de los labios de Kṛṣṇa gracias a alguna austeridad.»
CC Antya 16.139 De nuevo, Śrī Caitanya Mahāprabhu dijo a Rāmānanda Rāya: «Por favor, di algo. Quiero escuchar». Comprendiendo la situación, Rāmānanda Rāya recitó las siguientes palabras de las gopīs.
CC Antya 16.140 «“Mis queridas gopīs, ¿qué actividades auspiciosas habrá hecho la flauta para disfrutar del néctar de los labios de Kṛṣṇa independientemente? A nosotras, las gopīs, apenas nos deja probarlo, aunque en realidad ese néctar está destinado a nosotras. Los antepasados de la flauta, las cañas de bambú, derraman lágrimas de placer. Su madre, el río en cuya orilla nació el bambú, rebosa de júbilo, y por eso sus flores de loto, abiertas en plenitud, se levantan como vellos que se erizan en su cuerpo.”»
CC Antya 16.141 Al escuchar recitar este verso, Śrī Caitanya Mahāprabhu quedó absorto en amor extático y, con la mente muy agitada, Se puso a explicar su significado como un loco.
CC Antya 16.142 «Unas gopīs decían a otras: “¡Qué asombrosos son los pasatiempos de Kṛṣṇa, el hijo de Vrajendra! Ciertamente, Se casará con todas las gopīs de Vṛndāvana. Así pues, las gopīs saben con certeza que el néctar de los labios de Kṛṣṇa es su propiedad personal, y que nadie más que ellas puede disfrutarlo.
CC Antya 16.143 «“Mis queridas gopīs, pensad bien cuántas actividades piadosas debe de haber hecho esta flauta en su vida pasada. No sabemos qué lugares de peregrinaje ha visitado, qué austeridades ha hecho, o qué mantra perfecto ha cantado.
CC Antya 16.144 «“Esa flauta es más que indigna, pues no es más que un palo de bambú inerte. Además, pertenece al sexo masculino. Y, aun así, está siempre bebiendo el néctar de los labios de Kṛṣṇa, cuya dulzura nectárea está más allá de toda descripción. La esperanza de ese néctar es lo único que mantiene con vida a las gopīs.
CC Antya 16.145 «“Aunque el néctar de los labios de Kṛṣṇa es propiedad absoluta de las gopīs, la flauta, un insignificante palo, bebe por la fuerza ese néctar y, en voz alta, invita a las gopīs a beberlo también. ¡Imagínaos la fuerza de las austeridades y la buena fortuna de la flauta! Hasta los grandes devotos beben el néctar de los labios de Kṛṣṇa después de que lo haya hecho la flauta.
CC Antya 16.146 «“Cuando Kṛṣṇa Se baña en ríos universalmente purificadores, como el Yamunā y el Ganges del mundo celestial, las grandes personalidades de esos ríos beben, ávidas y jubilosas, los remanentes del nectáreo jugo de Sus labios.
CC Antya 16.147 «“Además de los ríos, los árboles que crecen en sus orillas como grandes ascetas, empeñados en actividades por el bien de todas las entidades vivientes, beben el néctar de los labios de Kṛṣṇa absorbiendo el agua del río con sus raíces. No podemos entender por qué beben así.
CC Antya 16.148 «“Los árboles de la orilla del Yamunā y del Ganges siempre están llenos de júbilo. Parecen sonreír con sus flores y derramar lágrimas en forma de miel. Tal como los antepasados de un hijo o nieto vaiṣṇava sienten bienaventuranza trascendental; los árboles se sienten felices porque la flauta es un miembro de su familia.”
CC Antya 16.149 «Las gopīs pensaron: “La flauta es completamente indigna de esa posición. Nos preguntamos qué tipo de austeridades habrá hecho, para poder hacerlas nosotras también. Aunque no lo merece, esa flauta está bebiendo el néctar de los labios de Kṛṣṇa. Al ver esto, nosotras, las gopīs, que sí estamos cualificadas, morimos de desdicha. Por eso, debemos meditar en las austeridades que la flauta ha realizado en su vida pasada”.»
CC Antya 16.151 Esperando la misericordia de Svarūpa, Rūpa, Sanātana y Raghunātha dāsa, y llevándome sus pies de loto a la cabeza, yo, el muy caído Kṛṣṇadāsa, continúo cantando el Śrī Caitanya-caritāmṛta, una épica más dulce que el néctar de la bienaventuranza trascendental.
Verso 121-122 «Mi querido amante —dijo el Seṣor Caitanya con la actitud de Śrīmatī Rādhārāṇī—, permite que describa algunas de las características de Tus trascendentales labios. Agitan la mente y el cuerpo de todos, aumentan los deseos de disfrute lujurioso, destruyen la carga de la felicidad y la lamentación materiales, y nos hacen olvidar todos los sabores materiales. El mundo entero cae bajo su control. Ellos acaban con la vergüenza, la religión y la paciencia, sobre todo en las mujeres. En verdad, inspiran locura en la mente de las mujeres. Tus labios aumentan la avidez de la lengua y, de ese modo, la atraen. Considerando todo esto, vemos que las actividades de Tus trascendentales labios siempre causan perplejidad.