Antya 13: Pasatiempos con Jagadānanda Paṇḍitay Raghunātha Bhaṭṭa Gosvāmī

En su Amṛta-pravāha-bhāṣya, Śrīla Bhaktivinoda Ṭhākura presenta el siguiente resumen del Capítulo Trece. Pensando que Śrī Caitanya Mahāprabhu no Se encontraría cómodo durmiendo sobre corteza de banano, Jagadānanda Le hizo una almohada y un colchón fino. El Señor, sin embargo, no los aceptó. Entonces, con hojas de banano deshechas en tiras muy finas, Svarūpa Dāmodara Gosvāmī hizo otra almohada y otro colchón, que el Señor aceptó, aunque no sin poner muchos reparos. Con el permiso de Śrī Caitanya Mahāprabhu, Jagadānanda Paṇḍita fue a Vṛndāvana, y allí habló con Sanātana Gosvāmī de muchos temas devocionales. También discutieron a causa de una prenda de vestir de Mukunda Sarasvatī. Cuando regresó a Jagannātha Purī, Jagadānanda le entregó a Śrī Caitanya Mahāprabhu algunos obsequios de Sanātana Gosvāmī; fue entonces cuando tuvo lugar el episodio de la fruta pīlu.

En cierta ocasión, Śrī Caitanya Mahāprabhu entró en éxtasis al escuchar las canciones de una deva-dāsī. Inconsciente de quien estaba cantando, corrió hacia ella pasando por entre arbustos espinosos, pero, cuando Govinda Le hizo notar que quien cantaba era una mujer, el Señor Se detuvo inmediatamente. Con ese episodio, Śrī Caitanya Mahāprabhu dio a todos la instrucción de que los sannyāsīs y los vaiṣṇavas no deben escuchar cantar a las mujeres.

Cuando Raghunātha Bhaṭṭa Gosvāmī, una vez completada su educación, fue de Vārāṇaṣī a Jagannātha Purī, en el camino se encontró con Rāmadāsa Viśvāsa Paṇḍita. Viśvāsa Paṇḍita estaba muy orgulloso de su educación, pero, por ser un impersonalista, no fue bien recibido por Śrī Caitanya Mahāprabhu. El capítulo termina con un resumen de la vida de Raghunātha Bhaṭṭa Gosvāmī.

CC Antya 13.1 Yo me refugio en los pies de loto del Señor Gauracandra. Con el dolor de la separación de Kṛṣṇa, Su mente quedaba exhausta y Su cuerpo muy delgado, pero, cuando sentía el amor extático por el Señor, volvía de nuevo a un estado de pleno desarrollo.
CC Antya 13.2 ¡Toda gloria a Śrī Caitanya Mahāprabhu! ¡Toda gloria a Nityānanda Prabhu! ¡Toda gloria a Advaita Ācārya! ¡Y toda gloria a todos los devotos del Señor!
CC Antya 13.3 De ese modo, Śrī Caitanya Mahāprabhu saboreaba diversas relaciones trascendentales de amor puro en compañía de Jagadānanda Paṇḍita.
CC Antya 13.4 La desdicha de la separación de Kṛṣṇa llevaba la mente del Señor al agotamiento y reducía la estructura de Su cuerpo, pero, cuando sentía emociones de amor extático, de nuevo recobraba la salud y un pleno desarrollo.
CC Antya 13.5 Estaba tan delgado que, cuando Se acostaba a descansar en Su lecho de corteza de banano seca, Le hacían daño los huesos.
CC Antya 13.6 Al ver los dolores de Śrī Caitanya Mahāprabhu, todos los devotos se sentían muy mal. En verdad, no podían soportarlo. Entonces, Jagadānanda Paṇḍita ideó un modo.
CC Antya 13.7 Consiguió una tela de buena calidad y la tiñó con óxido rojo. Después la llenó con algodón de un árbol śimula.
CC Antya 13.8 De ese modo, hizo un colchón fino y una almohada, y los dio a Govinda diciendo: «Di al Señor que los use para acostarse».
CC Antya 13.9 Jagadānanda dijo a Svarūpa Dāmodara Gosvāmī: «Por favor, hoy tienes que convencer personalmente a Śrī Caitanya Mahāprabhu de que Se acueste en esa cama».
CC Antya 13.10 A la hora en que el Señor iba a acostarse, Svarūpa Dāmodara se quedó cerca de Él, pero Śrī Caitanya Mahāprabhu, nada más ver el colchón fino y la almohada, Se enfadó mucho.
CC Antya 13.11 El Señor preguntó a Govinda: «¿Quién ha hecho esto?». Cuando Govinda dijo el nombre de Jagadānanda Paṇḍita, Śrī Caitanya Mahāprabhu Se sintió un poco atemorizado.
CC Antya 13.12 Tras pedir a Govinda que retirase el colchón fino y la almohada, el Señor Se acostó sobre la corteza de banano seca.
CC Antya 13.13 Svarūpa Dāmodara dijo al Señor: «No puedo contradecir Tu voluntad suprema, mi Señor, pero, si no aceptas ese lecho, Jagadānanda Paṇḍita se sentirá muy desdichado».
CC Antya 13.14 Śrī Caitanya Mahāprabhu contestó: «Puestos a ello, también podríais haberme traído una cama para dormir. Jagadānanda quiere que Yo disfrute de felicidad material.
CC Antya 13.15 «Como miembro de la orden de vida de renuncia, debo dormir en el suelo. Para Mí sería una gran vergüenza utilizar una cama, un colchón o una almohada.»
CC Antya 13.16 Cuando Svarūpa Dāmodara regresó a informar a Jagadānanda Paṇḍita de lo sucedido, Jagadānanda se sintió muy desdichado.
CC Antya 13.17 Entonces, Svarūpa Dāmodara Gosvāmī tuvo otra idea. Primero reunió una gran cantidad de hojas de banano secas.
CC Antya 13.18 Entonces, con las uñas, deshizo las hojas en fibras muy finas, y con ellas llenó dos prendas de vestir de Śrī Caitanya Mahāprabhu.
CC Antya 13.19 De ese modo, Svarūpa Dāmodara hizo un colchón fino y una almohada. Con no pocos esfuerzos de los devotos, Śrī Caitanya Mahāprabhu acabó por aceptarlos.
CC Antya 13.20 Todos se sintieron felices de ver al Señor acostarse en aquella cama, pero Jagadānanda por dentro estaba muy enfadado, y por fuera se mostraba muy triste.
CC Antya 13.21 En el pasado, cuando Jagadānanda Paṇḍita había deseado ir a Vṛndāvana, Śrī Caitanya Mahāprabhu no le había dado permiso, de modo que no pudo ir.
CC Antya 13.22 Ahora, ocultando su enfado y su tristeza, Jagadānanda Paṇḍita volvió a pedir a Śrī Caitanya Mahāprabhu permiso para ir a Mathurā.
CC Antya 13.23 Śrī Caitanya Mahāprabhu dijo con gran afecto: «Si te vas a Mathurā enfadado conmigo, lo único que harás será volverte un mendigo y criticarme».
CC Antya 13.24 Tomándose de los pies del Señor, Jagadānanda Paṇḍita dijo entonces: «Durante mucho tiempo he deseado ir a Vṛndāvana.
CC Antya 13.25 «No podía ir sin el permiso de Tu Señoría. Ahora debes darme permiso, y ciertamente iré allí.»
CC Antya 13.26 Debido al afecto que sentía por Jagadānanda Paṇḍita, Śrī Caitanya Mahāprabhu no quería dejarle partir, pero Jagadānanda Paṇḍita insistía una y otra vez en que le diese permiso.
CC Antya 13.27 Jagadānanda entonces presentó su súplica a Svarūpa Dāmodara: «Hace mucho tiempo —dijo— que quiero ir a Vṛndāvana.
CC Antya 13.28 «Sin embargo, no puedo ir sin el permiso del Señor. Ahora mismo me lo niega diciendo: “Te vas porque estás enfadado conmigo”.
CC Antya 13.29 «De modo natural, yo siento el deseo de ir a Vṛndāvana; por favor, pídele humildemente que me dé Su permiso.»
CC Antya 13.30 A continuación, Svarūpa Dāmodara Gosvāmī presentó la siguiente súplica a los pies de loto de Śrī Caitanya Mahāprabhu: «Jagadānanda Paṇḍita siente un intenso deseo de ir a Vṛndāvana.
CC Antya 13.31 «Te pide permiso una y otra vez. Por favor, dale permiso para ir a Mathurā y después regresar.
CC Antya 13.32 «Tal y como le has permitido ir a ver a madre Śacī a Bengala, también puedes darle permiso para visitar Vṛndāvana y regresar.»
CC Antya 13.33 Ante el ruego de Svarūpa Dāmodara Gosvāmī, Śrī Caitanya Mahāprabhu dio a Jagadānanda Paṇḍita permiso para ir. El Señor le hizo llamar y le dio las siguientes instrucciones.
CC Antya 13.34 «Hasta Vārāṇasī no encontrarás problemas, pero más allá de Vārāṇāsī debes andar con mucha cautela y hacer el camino en compañía de los kṣatriyas.
CC Antya 13.35 «Los bandidos del camino, tan pronto como ven a un bengalí que viaja solo, se lo quitan todo, le hacen prisionero y no le dejan irse.
CC Antya 13.36 «Cuando llegues a Mathurā, debes vivir con Sanātana Gosvāmī y ofrecer reverencias respetuosas a los pies de las personalidades más importantes del lugar.
CC Antya 13.37 «No te relaciones libremente con los habitantes de Mathurā; ofréceles respeto manteniendo una distancia. Tú te hallas en un plano distinto de servicio devocional, de modo que no puedes seguir su conducta y sus prácticas.
CC Antya 13.38 «Visita los doce bosques de Vṛndāvana en compañía de Sanātana Gosvāmī. No abandones su compañía ni por un momento.
CC Antya 13.39 «Tu estancia en Vṛndāvana debe ser corta, y debes regresar aquí lo antes posible. Además, no debes subir a la colina Govardhana a ver la Deidad de Gopāla.
CC Antya 13.40 «Di a Sanātana Gosvāmī que iré a Vṛndāvana por segunda vez, y que por lo tanto debe disponer un lugar para alojarme.»
CC Antya 13.41 Dicho esto, el Señor abrazó a Jagadānanda Paṇḍita, quien entonces adoró los pies de loto del Señor y partió hacia Vṛndāvana.
CC Antya 13.42 Después de pedir permiso a todos los devotos, partió. Siguiendo el camino del bosque, pronto llegó a Vārāṇasī.
CC Antya 13.43 En Vārāṇāsī fue a ver a Tapana Miśra y a Candraśekhara, quienes aprovecharon su compañía para escuchar acerca de Śrī Caitanya Mahāprabhu.
CC Antya 13.44 Finalmente, Jagadānanda Paṇḍita llegó a Mathurā, donde fue a reunirse con Sanātana Gosvāmī. Ambos estaban muy complacidos de volver a verse.
CC Antya 13.45 Sanātana Gosvāmī llevó a Jagadānanda a visitar los doce bosques de Vṛndāvana, finalizando en Mahāvana; después, los dos se quedaron en Gokula.
CC Antya 13.46 Vivían en la cueva de Sanātana Gosvāmī, pero Jagadānanda Paṇḍita se cocinaba en un templo cercano.
CC Antya 13.47 Sanātana Gosvāmī pedía limosna de puerta en puerta en la vecindad de Mahāvana. A veces iba a un templo, y a veces a la casa de un brāhmaṇa.
CC Antya 13.48 Sanātana Gosvāmī proveía a Jagadānanda Paṇḍita de todo lo que necesitaba. Mendigaba en la zona de Mahāvana y llevaba a Jagadānanda toda clase de productos para comer y beber.
CC Antya 13.49 Un día en que había invitado a Sanātana a almorzar al templo cercano, Jagadānanda Paṇḍita, cumplidos sus deberes cotidianos, se puso a cocinar.
CC Antya 13.50 Anteriormente, un gran sannyāsī llamado Mukunda Sarasvatī había dado a Sanātana Gosvāmī una prenda de vestir.
CC Antya 13.51 Sanātana Gosvāmī, con aquella pieza de tela liada a la cabeza, llegó a la puerta de Jagadānanda Paṇḍita y se sentó.
CC Antya 13.52 Creyendo que la tela rojiza era un regalo de Caitanya Mahāprabhu, Jagadānanda Paṇḍita se vio sobrecogido de amor extático, de modo que preguntó a Sanātana Gosvāmī.
CC Antya 13.53 «¿Dónde has conseguido esa tela rojiza que llevas en la cabeza?», preguntó Jagadānanda. Sanātana Gosvāmī contestó: «Me la ha dado Mukunda Sarasvatī».
CC Antya 13.54 Al escuchar esto, Jagadānanda Paṇḍita montó en cólera y echó mano de un pote de cocina, con intención de pegar a Sanātana Gosvāmī.
CC Antya 13.55 Sanātana Gosvāmī, sin embargo, estaba un poco avergonzado, pues conocía muy bien a Jagadānanda Paṇḍita. Jagadānanda, entonces, dejó el pote en el hornillo y dijo lo siguiente.
CC Antya 13.56 «Tú eres uno de los principales devotos personales de Śrī Caitanya Mahāprabhu. En verdad, nadie Le es más querido que tú.
CC Antya 13.57 «Pese a ello, te has liado a la cabeza una tela que te ha dado otro sannyāsī. ¿Quién puede tolerar semejante conducta?»
CC Antya 13.58 Sanātana Gosvāmī dijo: «Mi querido Jagadānanda Paṇḍita, tú eres un gran santo erudito. Nadie Le es más querido que tú a Śrī Caitanya Mahāprabhu.
CC Antya 13.59 «Esa fe en Śrī Caitanya Mahāprabhu es muy digna de ti. ¿Si tú no la manifestases, cómo podría yo tener noción de ella?
CC Antya 13.60 «Ahora se ha cumplido el propósito por el que me había liado esa tela a la cabeza, pues he visto personalmente tu extraordinario amor por Śrī Caitanya Mahāprabhu.
CC Antya 13.61 «Esta prenda azafrán no es vestido adecuado para un vaiṣṇava, de modo que no me sirve de nada. Se la daré a alguien.»
CC Antya 13.62 Cuando terminó de cocinar, Jagadānanda Paṇḍita ofreció la comida a Śrī Caitanya Mahāprabhu. Después, él y Sanātana Gosvāmī se sentaron y comieron el prasādam.
CC Antya 13.63 Tras comer el prasādam, se abrazaron el uno al otro y lloraron por la separación del Señor Caitanya.
CC Antya 13.64 De ese modo pasaron dos meses en Vṛndāvana. Al final, no podían soportar por más tiempo la desdicha de la separación de Śrī Caitanya Mahāprabhu.
CC Antya 13.65 Fue entonces cuando Jagadānanda Paṇḍita dio a Sanātana Gosvāmī el mensaje del Señor: «También Yo voy a ir a Vṛndāvana; por favor, prepara un lugar donde alojarme».
CC Antya 13.66 Cuando Sanātana Gosvāmī dio a Jagadānanda permiso para regresar a Jagannātha Purī, le confió unos regalos para el Señor Caitanya Mahāprabhu.
CC Antya 13.67 Los regalos eran: un poco de arena del lugar del rāsa-līlā, una piedra de la colina Govardhana, frutas pīlu secas y un collar de caracolas pequeñas.
CC Antya 13.68 Con todos esos regalos, Jagadānanda Paṇḍita inició su viaje. Sanātana Gosvāmī, sin embargo, quedó muy agitado después de despedirle.
CC Antya 13.69 Poco después, Sanātana Gosvāmī escogió el lugar en que Śrī Caitanya Mahāprabhu podía quedarse durante Su estancia en Vṛndāvana. Era un templo en la zona montañosa llamada Dvādaśāditya-ṭilā.
CC Antya 13.70 Sanātana Gosvāmī mantuvo el templo muy limpio y en buen estado. Frente a él levantó una pequeña choza.
CC Antya 13.71 Mientras tanto, viajando a toda prisa, Jagadānanda Paṇḍita pronto llegó a Jagannātha Purī, para gran alegría de Śrī Caitanya Mahāprabhu y de Sus devotos.
CC Antya 13.72 Tras ofrecer oraciones a los pies de loto de Śrī Caitanya Mahāprabhu, Jagadānanda Paṇḍita saludó a todos. Entonces, el Señor le dio un abrazo muy fuerte.
CC Antya 13.73 Jagadānanda Paṇḍita ofreció reverencias al Señor de parte de Sanātana Gosvāmī, y dio al Señor el polvo del lugar de la danza rāsa, junto con los demás regalos.
CC Antya 13.74 Śrī Caitanya Mahāprabhu guardó todos los regalos con excepción de las frutas pīlu, que repartió entre los devotos. Como las frutas venían de Vṛndāvana, todos se sintieron muy felices de comerlas.
CC Antya 13.75 Los devotos que conocían la fruta pīlu se limitaron a chupar las semillas, pero los devotos bengalíes que no sabían qué era las masticaron y las tragaron.
CC Antya 13.76 Las semillas, picantes como guindillas, abrasaron la lengua de quienes las mordieron. De ese modo, el comer las frutas pīlu de Vṛndāvana fue un pasatiempo de Śrī Caitanya Mahāprabhu.
CC Antya 13.77 Cuando Jagadānanda Paṇḍita regresó de Vṛndāvana, todos se pusieron muy contentos. Así disfrutaba Śrī Caitanya Mahāprabhu de Sus pasatiempos mientras vivía en Jagannātha Purī.
CC Antya 13.78 Un día, mientras el Señor Se dirigía al templo de Yameśvara, una de las deva-dāsīs comenzó a cantar en el templo de Jagannātha.
CC Antya 13.79 Cantaba una melodía gujjarī con una voz dulcísima, y como los versos eran del Gīta-govinda de Jayadeva Gosvāmī, su canto atraía la atención del mundo entero.
CC Antya 13.80 Nada más escuchar la canción en la distancia, Śrī Caitanya Mahāprabhu entró en éxtasis. No sabía si quien cantaba era un hombre o una mujer.
CC Antya 13.81 Mientras el Señor, en Su éxtasis, corría al encuentro de la cantante, las espinas de los matorrales se Le clavaban en el cuerpo.
CC Antya 13.82 Rápidamente, Govinda echó a correr tras el Señor, que no sentía los pinchazos de las espinas.
CC Antya 13.83 Śrī Caitanya Mahāprabhu corría a toda velocidad, y ya estaba muy cerca de la muchacha. Justo entonces, Govinda atrapó al Señor y, sujetándole con los brazos, gritó: «¡Es una mujer quien canta!».
CC Antya 13.84 A la sola mención de la palabra «mujer», el Señor recobró la conciencia externa y volvió sobre Sus pasos.
CC Antya 13.85 «Mi querido Govinda —dijo—, Me has salvado la vida. Si hubiera tocado el cuerpo de una mujer, ciertamente habría muerto.
CC Antya 13.86 «Nunca podré pagarte lo que has hecho por Mí.» Govinda contestó: «El Señor Jagannātha Te ha salvado. Yo soy insignificante».
CC Antya 13.87 Śrī Caitanya Mahāprabhu contestó: «Mi querido Govinda, debes estar siempre conmigo. Hay peligro en todas partes; por eso, debes protegerme con gran atención».
CC Antya 13.88 Dicho esto, Śrī Caitanya Mahāprabhu regresó a casa. Cuando Svarūpa Dāmodara Gosvāmī y los demás asistentes supieron lo ocurrido, sintieron mucho temor.
CC Antya 13.89 Por esa época, Raghunātha Bhaṭṭācārya, el hijo de Tapana Miśra, abandonó todos sus deberes y se fue de casa, con intención de ir a ver a Śrī Caitanya Mahāprabhu.
CC Antya 13.90 Acompañado de un sirviente que le llevaba el equipaje, Raghunātha Bhaṭṭa partió de Vārāṇasī y viajó por el camino que pasa por Bengala.
CC Antya 13.91 En Bengala se encontró con Rāmadāsa Viśvāsa, que pertenecía a la casta kāyastha. Era uno de los secretarios del rey.
CC Antya 13.92 Rāmadāsa Viśvāsa poseía una gran erudición en todas las Escrituras reveladas. Daba lecciones acerca del famoso libro Kāvya-prakāsa y era conocido como adorador y devoto avanzado de Raghunātha [el Señor Rāmacandra].
CC Antya 13.93 Rāmadāsa, que había renunciado a todo, iba a ver al Señor Jagannātha. En el camino, recitaba el santo nombre del Señor Rāma las veinticuatro horas del día.
CC Antya 13.94 Al encontrarse con Raghunātha Bhaṭṭa en el camino, se puso el equipaje de Raghunātha en la cabeza y cargó con él.
CC Antya 13.95 Rāmadāsa ofreció diversos servicios a Raghunātha Bhaṭṭa, hasta el punto de darle masaje en las piernas. Raghunātha Bhaṭṭa titubeaba a la hora de aceptar todo aquel servicio.
CC Antya 13.96 «Tú eres un caballero respetable, un sabio erudito y un gran devoto —dijo Raghunātha Bhaṭṭa—. Por favor, no trates de servirme. Simplemente vayamos juntos en buena compañía.»
CC Antya 13.97 Rāmadāsa contestó: «Yo soy un śūdra, un alma caída. Servir a un brāhmaṇa es mi deber y mi principio religioso.
CC Antya 13.98 «Así pues, no estés tan receloso. Yo soy tu sirviente, y, cuando te sirvo, mi corazón se llena de júbilo.»
CC Antya 13.99 De ese modo, Rāmadāsa llevó el equipaje de Raghunātha Bhaṭṭa y le sirvió con sinceridad. Día y noche, recitaba sin cesar el santo nombre del Señor Rāmacandra.
CC Antya 13.100 Viajando de ese modo, Raghunātha Bhaṭṭa pronto llegó a Jagannātha Purī. Una vez allí, fue a ver a Śrī Caitanya Mahāprabhu y, con gran placer, se postró a Sus pies de loto.
CC Antya 13.101 Raghunātha Bhaṭṭa se postró, derecho como un palo, a los pies de loto de Śrī Caitanya Mahāprabhu. El Señor entonces le abrazó, sabiendo bien quién era.
CC Antya 13.102 Raghunātha ofreció reverencias respetuosas a Śrī Caitanya Mahāprabhu de parte de Tapana Miśra y Candraśekhara; también el Señor preguntó por ellos.
CC Antya 13.103 «Es muy bueno que hayas venido —dijo el Señor—. Ahora ve a ver al Señor Jagannātha, el de ojos de loto. Hoy tomarás prasādam aquí, en Mi casa.»
CC Antya 13.104 El Señor dijo a Govinda que se encargase del alojamiento de Raghunātha Bhaṭṭa y entonces lo presentó a todos los devotos, comenzando por Svarūpa Dāmodara Gosvāmī.
CC Antya 13.105 De ese modo, Raghunātha Bhaṭṭa pasó ocho meses seguidos con Śrī Caitanya Mahāprabhu y, por la misericordia del Señor, sentía que su felicidad trascendental aumentaba cada día.
CC Antya 13.106 Cada cierto tiempo, cocinaba arroz con hortalizas estofadas e invitaba a Śrī Caitanya Mahāprabhu a su casa.
CC Antya 13.107 Raghunātha Bhaṭṭa era un cocinero experto. Todo lo que cocinaba sabía como el néctar.
CC Antya 13.108 Śrī Caitanya Mahāprabhu aceptaba con gran satisfacción toda la comida que preparaba. Una vez satisfecho el Señor, Raghunātha Bhaṭṭa comía Sus remanentes.
CC Antya 13.109 Cuando Rāmadāsa Viśvāsa fue a ver a Śrī Caitanya Mahāprabhu, el Señor no le dio ninguna muestra especial de misericordia, aunque era su primer encuentro.
CC Antya 13.110 En su corazón, Rāmadāsa Viśvāsa era un impersonalista que deseaba fundirse en la existencia del Señor, y estaba muy orgulloso de su erudición. Śrī Caitanya Mahāprabhu, que es la omnisciente Suprema Personalidad de Dios, puede entender el corazón de todos, de modo que sabía todo esto.
CC Antya 13.111 Rāmadāsa Viśvāsa estableció entonces su residencia en Jagannātha Purī y dio lecciones sobre el Kāvya-prakāśa a la familia Paṭṭanāyaka [los descendientes de Bhavānanda Rāya].
CC Antya 13.112 Pasados ocho meses, al despedirse de Raghunātha Bhaṭṭa, Śrī Caitanya Mahāprabhu le prohibió categóricamente casarse. «No te cases», dijo el Señor.
CC Antya 13.113 Śrī Caitanya Mahāprabhu dijo a Raghunātha Bhaṭṭa: «Cuando regreses a casa, sirve a tus ancianos padres, que son devotos, y trata de estudiar el Śrīmad-Bhāgavatam de labios de un vaiṣṇava puro que haya comprendido a Dios».
CC Antya 13.114 Śrī Caitanya Mahāprabhu concluyó: «Ven de nuevo a Nīlācala [Jagannātha Purī]». Tras estas palabras, el Señor puso Su propio collar de cuentas en el cuello de Raghunātha Bhaṭṭa.
CC Antya 13.115 Entonces el Señor le abrazó y Se despidió de él. Sobrecogido de amor extático, Raghunātha Bhaṭṭa se echó a llorar debido a la inminente separación de Śrī Caitanya Mahāprabhu.
CC Antya 13.116 Tras pedir permiso a Śrī Caitanya Mahāprabhu y a todos los devotos, comenzando por Svarūpa Dāmodara, Raghunātha Bhaṭṭa regresó a Vārāṇāsī.
CC Antya 13.117 Conforme a las instrucciones de Śrī Caitanya Mahāprabhu, durante cuatro años sirvió a sus padres continuamente. Además, estudiaba regularmente el Śrīmad-Bhāgavatam con un vaiṣṇava autorrealizado.
CC Antya 13.118 Entonces sus padres murieron en Kāśī [Vārāṇasī], y él se desapegó, de modo que regresó con Śrī Caitanya Mahāprabhu, abandonando toda relación con su hogar.
CC Antya 13.119 Como anteriormente, Raghunātha pasó otros ocho meses seguidos con Śrī Caitanya Mahāprabhu, al cabo de los cuales, el Señor le dio la siguiente orden.
CC Antya 13.120 «Mi querido Raghunātha, siguiendo Mi orden, ve a Vṛndāvana y vive allí bajo la tutela de los gosvāmīs Rūpa y Sanātana.
CC Antya 13.121 «En Vṛndāvana, debes recitar el mantra Hare Kṛṣṇa las veinticuatro horas del día y leer continuamente el Śrīmad-Bhāgavatam. Kṛṣṇa, la Suprema Personalidad de Dios, muy pronto te concederá Su misericordia.»
CC Antya 13.122 Tras decir esto, Śrī Caitanya Mahāprabhu abrazó a Raghunātha Bhaṭṭa y, por la misericordia del Señor, Raghunātha se llenó de amor extático por Kṛṣṇa.
CC Antya 13.123 En un festival, Śrī Caitanya Mahāprabhu había recibido betel sin especias y un collar de hojas de tulasī de catorce codos de largo [algo más de seis metros]. Era un collar que había llevado el Señor Jagannātha.
CC Antya 13.124 Śrī Caitanya Mahāprabhu dio el collar y el betel a Raghunātha Bhaṭṭa, quien, considerándolos una Deidad de adoración, los guardó con mucho cuidado.
CC Antya 13.125 Tras pedir permiso a Śrī Caitanya Mahāprabhu, Raghunātha Bhaṭṭa partió hacia Vṛndāvana. Al llegar allí, se puso bajo la tutela de Rūpa y Sanātana Gosvāmīs.
CC Antya 13.126 Cuando recitaba el Śrīmad-Bhāgavatam en compañía de Rūpa y Sanātana, Raghunātha Bhaṭṭa se veía abrumado de amor extático por Kṛṣṇa.
CC Antya 13.127 Por la misericordia de Śrī Caitanya Mahāprabhu, experimentaba los signos del amor extático: lágrimas, temblores y la voz entrecortada. Los ojos se le llenaban de lágrimas y se le ahogaba la voz, de modo que no podía recitar el Śrīmad-Bhāgavatam.
CC Antya 13.128 Su voz era tan dulce como la del cuclillo, y sabía recitar cada verso del Śrīmad-Bhāgavatam con tres o cuatro melodías distintas. Así, sus recitaciones eran muy dulces para el oído.
CC Antya 13.129 Cuando recitaba o escuchaba acerca de la belleza y la dulzura de Kṛṣṇa, se sentía sobrecogido de amor extático y se olvidaba de todo.
CC Antya 13.130 De ese modo, Raghunātha Bhaṭṭa se entregó plenamente a los pies de loto del Señor Govinda, y esos pies de loto se volvieron su vida misma.
CC Antya 13.131 Más tarde, Raghunātha Bhaṭṭa ordenó a sus discípulos que construyeran un templo para Govinda. Él mismo preparó diversos ornamentos para Govinda, entre ellos una flauta y pendientes en forma de tiburón.
CC Antya 13.132 Raghunātha Bhaṭṭa ni escuchaba ni hablaba de nada del mundo material. Simplemente hablaba de Kṛṣṇa y adoraba al Señor día y noche.
CC Antya 13.133 Jamás prestaba oídos a las blasfemias contra algún vaiṣṇava, ni a los comentarios acerca de la mala conducta de algún devoto. Lo único que sabía era que todo el mundo estaba ocupado en el servicio de Kṛṣṇa; no entendía nada más.
CC Antya 13.134 Cuando estaba absorto en el recuerdo del Señor Kṛṣṇa, Raghunātha Bhaṭṭa Gosvāmī tomaba el collar de tulasī y el prasādam del Señor Jagannātha que Śrī Caitanya Mahāprabhu le había dado, los ataba juntos y se los ponía en el cuello.
CC Antya 13.135 De este modo, he hablado de la poderosa misericordia de Śrī Caitanya Mahāprabhu, por la cual Raghunātha Bhaṭṭa Gosvāmī se sentía constantemente sobrecogido de amor extático por Kṛṣṇa.
CC Antya 13.136-137 En este capítulo he hablado de tres temas: la visita de Jagadānanda Paṇḍita a Vṛndāvana, el episodio en que Śrī Caitanya Mahāprabhu escuchó la canción de la deva-dāsī del templo de Jagannātha, y la misericordia de Śrī Caitanya Mahāprabhu, por la que Raghunātha Bhaṭṭa Gosvāmī alcanzó el amor extático por Kṛṣṇa.
CC Antya 13.138 Śrī Caitanya Mahāprabhu [Gaurahari] concede el amor extático por Kṛṣṇa a todo el que escuche estos temas con amor y fe.
CC Antya 13.139 Orando a los pies de loto de Śrī Rūpa y Śrī Raghunātha, siempre deseando su misericordia, yo, Kṛṣṇadāsa, narro el Śrī Caitanya-caritāmṛta, siguiendo sus pasos.