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Bg 9.7

sarva-bhūtāni kaunteya
prakṛtiṁ yānti māmikām
kalpa-kṣaye punas tāni
kalpādau visṛjāmy aham
Palabra por palabra: 
sarva-bhūtāni — todas las entidades creadas; kaunteya — ¡oh, hijo de Kuntī!; prakṛtim — naturaleza; yānti — entran; māmikām — Mi; kalpa-kṣaye — al final del milenio; punaḥ — de nuevo; tāni — todos ésos; kalpa-ādau — al comienzo del milenio; visṛjāmi — creo; aham — Yo.
Traducción: 
¡Oh, hijo de Kuntī!, al final del milenio, todas las manifestaciones materiales entran en Mi naturaleza, y al comienzo de otro milenio, mediante Mi potencia, Yo las creo de nuevo.
Significado: 

La creación, manutención y aniquilación de esta manifestación cósmica material, dependen por completo de la suprema voluntad de la Personalidad de Dios. “Al final del milenio” significa “al morir Brahmā”. Brahmā vive cien años, y uno de sus días equivale a 4.300.000.000 de nuestros años terrestres. Su noche es de la misma duración. Su mes consta de 30 de esos días y noches, y su año consta de 12 meses. Después de cien de tales años, cuando Brahmā muere, ocurre la devastación o aniquilación; esto significa que la energía que el Señor Supremo manifiesta se recoge de nuevo y entra en Él. Y luego, cuando vuelve a haber la necesidad de manifestar el mundo cósmico, ello se hace por Su voluntad. Bahu syām: “Aunque Yo soy uno, he de volverme muchos”. Eso dice el aforismo védico (Chāndogya Up. 6.2.3). Él Mismo se expande en esta energía material, y toda la manifestación cósmica ocurre de nuevo.